Trágica ceremonia en villa Alexander – Riccardo Freda, 1972

Trágica ceremonia en villa Alexander (V.O. Estratto dagli archivi segreti della polizia di una capitale europea, a.k.a. “Tragic ceremony”)

Italia, 1972

Director: Riccardo Freda

Guión: Mario Bianchi, José Gutiérrez Maeso, Leonardo Martín

Intérpretes: Camille Keaton (Jane), Tony Isbert (Bill), Máximo Valverde (Joe), Luigi Pistilli (Lord Alexander), Luciana Paluzzi (Lady Alexander)

Música: Stelvio Cipriani

Género: Misterio, terror

Argumento

Un grupo de amigos compuesto por tres chicos y una chica navegan en un velero y acampan una vez llegados a la costa. Fred, Joe, Bill y Jane son jóvenes trotamundos hippys de familias acomodadas. Tanto Bill como Joe parecen estar interesados en lograr los favores de la común amiga Jane. Fred, por otro lado, prefiere dedicarse a tocar melodías en la guitarra que siempre porta consigo.

Bill le regala a Jane un collar de perlas. En un flashback vemos que ya le había previamente regalado ese mismo collar a su madre. Pero tras contarle a ella en aquel momento que, según el anticuario al que compró el collar pesaba sobre éste una leyenda demoníaca, la supersticiosa madre prefirió no llevarlo puesto, guardándolo en un cajón. Nada más colocarse el collar, Jane tiene una fugaz visión en la que ve a Bill como un zombie.

Al día siguiente continúan su viaje en una especie de todoterreno descapotable. Pero pronto, el vehículo se queda sin gasolina. Los jóvenes llegan a una estación de servicio en medio del bosque, donde sale a su encuentro un anciano que los escruta con recelo. El viejo empleado se niega a llenarles el depósito porque los amigos no llevan dinero en efectivo ni documentos de identidad; pero finalmente, ablandado por la belleza de Jane, accede a proporcionarles la suficiente gasolina para que puedan llegar a la localidad más cercana.

Sin embargo, poco más tarde vuelven a quedarse sin combustible – Precisamente cuando estalla una fuerte tormenta. Cerca de allí divisan una villa en la que deciden refugiarse hasta que el temporal amaine. Aparece el propietario de la casa, un misterioso aristócrata que se presenta como Lord Alexander. Él y su mujer invitan a los jóvenes a pasar la noche en su residencia, indicándoles que se acomoden en el cuarto de los sirvientes; que esa noche no duermen allí. Como Jane está empapada de la lluvia, Lady Alexander propone que vaya al otro extremo de la mansión para darse un baño caliente. La chica sigue a la señora de la casa, quien parece tener enigmáticos propósitos para con ella… Pues el collar de perlas que lleva la muchacha ha captado la atención de Lady Alexander, quien reconoce los poderes oscuros que éste supuestamente posee.

Varios huéspedes acuden esa noche a la mansión. Han previsto realizar una siniestra ceremonia. Se va la luz en toda la casa. Bill y sus amigos creen que es a causa de la tormenta, pero los dueños de la villa han apagado la electricidad a propósito, y encienden en su lugar varias velas negras en candelabros. Con música de órgano e invocaciones rituales da inicio una satánica misa negra…

Mientras tanto, Jane comienza a sentir en la bañera una inexplicable angustia. Intrigada al intuir que algo extraño sucede, se dirige hacia el salón donde tiene lugar la ceremonia. Por el camino se arranca el collar de perlas que había comenzado a asfixiarla. Entretanto, sus tres amigos van inquietándose al ver que ella no regresa y deciden explorar la gran villa en su búsqueda. Bill se asusta al ver un rostro espiándoles desde el jardín a través de una de las ventanas: Está seguro de que se trata del viejo empleado de la gasolinera.

Cuando poco después llegan al salón donde se está realizando la misa negra, los tres jóvenes ven que Jane yace en un altar sacrificial y que Lady Alexander está a punto de hundir una daga en el pecho de la chica. Bill interviene para salvar a su amiga, produciéndose un forcejeo con la siniestra dama. En ese momento se desencadena el caos: Al ser abortada la ceremonia, sus participantes se matan entre ellos o suicidan inexplicablemente de las formas más sangrientas. Entre ellos también los anfitriones. Horrorizados ante el dantesco espectáculo, los jóvenes deciden huir de allí lo más rápidamente posible. Llenan el depósito de su coche con gasolina que encuentran en el garaje y se dirigen a casa de la madre de Bill. Por el camino se cruzan con una patrulla de agentes de la policía.

