El techo de cristal – Eloy de la Iglesia, 1971

El techo de cristal

España, 1971

Director: Eloy de la Iglesia

Guión: Antonio Fos, Eloy de la Iglesia

Intérpretes: Carmen Sevilla (Marta), Dean Selmier (Ricardo), Patty Shepard (Julia), Fernando Cebrián (Carlos), Encarna Paso (Rita)

Género: Suspense

Argumento

Marta es una joven ama de casa que vive con su marido Carlos, hombre de negocios que por cuestiones de trabajo debe viajar mucho. Como él acostumbra a estar ausente, Marta pasa mucho tiempo a solas; con la única compañía de su gata. Al ser una mujer atractiva, los hombres de la vecindad intentan acercamientos. Entre ellos se encuentra el repartidor del supermercado y sobre todo Ricardo, un escultor de la vecindad que es propietario de un horno, de una jauría de perros y de una pocilga en la parte baja del edificio.

Sobre el piso de Marta vive el matrimonio formado por Víctor y Julia. Una de las noches que Marta se queda sola, comienza a oír fuertes pasos procedentes de arriba. Está convencida de que se tratan de los pasos de un hombre. Pero a la mañana siguiente, Julia le dice que su marido también ha salido de viaje; tomando el autobús en la localidad. Julia asegura que los pasos que Marta escuchó debieron ser los suyos, pues de vez en cuando se levanta cuando tiene insomnio.

Rosa es una jovencita que reparte botellas de leche en la vecindad. La chica comienza a insinuársele a Ricardo, y éste se ofrece a realizar una escultura de ella – Para lo cual la muchacha deberá desnudarse.

Entretanto, Marta continúa escuchando por las noches fuertes pasos que sin duda les parecen los de un hombre… y además también sonidos inquietantes, como chirridos. Poco después, tras encontrase casualmente con el conductor de autobuses, éste le afirma que Víctor no viajó en su vehículo, tal y como Julia le había asegurado. La joven ama de casa, con mucha fantasía y tiempo libre, comienza a imaginar que su vecina tiene un amante y que entre los dos han matado a Víctor. Así se lo cuenta, medio en serio medio en broma, a su amiga Rita; quien viene un día a visitarla en compañía de su hija pequeña. Mientras las dos mujeres están cotilleando, llega Julia. Marta realiza las presentaciones entre ella y Rita; y entonces la niña (que ha escuchado la conversación previa de las adultas) exclama “Así que ésta es la asesina” delante de la recién llegada. A Marta se le cae la cara de vergüenza, y por la noche le promete a su gata no jugar nunca más a los detectives. Pero no tarda en romper su promesa: Sigue dándole vueltas a los pasos y los misteriosos ruidos que escucha últimamente por las noches procedentes del piso de arriba… Marta se pregunta si será cierta la aventurada hipótesis del asesinato de Víctor por parte de Julia. Pero, de ser así, cómo se habrá deshecho del cadáver?

Durante la ausencia de su marido, Marta se aburre tanto que baja con frecuencia a visitar a su vecino el escultor Ricardo. Éste trabaja formando figuras, bustos y estatuas a base de arcilla y tiene un horno en su taller. También, recordemos, es dueño de varios perros y cerdos. La amistad entre Marta y Ricardo comienza a estrecharse. Él la invita a salir con él al campo y a pescar. El busto que Ricardo había comenzado a modelar de Rosa lo deja a medio acabar, sin completar el rostro… Rosa imagina que es porque quiere darle las facciones de otra mujer. Celosa, sospecha de la relación del escultor con otra. Pero no imagina el interés de Ricardo por Marta, sino que cree que él con quien se está viendo es con Julia.

Mientras, algún voyeur está haciendo fotos de las bellas mujeres de la vecindad sin que éstas se percaten de ello: De Marta, de Rosa, de Julia…

Cuando Marta se encuentra un día en casa de su vecina de arriba, alguien llama por teléfono. Como Julia en ese momento no se puede poner, contesta Marta. Ésta sólo tiene tiempo de escuchar una voz masculina al aparato antes de que regrese Julia; quien finge estar hablando con su marido. Pero Marta está segura de que el hombre que llamaba no era Víctor…

En el taller de Ricardo, Marta nota un olor extraño. Parece carne en estado de putrefacción. Ricardo dice que seguramente será una rata muerta que ha quedado atrapada por ahí. Por la noche, Marta se dirige con una linterna al taller para investigar: Lo que encuentra no es una rata… Sino un dedo humano.

Marta nota también que los perros de Ricardo no tocan su ración de comida… La joven empieza a sospechar que es porque los canes ya están bastante saciados con la carne humana (los restos de Víctor) que Julia les proporciona por las noches. Además Marta descubre a su vecina usando una polea desde la ventana de su casa para bajar algo. La polea produce los mismos chirridos que ella escucha desde su cama por las noches…

Comentario

Ésta contribución al género del suspense es una de las primeras películas de Eloy de la Iglesia como director. El thriller nos invita a plantearnos desde el inicio si existe realmente un crimen o si la protagonista se está dejando obsesionar por sus inclinaciones detectivescas (que poco a poco van llevándola a la locura). Tendrán las suspicacias de Marta alguna base real o serán sólo el fruto de su agitada imaginación? Por el tema de sospechar de los vecinos y espiarlos, la película tiene sin duda reminiscencias de “La ventana indiscreta” (1954) de Hitchcock.

Conforme la trama avanza iremos descubriendo la verdad. También veremos que Marta, aunque sospecha de Julia desde el principio, es bastante ingenua respecto al rol de Ricardo – Pues en ningún momento parece pasársele por la cabeza que sea él el cómplice de Julia, ese amante que supuestamente le ayudara a deshacerse de Víctor y cuyos pasos escucha sobre su habitación.

El film contiene alguna que otra interesante escena onírica. En 1972, al año siguiente, Eloy de la Iglesia rodaría otro thriller, el muy recomendable “La semana del asesino”. De la Iglesia es asimismo uno de los mayores exponentes del cine quinqui, habiendo realizado una década más tarde “El Pico” (1983) y “El Pico 2” (1984). También destaca su adaptación de la novela de Henry James “Otra vuelta de tuerca” (1985), una sórdida historia de fantasmas.

Marta está interpretada nada menos que por Carmen Sevilla, quien aunque tenía ya 41 años en aquel momento parece bastante más joven. Emma Cohen da vida a la lechera Rosa.

FHP, noviembre de 2016

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