La cabina – Antonio Mercero, 1972

La cabina

España, 1972

Director: Antonio Mercero

Guión: Antonio Mercero, José Luis Garci

Intérpretes: José Luis López Vázquez (Hombre de la cabina), Agustín González (Hombre de la segunda cabina), Goyo Lebrero (Jefe de bomberos)

Género: Comedia negra, intriga, terror

Argumento

Una cabina telefónica es instalada en una plaza pública. Esa misma mañana, un señor pasa por allí acompañando a su hijo al autobús escolar y tras despedirse del niño decide hacer una llamada, estrenando así la nueva cabina. Sin embargo, el teléfono no funciona. Y eso no es lo peor: Cuando el hombre intenta salir le es imposible. Se ha quedado encerrado.

Algunos pasantes intentan ayudarlo, pero sin éxito. Poco a poco se va agolpando alrededor de la cabina una multitud de ociosos y de curiosos que observan su encierro entretenidos, como si fuera un espectáculo. Mientras esporádicamente algunos tratan de abrir la puerta atrancada (como primero un forzudo y después un técnico) la mayoría se divierte como si estuviera presenciando una obra de teatro. Los niños juegan y se burlan, las señoras no pierden de vista la escena mientras hacen calceta sentadas en un banco del parque. Ya incluso hay gente asomada a los balcones. Todos cuchichean y murmuran, tomando a cachondeo el extraño encierro.

Llegan dos policías, pero tampoco ellos son capaces de abrir la puerta de la cabina. Más tarde los bomberos, y ni así hay manera.

Finalmente se aproximan los instaladores que unas horas antes colocaron allí la cabina. Proceden a desatornillarla y la colocan en su camión con remolque. El hombre continúa encerrado, y los operarios se lo llevan dentro de la cabina, hacia un destino incierto. Supuestamente van a liberarlo, eso piensan todos los curiosos. Pero conforme el camión con el señor atrapado en la cabina se va alejando cada vez más de la ciudad y el encierro se prolonga, la inquietud y la angustia del cautivo crece exponencialmente…

Comentario

Interesante mediometraje tragicómico hecho directamente para la televisión a comienzos de los años ´70 en España. Lo que comienza como una situación de humor absurdo va adquiriendo cada vez mayores tintes dramáticos y una buena dosis de claustrofobia. También hay algunas alegorías de reminiscencias surrealistas, como cuando el encerrado, a bordo del remolque, pasa frente a un tanatorio donde hay un niño muerto en una especie de caja de cristal (que recuerda a “su” cabina); los payasos tristes que parecen ser los únicos que sienten empatía hacia él, y más adelante el otro hombre que también ha quedado aprisionado en otra cabina de la misma marca…

Cada vez parece más probable que el protagonista ha caído en una trampa mortal de la que no tiene escapatoria. Todo indica que el haberse quedado atrancado en la cabina no responde a un hecho casual, no se trata de un estúpido incidente (como las masas creen) sino de un hecho meticulosamente planeado – por los “instaladores de cabinas”, que buscan atrapar incautos…

El mediometraje, de 35 minutos de duración, fue dirigido por Antonio Mercero, célebre realizador de series como “Verano Azul” (1981-1982) y “Farmacia de guardia” (1991-1995), quien también escribió el guión junto a José Luis Garci. La idea de un hombre atrapado mientras el populacho lo contempla con incomprensión y sorna no es demasiado original, pues ya en 1966 Narciso Ibáñez Serrador había dirigido “El Asfalto”, un capítulo de sus magistrales “Historias para no dormir” (protagonizado por su padre Narciso Ibáñez Menta) donde se parte de un planteamiento similar: Un señor se dispone a cruzar la calle y no puede llegar al otro lado, pues por el camino se va hundiendo cada vez más en el asfalto; como si se tratara de arenas movedizas. Los viandantes que lo presencian no se toman demasiadas molestias para socorrerlo. Mercero parece retomar esa premisa ya antes abordada por Chicho, con la que se pretende criticar el pasotismo y el individualismo del hombre-masa moderno.

Lo mejor de “La Cabina” es su evolución; su muy efectiva combinación de géneros pese a ser una película tan corta: El telefilm comienza como una inocente comedia pero hacia el apoteósico final (resaltado por la magnífica música de “El triunfo de Afrodita” de Carl Orff) desemboca en todo un paroxismo de terror psicológico kafkiano.

El conocido actor José Luis López Vázquez (famoso en España sobre todo por sus papeles en comedias) encarnó al angustiado protagonista.

FHP, mayo de 2016

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