Pizza Connection – Damiano Damiani, 1985

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Pizza Connection

Italia, 1985

Director: Damiano Damiani

Género: Thriller, polizziesco, drama

Guión: Damiano Damiani

Intérpretes: Michele Placido (Mario Aloia), Mark Chase (Michele Aloia), Simona Cavallari (Cecilia)

Música: Carlo Savina

Argumento

El taciturno y reservado Mario (Michele Placido) es un siciliano propietario de una pizzería en Nueva York, que está involucrado en negocios del crimen organizado italoamericano. Cierto día recibe la visita de un intermediario de la Mafia llegado desde Sicilia, el siniestro Armando Ognibene. Éste le encarga liquidar a un competidor para poco después partir de vuelta a Palermo y organizar allí un atentado contra el procurador de la República, un fiscal dispuesto a combatir a la Mafia que se ha vuelto muy peligroso para la organización.

En Palermo, el joven Michele trabaja como vendedor en un mercado callejero. Cierto día su jefe es asesinado a tiros por un sicario, y él, que ha visto la cara del delincuente, se siente tentado de testificar, y comienza a hablar con la policía pero se echa para atrás cuando comprueba que los demás testigos desaprueban el trato con las autoridades, por motivos de la imperante omertà o ley del silencio. Durante el atentado, Michele ha protegido a una chica que estaba entre los compradores del mercado, con la que poco después inicia una romántica e idílica amistad.

Cuando regresa a casa, Michele (que ha sido despedido de su trabajo por hablar con la policía) comprueba con grata sorpresa que su hermano mayor ha regresado del otro lado del Atlántico. Su hermano “americano” no es otro que Mario, que intenta hacer de Michele (buen tirador con armas de fuego) un ayudante para el proyecto de liquidar al procurador. Pero el carácter de Michele es completamente diverso del de su hermano mayor, y no tiene la mentalidad, el interés o la audacia para involucrarse voluntariamente en asuntos relacionados con la Mafia. No obstante, Mario persistirá en tratar de hacer un cómplice de su hermano pequeño.

Michele, preocupado tras haber perdido su trabajo y enterarse de que Mario es un sicario, se cita con la jovencita Cecilia, de unos 14 años, la chica que conoció en el mercado durante el atentado. Ambos sienten atracción mutua, pero él se encuentra ofuscado por agobiantes quebraderos de cabeza.

La adolescente tampoco está en una situación fácil. Vive con su madre, quien la obliga a prostituirse. Además, su hermano es toxicómano y el compañero de la madre, el inquietante Vincenzo, es un peligroso y violento proxeneta.

Cuando Michele descubre la horrenda explotación a la que Cecilia está sometida, monta en cólera e intenta llevársela de la pesadillesca casa familiar, pero es reducido por Vincenzo y otros vecinos, y tras una lucha callejera en la que presa de la desesperación y armado de una barra metálica la emprende a golpes contra un coche, es arrestado y enviado a prisión. Su hermano Mario se encargará de pagar la fianza para sacarlo de la cárcel y de pagar también a los Smedile (la familia de Cecilia) para que “olviden” lo sucedido.

Cuando, una vez en libertad, Michele acude a casa de los Smedile para llevarse a Cecilia, comprueba frustrado que ya no vive allí; y poco después recibe una llamada telefónica de Vincenzo, que le hace saber que sólo volverá a ver a la chica si paga dos millones de liras. Para conseguir ese dinero, el ingenuo, idealista y romántico Michele se verá obligado a colaborar con su hermano el sicario.

La organización para la que “trabaja” Mario le informa de que hay que mandarle inmediatamente un “aviso” al procurador, eliminando a uno de sus más cercanos colaboradores. Mario ofrece a su hermano la oportunidad de ejecutar el asesinato. Michele accede, no sin que le asalten grandes dudas y angustias. Cuando está por liquidar al agente Mancuso, Michele no tiene el coraje de apretar el gatillo, Mancuso se dispone a sacar su pistola para defenderse y Mario interviene raudamente disparando al agente para salvar a su hermano (y cumplir el encargo).

Michele fracasa estrepitosamente en su (involuntaria) función de aspirante a mafioso. Su hermano mayor y él se verán enzarzados en encarnizadas disputas, la gran diferencia entre los temperamentos de ambos saldrá a relucir. Michele sabe que Mario ha sido contratado para asesinar al procurador general, y desea impedir que el atentado sea cometido, pero al mismo tiempo quiere evitarle problemas a su hermano (ya sean con la justicia o con la organización). El joven decide llamar anónimanente (y desde una cabina) a la policía para informar de que un atentado contra el procurador está por cometerse. Poco después le comunica a Mario lo que acaba de hacer, pero (para gran sorpresa suya) éste ya lo sabe, pues dentro de la policía la organización cuenta con informadores infiltrados.

