Nápoles serenata calibre 9 – Alfonso Brescia, 1978

Napoli serenata calibro 9

Italia, 1978

Director: Alfonso Brescia

Género: Polizziesco

Guión: Alfonso Brescia, Ciro Ippolito, Piero Regnoli

Intérpretes: Mario Merola (Salvatore), Aldo Canti (Totonno), Ria De Simone (Marilì)

Música: Eduardo Alfieri

Argumento

Don Salvatore Savastano es un contrabandista de tabaco en Nápoles. Generoso con los pobres, es querido y respetado en los barrios humildes de la ciudad. En el banquete para celebrar la primera comunión de su hijo Carletto, deleita a los asistentes con sus canciones napolitanas. De repente aparecen en la sala de fiestas cuatro individuos con pasamontañas y ametralladoras, con la intención de atracar a los invitados.

Los asaltantes pierden el control y comienzan a disparar, el pequeño Carletto y su madre son alcanzados por las balas. Acto seguido, los atracadores saltan por la ventana; uno de ellos realizando una acrobacia que llama la atención del acongojado Salvatore. Una vez en la calle, los criminales escapan en sus motos.

Tras la muerte de su hijo y de su mujer, el contrabandista está decidido a encontrar a los culpables para vengarse. El comisario es consciente de que Salvatore tratará de tomarse la justicia por su mano, y para impedirlo trata de convencerle de que unan sus esfuerzos. Pero Salvatore no está interesado en colaborar con la policía, pues se trata de un asunto demasiado personal que él quiere investigar y resolver por cuenta propia. Así, el comisario encarga a dos de sus agentes de paisano que sigan permanentemente a Salvatore para impedir que corra más sangre.

El contrabandista inicia sus pesquisas por los bajos fondos de la ciudad, preguntando a un individuo apodado “El Cura” (V.O. “Il Prete”) que trapichea con objetos robados. Éste le aconseja que consulte a Mailì, una ex-prostituta que regenta una casa de empeños clandestina.

Salvatore presencia el intento de robo de unos moteros, que tratan de arrancarle el bolso a una señora, e interviene para impedirlo. Esos delincuentes, también en motos, le han recordado a los asesinos de su hijo. Poco después conoce en un callejón a un niño llamado Gennarino, que sabe quién es él y lo que le ha sucedido a su familia. Gennarino es un avispado niño de la calle, que se ha dado cuenta de que dos agentes de paisano están siguiendo a Salvatore. El pequeño le ayuda a despistar a los policías. Como Gennarino es un pobre huérfano que no tiene a nadie en el mundo, Salvatore le da cobijo en su casa; hospedándolo en el cuarto de su hijo muerto.

El contrabandista encuentra a Mailì, mujer que conoce todos los tejemanejes de los bajos fondos de Nápoles al dedicarse a la compra-venta de objetos robados. Salvatore le ofrece una jugosa suma de liras a cambio de información sobre la banda de los cuatro motoristas. Ella inicialmente dice no saber nada; y cuando Salvatore se marcha llama de inmediato a su novio Antonio (alias Totò), quien resulta ser uno de los delincuentes implicados.

Pero Totò no responde al teléfono y cuando Mailì va a buscarlo para advertirle, lo descubre en la cama con otra; y además él la echa de malos modos diciendo que no quiere saber nada de ella. Celosa y despechada, Mailì toma la resolución de llamar a Salvatore para citarse con él y contarle todo lo que sabe. Pero al llamar desde un bar, uno de los compinches de Totò se entera de que la mujer está por traicionarlo…

Comentario

Ésta fue la primera película que marcaría la fructífera colaboración entre el director Alfonso Brescia y el actor Mario Merola. Juntos trabajaron a finales de los ´70 y principio de los ´80 en una serie de polizzieschi de características muy particulares; siempre ambientados en Nápoles. En ellos, Merola suele interpretar el rol de “contrabandista bondadoso” que se enfrenta a criminales malvados; quienes cometen delitos mucho peores que él: Asesinos, narcotraficantes internacionales o camorristas. A veces colabora con la policía (como en “I contrabbandieri di Santa Lucia”) y a veces no, creándose así una situación de conflicto a tres bandas entre autoridades, crimen organizado y Merola (a quien suelen ayudar personas de los barrios humildes napolitanos; y que hablan en dialecto).

Al ser Mario Merola cantante además de actor, se incluyen en éstas películas escenas donde le vemos entonar folklóricas baladas (normalmente en situaciones como bodas o comuniones). El personaje del niño pobre que le ayuda también es una constante en éstas películas del tandem Brescia/Merola. Un toque de comedia suele asimismo estar presente. En ésta ocasión lo aportan los dos patosos detectives encargados de seguir a Salvatore por toda la ciudad. Éste dúo de agentes de paisano (a quien no es difícil despistar, pues ellos ya están bastante despistados por sí mismos) parecen “Mortadelo y Filemón” extrapolados al contexto napolitano.

Al inicio del film, cuando la entrañable escena de la fiesta familiar es interrumpida por el asalto armado con la consiguiente muerte de la mujer y el niño, el efecto es demoledor. Un gran mérito del realizador Brescia consiste en conjugar muy acertadamente drama, comedia y hasta musical dentro del género polizziesco; logrando que la película funcione – Y conseguir además que pese a su marcado localismo napolitano sea disfrutable también por espectadores de otras regiones y países.

FHP, mayo de 2016

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2 respuestas a “Nápoles serenata calibre 9 – Alfonso Brescia, 1978

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