La Piovra III – Capítulo 2

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Giulia (Giuliana De Sio ) y Greta (Alice de Giuseppe)

La Piovra III

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1987

 Director: Luigi Perelli

Guión: Elio De Concini, Sandro Petraglia, Stefano Rulli

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Giuliana De Sio (Giulia Antinari), Alain Cuny (Nicola Antinari), Francisco Rabal (Abate Lovani), Remo Girone (Tano Cariddi), Pierre Vaneck (Carlo Antinari), Paul Guers (Gianfranco Laudeo), Franco Trevisi (Kemal Yfter), Francois Périer (Abogado Terrasini), Alice de Giuseppe (Greta Antinari) Adalberto Maria Merli (Dino Alessi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 2

Cattani, en compañía del agente de la DEA Bert Di Donato, investiga a los autores materiales del secuestro de la pequeña Greta. Llegan a la pensión donde uno de los delincuentes se hospedaba. Era allí a donde había tratado de llamar por teléfono el que retenía a la niña en el bar de la estación mientras estaba acorralado por el cerco policial. Entre las posesiones del secuestrador en su habitación hallan unos papeles, en los que se encuentra anotado un número telefónico.

Giulia consigue finalmente que Corrado acceda a dejarse entrevistar para su programa. Cattani declara que “Tal vez mis enemigos se han dado cuenta de que la mejor forma de vengarse de mí es dejándome vivo… y solo”. Además hace público en directo el número telefónico que había encontrado entre los documentos del secuestrador. Laudeo, de quien se sospecha como cerebro del rapto para meter bajo presión a su antiguo socio Antinari, ve desde la cárcel el programa.

Giulia, que se siente atraída por Cattani, le invita a cenar a su casa después de la emisión. Corrado permanece taciturno y distante. Cuando vuelve a su hostal le está esperando un tal Bob, uno de los hombres de Bert, que le ofrece su protección como escolta. Cattani dice que no la necesita, y Bob le regala un “libro”, hueco, que tiene oculta dentro una pistola.

A Giulia alguien le pasa un video donde aparece su madre en una situación comprometida: En una especie de casting para actriz donde la mujer debe desnudarse. Al parecer fue grabado hace años, antes de que se casase con Antinari. Está claro que “alguien” pretende chantajear a los Antinari. Mientras Giulia contempla anonadada el video, llega Cattani, y ella le pide que la acompañe a unas naves industriales donde tiene una cita. Corrado espera en la puerta, y los individuos que debían verse con Giulia se abalanzan sobre ella, la agreden y tratan de quemarle la cara con ácido. Nuevas presiones para su familia. Cattani interviene y logra que los matones emprendan la fuga.

Giulia no le cuenta a sus padres lo sucedido, pero Carlo Antinari ya sabe de antemano que está en peligro. Le pide a Giulia que ella, su madre y su hermana se marchen por un tiempo de Milán mientras él emprende investigaciones por su cuenta. Pero Giulia prefiere quedarse.

Mientras tanto, la mujer de Antinari y madre de Giulia se está acostando con Dino Alessi, uno de los hombres de “confianza” de su marido. Éste turbio personaje parece ser el “caballo de Troya” dentro de la Banca Antinari.

Cattani vuelve a visitar a Laudeo en la cárcel y le insta a que hable de una vez sobre su socio turco Kemal Yftar y el tráfico de armas. Cattani le recuerda que ahora incluso tienen indicios de su participación en el secuestro, y que eso podría acarrearle ya no solo 20 años de prisión, sino una cadena perpetua.

Alessi trata de convecer a Antinari de que acepte participar en el tráfico de armas, pero éste se opone. Alessi resulta ser un aliado de Yftar. El abogado de Laudeo trata de convencer a éste de que abandone el negocio, pero éste se da cuenta de que sus socios están tratando de librarse de él, y se vuelve contra ellos. Se decide pues a revelar a Cattani y a la DEA sus negocios con Yftar.

El abogado de Laudeo se lo comunica a Alessi, y éste junto con sus socios, aprueban la eliminación del líder masónico preso para impedir que los delate.

Mientras Cattani está esperando a poder encontrarse con Laudeo en su celda, éste se dispone a tomar un café… Tras beberlo, colapsa retorciéndose y con espuma en la boca: Ha sido envenenado (por el mismo procedimiento que el banquero Michele Sindona en la vida real).

Ahora, Bert y Cattani deberán averiguar quién ordenó la muerte de Laudeo para llegar a Yftar. Poco después, en un “accidente de tráfico” es asesinado el funcionario de prisiones que preparó el café envenenado, un tal Viviani. Trataban así de evitar que éste revelara quien le ordenó el acto. Tras visitar a su viuda, Cattani descubre que Viviani tenía una póliza de seguros en una agencia llamada Mondiale, y que ascendía a la astronómica cifra de 500 millones de liras.

Investigando, Bert y Corrado se enteran de que la Banca Antinari es accionista mayoritaria de esa Aseguradora Mondiale. También Giulia es puesta al corriente de ésto, y se lo comunica a su padre, quien asegura ignorarlo todo. Por otro lado, Cattani se hace un seguro como cliente de Mondiale para proseguir las pesquisas. Se trata con toda probabilidad de una empresa tapadera. Cattani también descubre que Viviani tenía un tumor, y que por ello seguramente accedió a participar en el asunto del envenenamiento del café a sabiendas que corría un alto riesgo de ser asesinado.

(Continuará)

FHP, 2015

 

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