La madre parece muy sorprendida y contrariada por la repentina aparición de Bill y sus amigos. Aunque éstos manifiestan su deseo de pasar la noche allí, la madre quiere desembarazarse de ellos cuando antes y les da dinero para que se marchen a un hotel. La mujer, muy nerviosa, da la impresión de estar ocultándoles algo.

Los cuatro amigos buscan refugiarse ahora en la casa de campo del padre de Bill, quien se encuentra ausente. Durante el trayecto pasan de nuevo junto a la gasolinera del hostil anciano. Pero ésta vez sólo ven sus ruinas: La gasolinera tiene el aspecto de haber sido abandonada hace muchos años, aunque el día anterior todavía funcionaba…

Bill y los demás llegan a la casa de campo. Están preocupados, pensando aún en la traumática experiencia vivida en la villa de los Alexander, pues creen que lo que allí ha sucedido no quedará sin consecuencias para ellos. Cuando encienden la televisión ven que en las noticias están retransmitiendo un informe sobre la masacre: Ocho muertos, brutalmente asesinados. Y una guitarra encontrada en el cuarto de los sirvientes que no pertenece a ninguno de éstos (la de Fred). Bill y sus amigos temen que la policía va a sospechar ahora de ellos…

Comentario

En ésta curiosa co-producción hispano-italiana se encuentra combinado el terror clásico con el subgénero polizziesco. El título original nos sugiere engañosamente que se trata de un largometraje en el que la investigación policial tiene el mayor peso dentro de la trama. En realidad, lo más característico del film es su atmósfera gótica; muy bien plasmada en las escenas que transcurren en la villa Alexander y especialmente durante la misa negra. Los momentos en los que tras la abrupta interrupción del ritual los acólitos de Satán mueren en violentas circunstancias resultan bastante impactantes, y la la desencadenada carnicería cuenta con algunas bien logradas tomas gore.

El argumento mil veces visto de un grupo de jóvenes que en una noche de tormenta se refugian en una villa maldita puede parecer poco original… Pero en la película que hoy nos ocupa la historia toma pronto un giro imprevisto y diverso. Además, la policía investiga por su parte los macabros asesinatos y nuestros protagonistas son los principales sospechosos de haber provocado la matanza. Por otro lado también está la madre de Bill, quien parece guardar alguna tenebrosa incógnita, relacionada con el collar de perlas que su hijo le regaló a ella antes que a Jane…

Camille Keaton, cuyo papel más recordado es el que desempeñó en el rape&revenge “I spit on your grave” (Meir Zarchi, 1978) interpreta a Jane. También vimos a ésta actriz en “Il sesso della strega” (Angelo Panacciò, 1973). Sus amigos Bill y Joe están caracterizados respectivamente por los españoles Toni Isbert y Máximo Valverde. Lady Alexander es Luciana Paluzzi, a quien conocemos de los polizzieschi “Gli amici di Nick Hezard” (Fernando Di Leo, 1976) o “…a tutte le auto della polizia…” (Mario Caiano, 1975). Luigi Pistilli, quien interpreta a Lord Alexander, tiene roles secundarios en varios westerns, incluyendo dos de la “Trilogía del dólar” de Sergio Leone.

A principios de los setenta parecía una moda en Italia poner a las películas del subgénero polizziesco títulos larguísimos. El nombre original del film que hoy reseñamos, y que se traduce como “Extraído de los archivos secretos de la policía de una capital europea” no es la excepción. También entrarían en esa lista “Rivelazioni di un maniaco sessuale al capo della squadra mobile” (Roberto Bianchi Montero, 1972) o “Confessione di un commissario di polizia al procuratore della repubblica” (Damiano Damiani, 1971).

El director Riccardo Freda, que en ésta ocasión firma como “Richard Hampton”, realizó en 1959 la recomendable “El diablo blanco”, protagonizada por Steve Reeves. La memorable banda sonora de “Trágica ceremonia en villa Alexander” corre a cargo del maestro Stelvio Cipriani.

FHP, noviembre de 2016

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