La isla de la muerte – Nico Mastorakis, 1977

Island of death (V.O. Τα Παιδιά Του Διαβόλου)

Grecia, 1977

Director: Nico Mastorakis

Guión: Nico Mastorakis

Intérpretes: Robert Behling (Christopher), Jane Lyle (Celia), Jessica Dublin (Patricia), Gerard Gonalons (Foster), Jannice McConnell (Leslie)

Música: Nikos Lavranos

Género: Thriller, comedia negra

Argumento

Christopher y Celia, procedentes de Londres, llegan a la turística isla griega de Mykonos. Sin embargo, ninguno de los dos tienen en mente pasar allí unas plácidas vacaciones… Han llegado huyendo de Inglaterra, con la intención de esconderse. Lo primero que hacen es meterse en una cabina telefónica para tener sexo, y al mismo tiempo llamar desde allí a la madre de Christopher; para que ésta se escandalice. Como Christopher está en busca y captura, la línea telefónica de la casa de su madre está pinchada. Un policía llamado Foster se entera así de que el fugitivo está en Mykonos.

Tras alquilar una habitación conocen una noche en un restaurante a un francés llamado Jean-Claude, quien dice ser pintor. A Christopher le cae mal desde el momento en el que lo ve, no obstante le invita a que se siente con ellos; y le presenta a Celia como su prima, tratando de emparejar a ambos.

Al día siguiente, mientras Celia seduce al francés junto a una capilla que él está pintando (pues es pintor, pero de brocha gorda), Christopher se dedica a sacar fotos de ambos. Después se dirige enfurecido hacia Jean-Claude y comienza a propinarle una brutal paliza, ante el regocijo de Celia. Al parecer, todo era una trampa. El francés es crucificado en el suelo, junto a la capilla, y tras asesinarlo se deshacen de su cadáver echándolo al mar.

El motivo por el cual están siendo buscados en Inglaterra, ahora parece obvio, es que son una pareja de asesinos psicópatas.

El próximo objetivo de Christopher y Celia serán dos homosexuales, el maduro Paul y su jovencito amante Jonathan. Una noche, mientras Christopher persigue a Paul por las calles blandiendo un sable, Celia le mete el cañón de la pistola a Jonathan en la boca y aprieta el gatillo, levantándole la tapa de los sesos. Más tarde, lo disponen todo de forma que parezca un crimen pasional; que el uno mató al otro y luego se suicidó. Aunque borran sus huellas dactilares del sable y la pistola, se han dedicado por puro fetichismo a sacar muchas fotos durante el momento del crimen; y revelan las imágenes en la oscura habituación donde se hospedan. Además, Christopher escribe un diario donde relata sus salvajes actos con pelos y señales.

Mientras tanto, Foster llega con una avioneta a Mykonos y emprende la búsqueda del peligroso prófugo y su compañera.

Christopher está convencido de que Mykonos es la isla “de los inocentes”, y que por lo tanto hay que limpiarla de toda clase de perversos. Los próximos en su lista serán Leslie, una camarera lesbiana y heroinómana, y Patricia, una vieja ninfómana millonaria.

Foster llega hasta la casa donde se ocultan los ingleses mientras éstos están ausentes. En su habitación descubre las fotos de los sangrientos crímenes, pruebas incriminatorias de nuevos homicidios. Pero Christopher se entera de que Foster ha llegado a la isla, y el policía se convierte pronto de cazador en cazado…

Comentario

Éste film está erróneamente considerado por algunos portales de cine como perteneciente al género de terror. Lo cierto es que se trata más bien de una comedia de humor negro repleta de variopintos excesos sangrientos y sexuales – al estilo, por lo tanto, de “Visitor Q” (Takashi Miike, 2001) aunque sin llegar al nivel de interés de la bizarra e impactante propuesta del prolífico enfant terrible nipón. El tono tan hiperbólico y desenfadado de ésta “Isla de la muerte” sugiere que la película no se toma demasiado en serio a sí misma.

Las supuestas ínfulas mesiánicas del protagonista, que cree estar ejecutando una “misión divina”, sólo sirven de excusa para mostrarnos durante todo el metraje un amplio catálogo de perversiones. Aunque Christopher dice querer extirpar a los pecaminosos para erradicar el vicio en la isla, él mismo no duda en practicar la zoofilia con una cabra (!).

Al estar rodado en un pueblo costero sudeuropeo de casitas blancas y calles estrechas, y al ser los protagonistas (aparentemente) unos turistas, el largometraje nos recuerda por su ambientación y contexto a dos obras maestras harto diferentes entre sí; “Quién puede matar a un niño” (Chicho Ibáñez Serrador, 1976) y “Antropophagus” (Joe D´Amato,1980). Sin embargo, “Island of death” es inferior en todos los aspectos a los dos films mencionados; y también una importante diferencia estriba en que ésta vez los turistas son los “monstruos” y no las víctimas. Aún así, la película que nos ocupa es bastante más entretenida que la decepcionante “Las flores del vicio” (Silvio Narizzano, 1979), que igualmente tiene un planteamiento similar.

En “Island of death” destacan varios momentos memorables, como la persecución por las calles del homosexual con un sable; la escena de la avioneta, a la que se encarama alguien que la pareja psicópata pretende ahorcar durante el vuelo; o la persecución a través de la casa de la joven que hospeda a los ingleses – Christopher ha intentado violarla bajo la ducha, y ella huye desnuda por los pasillos mientras él la amenaza con una hoz… Al mismo tiempo, ya también la policía griega está pisándole los talones.

Digna de ser destacada es la minimalista pero efectiva banda sonora, a base de percusiones en los momentos más tensos.

El director Nico Mastorakis declaró que para rodar “Island of death” se inspiró en “The Texas chainsaw massacre” (Tobe Hoper, 1974) y que no tenía la más mínima pretensión artística. Se trata de “exploitation” puro y duro. El título original en griego, “Ta paidia tou diavolou” (Τα Παιδιά Του Διαβόλου) significa „Los hijos del diablo“. Tanto ese título como el que sería empleado para la distribución internacional parecen indicarnos que estamos ante una película de terror, cuando, como hemos visto, para nada es el caso. El propio Mastorakis tiene un pequeño papel en su obra: Aparece como el novelista Dimitris, quien trata de entrevistar a Christopher.

Los actores principales (y todos en general) son bastante desconocidos. Pero a la veterana Jessica Dublin, quien interpreta a la vieja millonaria ninfómana Patricia, ya la vimos en “Il sesso della strega” (Angelo Panacciò, 1973) o en “Revelaciones de un maníaco sexual” (Roberto Bianchi Montero, 1972). Ésta norteamericana participó por aquellos años en numerosas producciones italianas y griegas, y más adelante también en films de la Troma.

FHP, noviembre de 2016

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