El Pico – Eloy de la Iglesia, 1983

http://1.bp.blogspot.com/-3yIF94SEfzA/UTN7lhD0GUI/AAAAAAAAAAo/NMmXyP9q0zU/s1600/El%20pico%20(1983).jpg

EL PICO

España, 1983

Director: Eloy de la Iglesia

Género: Cine quinqui

Guión: Eloy de la Iglesia, Gonzalo Goicoetxea

Intérpretes: José Luis Manzano (Paco), Javier García (Urko), Andrea Albani (Betty)

Música: Luis Iriondo

https://i0.wp.com/www.tecnosegura.net/alone/wp-content/uploads/2010/09/Iglesiae.jpg

Eloy de la Iglesia (1944-2006)

Cuando se habla de cine español suelo pensar en tediosos dramones pseudointelectuales para gafapastas, sobrevaloradas tragicomedias almodovarianas sobre prostitutas y travestidos, o bien en las clásicas películas musicales para lucimiento de folclóricas varias que tanto éxito cosechaban durante el antiguo régimen, y que solían ser monotemáticas: la chica tonta del pueblo que se va a trabajar de chacha a la ciudad y se enamora del señorito. Tambien están las comedias del destape, con Pajares y Esteso, que florecieron en los años de la Transición.

Hasta ahora, uno de los pocos directores españoles que se había ganado mi interés era el cineasta independiente y mago del humor negro Álex de la Iglesia (sobre todo por “La Comunidad” y “El Día de la Bestia”) que con su opera prima “Acción Mutante” dió un giro de 180° a todo lo que se había visto hasta el momento en la gran pantalla patria.

Hoy sin embargo me quito el sombrero ante el trabajo de otro director que comparte con él apellido aunque no vínculos familiares. Me refiero al tambien vasco Eloy de la Iglesia, especializado en dramas sociales que resultan mucho más interesantes y profundos que los que realizan sus pretenciosos compañeros de profesión contemporáneos.

Puedo pues decir sin más rodeos que su obra maestra “El Pico” es probablemente la mejor película española que he visto, y además la mejor película sobre el sórdido mundo de la drogadicción, superior a la británica “Trainspotting”, a la igualmente ochentera “Drugstore Cowboys” y seguramente tambien a la tan cacareada “Requiem for a Dream”. Solo comparable por su ultrarrealismo y su status de culto a la italiana “Amore Tossico” de Claudio Caligari.

“El Pico” nos narra la historia de Paco, hijo de un guardia civil destinado a Bilbao (El comandante Torrecuadrada); y de Urko, cuyo padre es un conocido político abertzale. Ambos jóvenes son grandes amigos a pesar de las obvias divergencias ideológicas de sus progenitores. Van al mismo instituto, salen por los mismos locales, se acuestan con las mismas chicas… y se inyectan heroína con las mismas jeringuillas. Llega un momento en el cual se convierten en camellos para poder costearse su adicción. Así comienzan a vender drogas para un traficante conocido como “el Cojo”, cuya embarazada esposa tambien se pincha caballo. Paco y Urko acuden habitualmente a visitar a una chica llamada Betty, que se prostituye para poder comprar su dosis y con la que ambos suelen desfogarse. (Uno de los puntos flojos de la película sería que ésta Betty habla con un forzadísimo acento argentino, que queda muy falso puesto que la actriz es española. De la Iglesia debería haber contratado para el papel a una argentina de verdad, o en su defecto a una que fuese capaz de imitar el acento mejor). Paco además frecuenta a escondidas a un escultor homosexual interpretado por el único actor famoso de todo el reparto: El facialmente pintoresco Quique San Francisco.

Las cosas en casa de los Torrecuadrada no pasan por su mejor momento: A la madre de Paco le han diagnosticado un cáncer de ovarios y no le queda mucho tiempo de vida, y por otro lado el comandante quiere que su hijo siga sus pasos entrando a formar parte de la Benemérita pero el vástago no tiene el menor interés en ello.

El día del 18 cumpleaños de Paco, su padre le obsequia con un especial regalo: Decide pagarle una prostituta de lujo para que se estrene, pues cree que aún no ha tenido ninguna mujer. Paco llama a su amiga Betty para que sea ella la encargada y así repartirse los beneficios entre ambos. Una vez con ella descubre con consternación que la heroína le está dejando impotente.

