Il Grande Racket – Enzo G. Castellari, 1976

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Il Grande Racket

Italia, 1976

Director: Enzo G. Castellari

Género: Polizziesco, acción, crítica social

Guión: Enzo G. Castellari

Intérpretes: Fabio Testi (Nico), Vincent Gardenia (Pepe), Orso Maria Guerrini (Rossetti)

Música: Guido & Maurizio De Angelis

Argumento

Una banda de extorsionistas se dedica a aterrorizar a los negociantes (propietarios de tiendas, supermercados, restaurantes…) de un barrio romano para cobrarles unos impuestos semanales de “protección”. Carecen absolutamente de escrúpulos y sus métodos son implacables. El jefe de la organización es un individuo elegante con fino bigote conocido como el Marsellés.

El maresciallo Nico Palmieri (Fabio Testi) intenta terminar con la banda, pero ello resulta difícil, debido a que los testigos (los comerciantes) están demasiado intimidados para declarar contra los criminales, pues éstos son desalmados psicópatas que no vacilarán en cometer las más abyectas monstruosidades. Sólo el propietario de una modesta trattoria, padre de una hija pre-adolescente, se atreve a firmar una declaración que incrimina a los sospechosos. Y pagará con creces las consecuencias: Pues su hija, de unos 12 años, es secuestrada por los delincuentes, violada y asesinada.

La próxima vez que integrantes de la banda acuden al local del pobre hombre, éste, lejos de pagar “los impuestos” recibirá a los criminales a tiros, haciendo lo que la policía y la “justicia” tiene las manos atadas para hacer.

Palmieri (que ha sido víctima de un atentado de la banda, sobreviviendo a una brutal agresión – los chantajistas tiraron su coche por un barranco… con él dentro), busca la forma de desarticular a la organización, pero se encuentra con varios obstáculos dentro del mismísimo cuerpo de policía, pues sus “métodos no gustan”, por ser demasiado “expeditivos” (o tal vez, por ser demasiado efectivos…). Además, los integrantes de la banda del Marsellés (que siempre mantiene un perfil bajo y distante, permaneciendo en segundo plano) cuentan con el constante auxilio de un abogado (corrupto), y cada vez que son detenidos, a las pocas horas vuelven a estar en la calle.

Las investigaciones (individuales) de Palmieri (para quien el caso se convierte en un asunto personal), le hacen llegar a la conclusión de que las actividades de extorsión que practica la banda son tan sólo la “punta del iceberg”, y que el Marsellés está implicado en asuntos de narcotráfico y otros negocios de alcance internacional.

En sus pesquisas, el aguerrido maresciallo cuenta con la colaboración de un veterano delincuente, el “Tío Pepe”, quien pese a cometer actos ilegales es un personaje de buen corazón que repudia la violencia y el terror que emplea la banda de chantajistas, y se muestra dispuesto a informar a Palmieri sobre los movimientos en los bajos fondos.

Cuando poco más tarde el agente es despedido del cuerpo de policía por órdenes de las “altas instancias” (que encubren al grupo criminal), Palmieri formará una alianza con varios presidiarios, ayudándoles a escapar de la cárcel y organizándolos para un implacable enfrentamiento contra los subordinados del Marsellés. Entre los presos liberados se encuentran el “Tío Pepe”, y el dueño de la trattoria, que cumplía condena por el homicidio de tres de los criminales, en venganza por la violación y el asesinato de su hija. También un rival del Marsellés, y un cazador experto con armas de fuego, que desea resarcise por el asesinato de su esposa a manos de los criminales.

Comentario

Muy buen polizziesco de Enzo Castellari, repleto de enormes dosis de violencia, grandes diálogos e impactantes escenas de acción, entre las que destacan los tiroteos. Se muestra sin ambages la crueldad de cierto tipo de delincuencia urbana (que suele actuar a las órdenes de otros delincuentes más peligrosos aún, pero con máscara “respetable”), así como la impotencia del sistema para derrotarla. Se hace patente la impunidad de los auténticos y peores criminales, que están protegidos por las cloacas del “estado de derecho” y por la laxitud de unas leyes que no ponen el bien común en primer lugar, sino el “individual”… con todo lo que ello conlleva.

Entre otros muchos títulos, Castellari también es el director de “La polizia incrimina, la legge assolve” (1973), otro polizziesco de similar temática (el título ya lo dice todo); de “Keoma” (1976), un italo-western visto desde la perspectiva de un mestizo de indio (interpretado por Franco Nero); o de la original “The Inglorious Bastards” (1978), en la que se inspiró Quentin Tarantino para perpetrar su hollywoodiense engendro.

“Il Grande Racket” recuerda en su estilo a “Cani arrabbiati” (1974) (a.k.a. “Rabid Dogs”) de Mario Bava, a films de Sam Peckinpah como “Straw Dogs” (1971) (“Perros de Paja”), y también a una película menos conocida (pero no por ello menos excelente) llamada “L´ultimo treno della notte” (1975), de Aldo Lado.

FHP, 2014

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