Frankenstein 2000 – Joe D´Amato, 1991

Frankenstein 2000

Italia, 1991

Director: Joe D´Amato

Género: Terror

Guión: Joe D´Amato, Antonio Tentori

Intérpretes: Donald O´Brien (Ric), Cinzia Monreale (Georgia), Robin Tazusky (Steven)

Música: Piero Montanari

Argumento

Georgia es una joven viuda que vive en un pueblo austríaco con su hijo Stephen, de unos 5 años. Su vecino Ric es un hombre solitario y servicial que está secretamente enamorado de ella. Ric siempre le hace favores a Georgia, como cuidar del niño cuando ella está ausente. En el pueblo campa a sus anchas una banda de moteros gamberros. Georgia sale con un médico llamado Thomas, lo que despierta los celos del apocado Ric.

Georgia padece una especie de ansiedad neurótica y sufre de espeluznantes visiones y pesadillas. Una de sus alucinaciones recurrentes consiste en ver como su pequeño Stephen tiene accidentes en los que su cabeza termina siendo amputada. La mujer tiene además facultades extrasensoriales y telequinéticas. Si se concentra es capaz de hacer que objetos cercanos se muevan.

Mientras Georgia trabaja un día en la oficina de su videoclub irrumpen allí tres individuos con máscaras terroríficas. Son los moteros, y tienen la intención de violar a la joven madre. Pero Ric interviene salvándola y poniendo en fuga a los criminales. Aunque no pudieron ver sus caras Giorgia y Ric están seguros de la identidad de los maleantes. Acuden a la comisaría para denunciarlos, pero la policía no les toma en serio. No llegó a consumarse ninguna agresión, para el comisario todo se trató de una “broma”. La realidad es que la policía quiere proteger a esos delincuentes, porque uno de ellos es el hijo de Hoffner, un importante político local. El comisario les recomienda que se “olviden” de todo.

Las pesadillas, ataques de pánico y crisis alucinatorias de Georgia se recrudecen. Llega incluso a tener una visión premonitoria; al soñar con un bosque al que después irá realmente junto a su pretendiente Thomas y su hijo Stephen.

Una noche, Ric se dirige a casa de Georgia para declararle su amor de una vez. Pero los tres moteros aparecen y dejan fuera de combate al tímido caballero, propinándole un contundente golpe en la cabeza. Los indeseables entran por la fuerza en la casa y, ahora sí, se disponen a violar a la mujer. La súbita entrada en escena de Stephen les coge por sorpresa. Golpean al niño dejándolo inconsciente y también arrean con fuerza a la mujer hasta que pierde el sentido. La violan y se dan a la fuga antes de que llegue la policía. Cuando vienen los agentes encuentran al herido Ric en las inmediaciones y lo toman por el violador. El pobre hombre padece amnesia a consecuencia del porrazo y no puede esgrimir ningún argumento en su defensa. Además, los policías, que sospechan la identidad de los auténticos violadores, están más que satisfechos de encontrar en él al idóneo chivo expiatorio.

Georgia y su hijo son trasladados al hospital. La herida del niño no es grave, pero su madre ha entrado en un coma profundo. No se sabe si sobrevivirá.

De ese modo, no puede revelar la identidad de los auténticos agresores. Por su parte, Ric es encerrado en una celda en el manicomio criminal. El juez que investiga el caso no está seguro de su culpabilidad, y piensa que hay muchos cabos sueltos en el asunto. Eso comienza a preocupar a Hoffner, el político cuyo hijo se encuentra entre los violadores. Para evitar que la verdad salga a la luz y que su hijo sea acusado, Hoffner ordena a dos de sus policías que liquiden a Ric.

Mientras uno de los agentes entretiene al limpiador del módulo, el otro se introduce en la celda del pobre desgraciado y tras dormirlo con cloroformo lo cuelga de uno de los barrotes con su sábana. De ese modo, todo parece un suicidio.

Hoffner y los tres moteros delincuenciales respiran tranquilos, pero sus problemas acaban de comenzar: Gracias a sus poderes paranormales, la comatosa Georgia establece un vínculo telepático con el recién muerto Ric y consigue hacerlo resucitar – o más bien manejar el cuerpo del difunto con el poder de su mente, usando así al difunto Ric como instrumento de su venganza…

Comentario

Poco antes de que Joe D´Amato decidiera dedicarse casi exclusivamente al porno dirigió (bajo su alias de David Hills) ésta interesante e injustamente infravalorada película de terror que sin tener demasiado que ver con el Frankenstein original sí realiza un pequeño homenaje a ese gran clásico de la literatura y el cine. Básicamente con “Frankenstein 2000 – Ritorno della morte” estamos en realidad ante un “rape & revenge” sui generis.

D´Amato filmó el largometraje en los bellos parajes austríacos, al igual que su „Buio Omega“ (1979). Como en esa joya del cine macabro aparece Cinzia Monreale; quien doce años antes en “Buio Omega” hacía las veces de “novia cadáver” mientras que en “Frankenstein 2000” encarna a la protagonista Georgia. Esa mujer posee facultades telequinéticas y telepáticas que le permiten llevar a cabo una venganza mediante un cuerpo ajeno. Un argumento similar ya lo vimos en “Aenigma” (Lucio Fulci, 1987) film que a su vez toma “Carrie” (Brian De Palma, 1976) como punto de referencia.

El ajuste de cuentas contra los moteros violadores y el sistema corrupto que los ampara deberá ser consumado a través de Ric, el amigo pagafantas de la protagonista. Ella lo utiliza incluso estando muerto! Insólito caso de pagafantismo de ultratumba el que nos ofrece Joe D´Amato.

La escena de la “resurrección” de Ric es lo único que se asemeja a la versión fílmica original de “Frankenstein” (James Whale, 1931). El cuerpo de Ric comienza a moverse bajo las sábanas (planos de la mano, etc) en la cámara frigorífica del tanatorio en una escena muy reminiscente de aquella en la que el monstruo de Frankenstein cobra vida en el clásico de Whale – Todo ello acompañado por una estruendosa tormenta en el exterior.

Ric está caracterizado por Donald O´Brien, actor irlandés que participó en numerosas películas italianas – Sobre todo westerns como “Keoma” (Enzo G. Castellari, 1976), “Mannaja” (Sergio Martino, 1977), “Los cuatro del Apocalipsis” (Lucio Fulci, 1975) o “Corre, Cuchillo, corre” (Sergio Sollima, 1968).

El niño Stephen es casi idéntico al pequeño Bob de „Aquella casa junto al cementerio“ (Lucio Fulci, 1981) – pero lógicamente no se trata del mismo actor, pues entre ambas películas y ambos niños hay diez años de diferencia.

En el rol del malvado Hoffner interviene Maurice Poli, al que conocemos de la excelente “Perros rabiosos” (Mario Bava, 1974) y de la memorable “Non aver paura della zia Marta” (Mario Bianchi, 1988).

La solvente banda sonora de “Frankenstein 2000” fue compuesta por Piero Monatanari, quien ya trabajó para D´Amato en sus softcore „Top model“ (1988) y „Once días, once noches” (1987).

FHP, abril de 2017

2 respuestas a “Frankenstein 2000 – Joe D´Amato, 1991

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