De vuelta a casa a padre e hijo les aguarda una sorpresa: Cuando están en el portal dispuestos a entrar, alguien les dispara varios tiros desde un coche en lo que parece ser un atentado de ETA contra la persona del comandante. Paco se lanza sobre su padre para protegerlo y ambos se echan al suelo, logrando evadirse de la lluvia de balas. En los días sucesivos, el heróico heroinómano aparece en los medios de comunicación concediendo entrevistas y convirtiéndose en una pequeña celebridad. Cuando acude con Urko a casa del Cojo para comprar más papelinas éste no se encuentra por el momento dispuesto a vendérselas. Quiere evitarse problemas por ser Paco el hijo de un “picoleto”. El bebé ya ha nacido, y debido a la drogadicción de su madre ha venido al mundo habiendo desarrollado una toxicomanía prenatal. Está todo el tiempo llorando y la mujer debe untar algo de heroína al chupete para que el niño se adormezca.

Ambos amigos regresan a sus respectivas casas sin el preciado opiáceo. A raíz de ésto Paco desarrolla un fuerte síndrome de abstinencia de insoportable calibre. Para apaciguar el mono se ve obligado a inyectarse varias dosis de la morfina que usa su madre contra los dolores del cáncer. Cuando regresa a casa el padre, que estaba de servicio, descubre que esos medicamentos faltan y tras breves pesquisas sale a la luz que su hijo es drogadicto. Al ver los brazos de Paco picados por las jeringuillas, el comandante se avergüenza de él, le ordena que le diga quien le pasaba la droga, Paco se niega a delatar, se suceden unas tensas escenas de pelea familiar y el jóven finalmente escapa de casa. Como no tiene a donde ir se refugia en el taller de Mikel, el artista homosexual. Allí pasará los momentos más duros del mono hasta lograr desintoxicarse, mientras su padre con la cobertura de la Guardia Civil le busca por todo Bilbao. Para ello los agentes emplean sin pudor métodos no exentos de brutalidad policial, llevando al cuartel a varios delincuentes habituales y yonkis conocidos a los que interrogan de modo bastante expeditivo.

Tambien llaman a declarar al Cojo y su mujer, que como veremos resultan ser confidentes de los cuerpos policiales, por lo que son tratados por los agentes de una forma mucho más amable.

Tras descubrir que su madre agoniza, Paco decide volver a casa y se despide de ella, que fallece poco despues. Ahora el jóven se ha desenganchado del caballo y planea irse de Bilbao para no volver a caer de nuevo en los ambientes de la droga. Un día se reúne con Urko, al que hacía tiempo que no veía y que tambien ha tenido la suerte de dejar atrás su adicción. Juntos acuden a ver a Betty, y tras una sesión de sexo a tres, ella comienza a prepararse un chute. Ambos no son capaces de vencer a la tentación y recaen en su dependencia al venenoso equino.

De nuevo al borde de la desesperación por los síntomas del mono, Paco roba la pistola de su padre y junto con Urko se disponen a pegar un palo en casa del Cojo, exhortándole a que les entregue toda la heroína que tenga. Se desencadena un forcejeo en el que el traficante y su mujer resultan muertos a disparos a manos de los jóvenes adictos… con la pistola del comandante Torrecuadrada.

A lo largo del metraje se suceden otras desventuras que no revelaré, y que tras una espiral de sobrecogedores acontecimientos conducen a un desenlace apoteósico. Drama, acción y suspense se entremezclan en esta emocionante película, joya indiscutible del cine quinqui. Destacar que, al igual que en la italiana “Amore Tossico”, la mayoría de los actores que intervienen en el film fueron reclutados por el director en barrios marginales y son auténticos toxicómanos y delincuentes, que algunos años despues morirían de sobredosis o de SIDA. Ésto confiere a la propuesta un realismo tan tangible que casi atraviesa la pantalla.

“El Pico” hace además hincapié en el conflicto vasco, de la mano de los dos padres: El uno guardia civil, el otro independentista. Que podrían tener en común dos hombres tan diferentes? En éste caso, la adicción a las drogas de sus hijos.

Espero poder ver pronto la segunda parte, “El Pico2” , que retrata el siniestro mundo carcelario en la España de los años ochenta, con Paco Torrecuadrada de nuevo como protagonista esta vez junto al Pirri, un delincuente juvenil homólogo madrileño del legendario Vaquilla.

“El Pico”, maravilla inconmensurable del cine de drogas, de visión obligatoria para los interesados en el género.

FHP, 2008

Anuncios

7 thoughts on “El Pico – Eloy de la Iglesia, 1983

  1. […] Muy buen thriller del maestro Fernando Di Leo, “I Ragazzi del Massacro” es uno de sus primeros éxitos como director. Éste híbrido entre giallo y polizziesco contiene una dosis de crítica social (haciendo hincapié, como por ejemplo Enzo G. Castellari en “Il Grande Racket”, en la impunidad de la que gozan ciertos delincuentes y de la impotencia del sistema para encarar con eficiencia ese problema); y también recuerda en algunos aspectos al cine quinqui hispano (particularmente a Eloy de la Iglesia). […]

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s