El procurador se encuentra custodiado a todas horas por gran número de escoltas armados hasta los dientes, y sólo se mueve por Palermo en medio de un complejo dispositivo de seguridad; no obstante Mario y los suyos han trazado un eficaz y espectacular plan para deshacerse de él, y finalmente lo logran disparando al coche del procurador con bazookas y perpetrando una masacre. El estupefacto Michele es casualmente testigo presencial de la carnicería provocada por la explosión, y reconoce a su hermano a bordo de un camión que se aleja velozmente del lugar.

Más tarde Mario se desplaza con otro coche para entorpecer las pesquisas policiales. Con él se encuentran sus cómplices Ognibene (el intermediario que le encargó el golpe) y Nicola (el sicario que mató al vendedor del mercado, patrón de Michele). Ambos han descubierto que el delator que llamó a la policía para avisar sobre el atentado que estaba por cometerse era el hermano de Mario, y se lo hacen saber a éste. También se percibe sutilmente que Ognibene y Nicola tienen la intención de matar a Michele por chivato (aunque en la llamada no acusaba a nadie). Mario reacciona rápidamente, aparca el coche tras unos arbustos y para salvar a su hermano se ve obligado a asesinar a Nicola y al intermediario Ognibene. Entierra al primero y deja el cadáver del segundo en el coche para dar la impresión de que Nicola disparó a Ognibene y escapó.

Poco después Mario se encuentra con su hermano pequeño y le entrega el dinero para rescatar a Cecilia. Michele reacciona con furia cuando descubre que Mario sabía todo éste tiempo donde se encontraba la chica, le dice que “le ha perdido el respeto”, que “no quiere su sucio dinero”. Mario se retira dejándole también el cassette grabado de su llamada a la policía, la prueba que ha podido rescatar de Ognibene y Nicola, la prueba que le incriminaba como delator.

Michele acude a la casa donde se encuentra Cecilia y la libera de su tiránica madre. Mientras tanto, Mario se dirige al aeropuerto para volver a Nueva York, acompañado por Masseria, el jefe de la Mafia palermitana, quien ahora se encuentra más seguro en su posición tras la eliminación del procurador. Pero, aunque la operación ha sido conducida con éxito, Mario se siente inquieto; pues Ognibene era uno de los más próximos colaboradores del boss Masseria, y teme que las sospechas tarde o temprano recaigan sobre él.

Una vez en su pizzería de Brooklyn, Mario sigue preocupado y llama a Palermo para hablar con su hermano, con quien desea reconciliarse. Michele se alegra de oír su voz, pero antes de que puedan cruzar la segunda frase, le asalta la consternación al escuchar al otro lado de la línea una ráfaga de disparos y luego silencio. Michele ha sido acribillado a balazos por dos individuos que habían previamente entrado en el local sentándose tranquilamente para consumir algo a la espera de que los otros clientes se marchasen.

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Los hermanos Mario (Michele Placido) y Michele (Mark Chase)

Comentario

Muy buen polizziesco ochentero con logrados toques dramáticos. La trama mantiene en vilo al espectador en todo momento; el conflicto entre los hermanos (que se quieren pese a ser incompatibles), el idilio entre el inocente Michele y la atormentada adolescente Cecilia, las intrigas en el seno de la Mafia y el retrato del Palermo de aquellos años consiguen crear un interés creciente no sólo para los seguidores habituales del género, sino también para un público más vasto. El en Italia bastante conocido actor Michele Placido, que interpreta a Mario, dirigió más de 20 años después la también muy interesante “Romanzo Criminale” (2008). Por su parte el joven Mark Chase (que da vida a Michele) tiene curiosamente un notable parecido físico con José Luis Manzano, el protagonista de „El Pico“ y otros productos del cine quinqui de Eloy de la Iglesia.

No obstante, la historia de “Pizza Connection” filmada por Damiano Damiani no tiene nada que ver con la auténtica Pizza Connection (sucesora mediática de la “French Connection”) que existió en los años setenta y fue desbaratada poco antes del estreno de ésta película; la red de contrabando de droga que funcionaba importando a Sicilia opio procedente de Turquía para procesarlo en laboratorios de la isla italiana, transformándolo en heroína que a su vez era exportada a los EEUU y distribuída desde pizzerías neoyorkinas que hacían las veces de tapaderas.

Aunque no está basada en la historia real, la película merece ser vista.

FHP, 2014

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