Kaidan yukijoro (La Bruja de las Nieves) – Tokuzo Tanaka, 1968

Kaidan yukijoro (a.k.a. Ghost story of the Snow witch)

Japón, 1968

Director: Tokuzo Tanaka

Género: Drama, terror (kaidan)

Guión: Fuji Yahiro

Intérpretes: Shiho Fujimura (Yuki), Akira Ishihama (Yosaku)

Música: Akira Ifukube

Argumento

El anciano maestro escultor Shigetomo y su aprendiz Yosaku encuentran en los nevados bosques un gran árbol, del que piensan extraer la madera necesaria para hacer una estatua de la diosa Kannon.

Se refugian en una casa abandonada de una tremenda tormenta de nieve. Durante la noche aparece allí una espectral mujer, que se va acercando amenazadoramente a los dos. El maestro duerme, pero el joven Yosaku puede verla. Aterrado, es testigo de cómo la radiantemente blanca y monstruosa figura femenina congela en vida al viejo Shigetomo. A continuación, la misteriosa “bruja de las nieves” se aproxima al muchacho y le dice que está dispuesta a perdonarle la vida, pero sólo bajo la condición de que no le revele a nadie lo que acaba de presenciar. Si en algún momento llegara a contar a alguien su aparición, la fantasmal mujer helada lo matará. Yosaku jura que mantendrá silencio.

Tras la muerte de su maestro (quien oficialmente pereció a causa de la tormenta de nieve) Yosaku vive con la viuda de Shigetomo. El joven no tiene familia, y siendo muy pequeño su maestro lo adoptó tratándolo como si fuese hijo suyo.

El árbol que habían encontrado ha sido talado, y lo traen a la aldea. Ahora será Yosaku, como sucesor de Shigetomo, el encargado de realizar la escultura de la diosa budista. El aprendiz se siente un tanto intimidado por la gran responsabilidad y por las expectitivas puestas en él, pero acepta el desafío y comienza a trabajar.

Una noche lluviosa, una muchacha se resguarda del aguacero bajo el porche de la casa donde habitan Yosaku y la viuda de Shigetomo. Ésta última la invita a pasar, y la chica, llamada Yuki, se convierte así en huésped del joven escultor… Entre los dos va naciendo una atracción mutua.

La viuda se pone enferma, y Yuki demuestra que es capaz de sanarla. Al parecer tiene facultades sobrenaturales para ello.

La comarca está regida por un gobernador sumamente cruel y despótico. Éste llega acompañado de sus esbirros al poblado donde habita Yosaku, y se dedica a golpear a unos niños que se cruzan en su camino. Cuando la viuda de Shigetomo trata de impedirlo, es brutalmente derribada y pateada.

Ésta vez Yuki no puede hacer nada para salvarla, y la anciana fallece en su casa poco después. Pero antes de morir le ruega a Yuki que se case con Yosaku, para que así ninguno de los dos esté solo. Ambos acceden a ello de buena gana.

Han pasado cinco años. Yosaku y Yuki se casaron y tienen un hijo, el pequeño Taro. El cruel gobernador sigue aterrorizando la provincia. Hace tiempo que se ha fijado en la atractiva Yuki, y la quiere para sí. Yosaku, por su parte se siente finalmente preparado para la tarea de esculpir la estatua de Kannon. Pero el intrigante gobernador, celoso de Yosaku porque tiene una esposa tan atrayente, se ha dedicado ha buscarle un escultor rival, que compita contra él en el encargo de realizar la obra. De ese modo, el gobernador le presenta al sacerdote budista un escultor de fama reconocida llamado Gyokei. El sacerdote accede a que Gyokei también esculpa un modelo de estatua, y luego él elegirá cual de las dos es más adecuada para el templo: Si la del humilde e inexperto Yosaku (que tenía la prioridad al ser sucesor de Shigetomo) o la del prestigioso y prepotente Gyokei…

La nueva familia, Yosaku, Yuki y el niño; acuden a una celebración religiosa que lleva a cabo una vieja chamán. Ésta percibe de inmediato la presencia de Yuki como una entidad maligna, y la joven escapa de inmediato del lugar…

Entretanto, el gobernador está dispuesto a sabotear el trabajo de Yosaku por todos los medios. Con la excusa de haber talado un árbol en un lugar indebido, los hombres del gobernador irrumpen en casa de Yosaku para arrestarlo. “No te llevaremos preso si tu esposa accede a venir con nosotros para servir al gobernador”. Se trata ciertamente de una trampa. Aunque le dan una segunda “alternativa” (a sabiendas de que les resultará imposible): Les proponen pagar una elevadísima multa en el plazo de cinco días. Yuki accede, para así ganar tiempo…

Yosaku se pregunta si no habrá alguien por encima del gobernador, que pueda frenar los abusos de éste. Se les ocurre de ese modo contactar al magistrado shogunal que se encuentra en el siguiente escalafón jerárquico.

Cuando Yuki llega al palacio de ese importante dignatario, se entera de que su pequeño hijo se halla gravemente enfermo. Los médicos de la corte ya lo consideran un caso sin esperanzas. Pero Yuki se ofrece a curar al pequeño con sus artes mágicas… Tras lograrlo, el jerarca y su esposa están asombrados ante el prodigioso milagro, y le ofrecen a Yuki una recompensa – que sirve para pagar la “multa” que el gobernador les había injustamente impuesto… Así, por el momento el malvado aún no podrá salirse con la suya.

Mientras tanto, el escultor Gyukei ha logrado terminar su estatua antes que Yosaku, y acude junto a su patrocinador el gobernador a presentarla ante el sacerdote del templo de Kannon…

El sacerdote no está satisfecho con la obra de Gyukei; pues al rostro de la diosa, a sus ojos, les falta “compasión”…

Por su parte, Yosaku está a punto de concluir su estatua, pero todavía no ha alcanzado la inspiración necesaria para esculpir la faz de la divina figura. En busca de esa inspiración, acude de nuevo a una de esas ceremonias religiosas que lleva a cabo la anciana chamán. Yosaku lleva consigo a su esposa e hijo… y de nuevo, como ya sucediera antes, la chamán detecta la presencia hostil de Yuki…

Comentario

Ésta película del subgénero kaidan lleva a la gran pantalla una vieja leyenda japonesa; la de la “Bruja de las Nieves”. La historia de ese ser fantasmagórico y gélido es un cuento tradicional nipón muchas veces adaptado en libros y presente asimismo en el cine.

La expresión japonesa kaidan (a veces transliterada kwaidan) significa “extraño” o “misterioso”, y las leyendas asociadas a él constituyen una fusión entre el folklore nipón y las historias de corte gótico sobre fantasmas, vampiros y criaturas sobrenaturales. El escritor greco-irlandés Lafcadio Hearn (1850-1904), gran japanófilo, recopiló varias de esos relatos populares en su libro “Kwaidan: Stories and Studies of Strange Things”. En 1964, el realizador Masaki Kobayashi („Seppuku“, 1962) dirigiría una película basada en la publicación de Hearn.

(En España, algo parangonable al kaidan sería por ejemplo la obra de Gustavo Adolfo Bécquer).

Ésta “Kaidan Yukijoro” está dirigida por Tokuzo Tanaka (quien firma varias de las películas de la saga Zatoichi). La trama nos presenta el conflicto que sufre la “Bruja de las Nieves” entre su lado sobrenatural, espectral y monstruoso, y su lado humano y compasivo (un lado que sólo ha logrado conocer gracias a Yosaku). Por cierto, el nombre “Yuki” significa “Nieve” en japonés.

FHP, septiembre de 2015

 

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