El espejo roto (“No tengáis miedo de la tía Marta”) – Mario Bianchi, 1988

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Non aver paura della zia Marta (ak.a. “The Murder Secret”)

Italia, 1988

Director: Mario Bianchi (como “Robert Martin”)

Guión: Mario Bianchi

Intérpretes: Gabriele Tinti (Richard), Adriana Russo (Nora), Jessica Moore (Giorgia), Maurice Poli (Thomas)

Música: Gianni Sposito

Género: Terror

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Argumento

Una familia viaja en coche a través de la carretera. Richard Hamilton, el padre, va al volante. Junto a él su esposa Nora y sentados detrás la hija adolescente Giorgia y el pequeño Maurice. Richard, que parece ausente, conduce visiblemente preocupado. A su memoria acuden recuerdos de su tía Marta, a la que vió por última vez en su infancia. Esa mujer, hermana de su madre, pasó muchos años en un manicomio. A Richard, su madre le confesó un terrible secreto sobre la tía Marta cuando todavía era un niño. Le encargó que hiciera algo al respecto, pues ella ya no podía; ya era “demasiado tarde”. Momentos después la madre se suicidó, lanzándose al vacío desde una ventana.

Nora hace regresar a su marido del angustioso flashback. Richard y su familia se dirigen al encuentro de la enigmática tía Marta, a la que su sobrino no ha visto en treinta años. La anciana fue recientemente dada de alta en la clínica psiquiátrica y mandó a Richard una carta invitándole a él y a los suyos a visitarla en su casa de campo.

Richard pierde el control del vehículo y está a punto de estamparse contra un camión… Poco después, recuperados del sobresalto, los Hamilton llegan a la casa rural de la tía Marta. Pero no es ella la que sale al encuentro de sus parientes, sino un hombre que afirma ser el vigilante de la villa. Éste les explica que la tía Marta ha tenido un “inconveniente imprevisto” y que no podrá llegar a reunirse con ellos hasta la mañana del día siguiente. Thomas, que así se llama el guarda, enseña a los cuatro sus habitaciones, la cocina, el salón… A Richard le llama la atención una pequeña puerta bajo las escaleras que da al sótano. Thomas advierte que es mejor no ir allí…

Los Hamilton se acomodan en la villa a la espera de que se llegue la tía. Giorgia pregunta cuándo vendrá Charles, el hermano mayor. Richard responde que ni siquiera es seguro que se presente, ya que es un joven siempre muy ocupado. Esa noche, alguien llama por teléfono en dos ocasiones, y cuando Richard toma el auricular nadie responde al otro lado de la línea. A Nora le parece muy extraña la ausencia de la tía Marta; pero aún más rara le resulta esa invitación a su villa, después de tantos años sin ningún contacto.

Por la noche, un individuo con una escopeta se acerca sigilosamente a la casa. Entra  a través de una ventana que encuentra abierta y avanza por los pasillos. Richard y Nora despiertan al escuchar que alguien se aproxima cada vez más a su habitación. Se abre lentamente la puerta… Por suerte para ellos no es ningún asesino: Se trata de Charles, el hijo mayor, que había estado cazando por la zona y no tuvo tiempo de venir antes. Sólo permanecerá hasta el día siguiente, pues ha quedado con unos amigos en un pueblo vecino.

Temprano por la mañana, Charles se marcha, encontrándose en el jardín con Thomas, quien se dirige a la villa. El vigilante informa a los Hamilton de que la tía Marta no va a poder venir tampoco ese día, pero que sin duda estará con ellos al siguiente…

Richard es informado durante esa jornada por los obreros de una finca vecina de que la villa en la que se está hospedando está abandonada desde hace años y no tiene ningún vigilante. Entonces llama por teléfono a la clínica y le comunican que su tía fue dada de alta no hace unas semanas sino hace ya dos años…

La figura de la tía Marta se torna cada vez más misteriosa, y también la de su asistente…

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Comentario

Considerada por algunos como una joya del trash y del terror de serie B (por su bajo presupuesto y su propensión a mostrar desnudos), ésta película es en efecto sumamente interesante.

La ausencia de la anfitriona va aumentando paulatinamente el clima de ansiedad. La claustrofóbica atmósfera en la villa se torna cada vez más oprimente. La bella y pizpireta Giorgia encuentra por la noche en el armario de su habitación unos camisones de la tía Marta, que procede a probarse. De repente escucha una voz fantasmal que la llama… y que resulta ser el bromista hermano pequeño.

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El niño travieso asustando a su hermana

Con golpes de efecto como éste (y antes la secuencia del supuesto “asesino de la escopeta” que no era más que el hermano mayor que venía de cazar) el director Mario Bianchi crea tensión para después relajarla, cogiendo así desprevenidos a los personajes (y a los espectadores) antes de que empiece la “función”; es decir la masacre de verdad. La primera parte del film transcurre con un ritmo pausado y sin grandes sobresaltos, pero siempre se intuye que “algo” puede suceder en cualquier momento.

No nos enteraremos hasta bien entrado el metraje de dónde procede la amenaza para la familia Hamilton, una amenaza que en la villa resulta tan densa que casi es posible palparla: ¿Se trata de una venganza de ultratumba o de un psicópata de carne y hueso? ¿Está muerta la enigmática tía Marta? ¿Regresa del Más Allá para desquitarse? ¿Y si es así, con qué motivación?

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Como en “Psicosis” también hay una escena en la ducha…

“Non avere paura della zia Marta” (“No tengáis miedo de la tía Marta”) forma parte de una serie de películas presentadas por Lucio Fulci y realizadas por directores que en muchos casos pueden considerarse como “discípulos” suyos. Éste largometraje de Mario Bianchi (“La banda Vallanzasca”, 1977) cuenta con referencias a clásicos del género del terror y el suspense como “Psicosis” (Alfred Hitchcock, 1960) o “El Resplandor” (Stanley Kubrick, 1980).

La sorpresa final, que nos retrotrae al comienzo, recuerda a “La casa nel tempo” (1989) o a “Le porte del silenzio” (1991); films dirigidos por Fulci en sus últimos años.

Mario Bianchi es hijo del también director Roberto Bianchi Montero (“Rivelazioni di un maniaco sessuale al capo della squadra mobile”, 1972). Tras iniciar su carrera con polizzieschi, western y terror, pasaría a dedicarse en los años ´90 íntegramente al porno; siguiendo así un camino similar al del más conocido Joe D´Amato.

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Luciana Ottaviani a.k.a. Jessica Moore

Giorgia, la adorable hija adolescente, está encarnada por la voluptuosa Jessica Moore (nombre real Luciana Ottaviani); quien trabajó a finales de los ´80 en varias producciones eróticas y softcore a las órdenes de Joe D´Amato, y que también aparece en “Il Fantasma di Sodoma” (Lucio Fulci, 1988) – Próximamente publicaremos esa reseña

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Maurice Poli

El misterioso vigilante de la villa no es otro que Maurice Poli, a quien vimos en la excelente “Cani Arrabbiati” (Mario Bava, 1977) interpretando al líder de la banda.

“Non avere paura della zia Marta” cuenta también con una muy buena banda sonora a cargo de Gianni Sposito.

FHP, marzo de 2016

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