Los contrabandistas de Santa Lucia – Alfonso Brescia, 1979

I contrabbandieri di Santa Lucia

Italia, 1979

Director: Alfonso Brescia

Género: Polizziesco

Argumento

Marzo de 1979. Los jefes de la Mafia de Nueva York se reúnen en casa de Don Calogero Avallone, el líder de la familia más poderosa. Tienen la intención de zanjar sus disputas y de unirse para traer a los EEUU de forma conjunta un cargamento de varias toneladas de heroína pura procedente de Irán. Quieren aprovecharse de la coyuntura un tanto inestable que se vive en el país persa, donde acaba de producirse un cambio de régimen: El Sha ha sido derrocado y Jomeini se ha hecho con el poder. El cargamento de droga que Avallone pretende importar pasará a través de Turquía. Allí, la Mafia cuenta con un socio turco que les prestará cobertura.

Mientras tanto, Francesco y su fiel ayudante Cassio, contrabandistas de tabaco napolitanos, se encuentran en Estambul para comprar mercancía. Francesco supervisa cómo los paquetes de tabaco son cargados en un barco con destino a Nápoles. El individuo con el que acaba de cerrar el negocio es el socio turco de la Mafia neoyorkina. Cuando Francesco se ha marchado, el turco se pone al volante de su automóvil y al intentar arrancar vuela por los aires: Sus “amigos” de la Mafia le habían puesto una bomba en el coche, para evitar un molesto testigo.

A éstas alturas, el espectador ya intuye que la mercancía más importante que va a bordo del barco no es el tabaco de Francesco, sino la heroína iraní. Francesco y sus hombres nada saben de eso; están siendo utilizados porque el barco con destino a Nueva York debe hacer escala en Nápoles y allí la Mafia pretende aprovecharse de la logística con la que cuentan los contrabandistas de tabaco.

Eso es algo que también intuye el astuto capitán Radovich, agente del departamento antinarcóticos. Radovich, que es de origen yugoslavo, se dirige a Nápoles porque está seguro de que será en esa ciudad donde haga escala el barco de la droga procedente de Estambul. Una vez en Nápoles, el policía de paisano comprueba que mayor parte de la gente humilde se dedica a la venta callejera de tabaco; incluso los más pequeños. La policía realiza una redada y Radovich evita que unos niños sean detenidos, ocultándolos. A cambio, lo que desea es información. Les dice que él también es se dedica al tabaco, que tiene un cargamento importante que le gustaría vender, y les pide que les pongan en contacto con los que manejan el negocio en la ciudad. Los pequeños Gennarino y Stella le llevan a casa del padre de ella, Salvatore. Y éste a su vez, le presenta al jefe de los contrabandistas, que no es otro que don Francesco. Pero a éste no puede engañarle con el cuento de que él también se dedica al negocio… Francesco nota de inmediato que se trata de un policía buscando infiltrarse y manda a sus hombres a que le propinen una paliza. Sólo después acepta hablar con él, para que Radovich le cuente cuál es su auténtico propósito.

Radovich le cuenta entonces la verdad, y solicita su colaboración para juntos impedir que la carga de heroína llegue hasta los EEUU. Francesco, que sólo se dedica al tabaco y no quiere tener nada que ver con drogas tan peligrosas, acepta – a condición de que Radovich le prometa que la policía le dejará en paz a él y a sus “humildes” negocios; al menos por un tiempo.

El contrabandista y el agente secreto van a ver a Michele Vizzini, un rico empresario relacionado con el crimen organizado. Vizzini es el que financia las operaciones de contrabando de tabaco de Francesco, prestándole dinero. Francesco le expone la situación, explicándole que ha formado una alianza con la policía para impedir que la heroína pase por su territorio. Vizzini, afable y sonriente, asegura que les informará si se producen movimientos sospechosos en el puerto. Pero lo que Francesco y Radovich ignoran, es que es precisamente Vizzini el enlace de la Mafia en Nápoles. No se dan cuenta del grave error que han cometido al ir a hablar con él…

Comentario

Muy buen polizziesco con el narcotráfico como tema principal, ambientado en su mayor parte en Nápoles. Si bien algunos detalles hacen que la solidez de la historia se tambalee (¿Por qué Radovich estaba tan seguro que el cargamento de drogas pasaría precisamente por Nápoles? ¿No podría haber sido por Sicilia, por ejemplo?) el planteamiento de la película es original y muy interesante: El policía encargado del caso hace un pacto con el “delincuente menos malo” para cazar a los grandes jefes del crimen. Curiosamente, los superiores de Radovich no están de acuerdo con su plan, no aprueban su alianza con el contrabandista aduciendo que “el fin no justifica los medios” o que “la ley siempre debe ser respetada”, etc. Como el propio Radovich comprobará en los barrios pobres de Nápoles (y aquí puede interpretarse en el film un cierto mensaje social) las gentes sencillas, golpeadas por el flagelo del paro y la miseria, no tienen otra opción que vender tabaco de contrabando por la calle – Entrando así en el círculo vicioso de la delincuencia. Las autoridades, que buscan que la “ley se cumpla” sólo persiguen a esos miserables, realizando de vez en cuando algunas redadas contra los pequeños contrabandistas; para mostrar de cara a la opinión pública que luchan contra el crimen. Pero en realidad, los peores y verdaderos criminales, como el empresario corrupto Vizzini, suelen ser intocables.

Francesco demuestra su inteligencia cuando sospecha desde el principio que Radovich es un policía, pero luego hace gala de una total ingenuidad respecto a Vizzini. Sólo muy tarde se dará cuenta de que éste le estaba utilizando, y de que su prestamista está compinchado con los traficantes de heroína.

Vizzini es propietario de una fábrica de dulces, y pretende enviar a los EEUU la heroína procedente de Turquía camuflada entre sus productos.

El film tiene una temática similar a “La via della droga” (Enzo G. Castellari, 1977), pero mientras que aquel polizziesco hacía más hincapié en la acción trepidante, éste concede más importancia al argumento, contando una historia menos espectacular pero más plausible, e incluyendo toques de drama – y también comedia (por medio del personaje del ayudante de Francesco).

Francesco está interpretado por Mario Merola, actor habitual en los polizzieschi napolitanos de Alfonso Brescia a quien ya vimos en “Napoli, Palermo, New York il triangolo della Camorra” (1981) o en “Napoli, la Camorra sfida la città risponde” (1979) – ambas películas, al igual que la que nos ocupa, muy recomendables. Merola también era cantante, y solía entonar folklóricas melodías napolitanas en los films en los que participaba; mas no es ese el caso ésta vez.

El capitán Radovich es Gianni Garko, a quien vimos en la excelente “La notte dei diavoli” (Giorgio Ferroni, 1972) y en varios italo-westerns. Una jovencísima Sabrina Siani, quien más tarde se convertiría en musa erótica de las barbarian-explotation, aparece en un pequeño papel como la hija del capo Avallone. En su boda, hacia el final de la película, Brescia realiza un guiño a “El Padrino” (F.F. Coppola, 1972), pues la música de estilo tarantella que escucha es la misma que bailan en la celebración de las nupcias de la hija de Don Corleone. Brescia también se hace un pequeño homenaje a sí mismo; pues a las puertas de un cine en Nápoles puede verse un cartel de “Lo scugnizzo”, una película suya que realizó aquel mismo año, y en la que también sale Gianni Garko. La francesa Lorraine De Selle, a quien vimos en “Vacanze per un massacro” (Fernando Di Leo, 1980), tiene un fugaz papel en top-less como la amante de Vizzini.

Es curioso mencionar que durante la escena de la vertiginosa persecución automovilística al final se escucha como música de fondo “Six Ways” de los Oliver Onions (hermanos De Angelis), una canción disco-pop que por su letra y su tema (de amor) podría parecer bastante irónica y fuera de lugar en ese contexto – Y aún así hay que reconocer que queda muy bien (Estribillo: “One to charm you, two to warm you, three to hold you, four to touch you, five to kiss you, six to love you, yeah that´s what I want…”).

FHP, abril de 2016

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5 respuestas a “Los contrabandistas de Santa Lucia – Alfonso Brescia, 1979

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