Desnuda ante el asesino – Andrea Bianchi, 1975

Desnuda ante el asesino (V.O. Nude per l´assassino, a.k.a. “Strip nude for the killer”)

Italia, 1975

Director: Andrea Bianchi

Guión: Andrea Bianchi, Massimo Felisatti, Gene Luotto

Intérpretes: Edwige Fenech (Magda), Nino Castelnuovo (Carlo), Femi Benussi (Lucia), Solvi Stubing (Patrizia)

Música: Berto Pisano

Género: Giallo

Argumento

Una chica muere durante el aborto que le es practicado en una clínica clandestina. El ginecólogo responsable llama a un amigo, un tal Carlo, para que le ayude a deshacerse del cadáver. Poco después, el médico es asesinado a puñaladas por un misterioso individuo completamente vestido de cuero negro y con casco de motorista.

Algunos meses más tarde, en una piscina, a Carlo le llama la atención una chica en bikini. Él es fotógrafo y trabaja para una agencia de modelos. Afirmando encontarse siempre a la caza de talentos, propone a la joven hacer una sesión fotográfica. Así, Carlo lleva a Lucia a su agencia, donde la presenta a sus compañeros fotógrafos y a su jefa Gisela. Ésta, aunque está casada con el obeso Maurizio, tiene unas obvias predilecciones sáficas y de inmediato accede contratar a la atractiva Lucia a cambio de ciertos “favores especiales”. Magda, otra de las fotógrafas, se siente celosa al suponer una relación entre la recién llegada y Carlo, de quien es amante.

Como su mujer le ignora por completo, Maurizio trata sin éxito de acostarse con varias modelos de la agencia. Para esa misma empresa también trabaja el fotógrafo homosexual Mario. Cuando éste ha regresado una noche a su casa, alguien llama al timbre. Se trata de un tipo ataviado de motorista, a quien él no sólo conoce sino que además estaba esperando. Mario le ha preparado una foto donde se ven todos los empleados de la agencia juntos, incluyéndoles a ellos y a la dueña Gisela. En esa imagen también aparece una modelo llamada Evelyn, que se quedó embarazada y desapareció repentinamente… Cuando el motorista recibe la foto, acuchilla al fotógrafo hasta matarlo.

A la mañana siguiente, el cadáver de Mario es encontrado por Patrizia; una de las modelos, que se había citado con él para una sesión fotográfica. Comienza una investigación policial, y el inspector cuestiona a Gisela y a los compañeros de la víctima. Durante los interrogatorios, el inspector pregunta si alguno de los presentes conocía a Giulio Costelli, un médico asesinado. Pues en ese crimen no resuelto, cometido hace unos meses, se empleó el mismo tipo de arma que en el apuñalamiento de Mario – Ese médico es el mismo que practicó el aborto en la escena inicial, y quien poco después sería asesinado. Carlo era amigo suyo, y su cómplice en hacer desaparecer el cuerpo de la chica muerta durante la fallida operación. Deseoso de evitar problemas, Carlo prefiere guardar silencio.

Gisela ha tomado “bajo su protección” a Lucia, y se divierte con ella a cambio de promesas de una exitosa carrera profesional. La jefa de la agencia, muy celosa y posesiva, prohibe a Lucia que se siga viendo con Carlo. Cuando una noche Gisela sale de su casa dejando allí a Lucia sola, una amenazante figura merodea por los jardines y se dispone a entrar… Al día siguiente, la joven modelo aparece muerta, desnuda y en medio de un charco de sangre, cosida a puñaladas.

Carlo y Magda se enteran del nuevo crimen a través del periódico. El cadáver no fue encontrado en la casa de Gisela sino que había sido trasladado al maletero de un coche. Magda comienza a hacerle a Carlo preguntas incómodas, quiere saber de dónde conocía a la malograda Lucia y por qué la trajo a la agencia. El interpelado reacciona evasivo y con agresividad.

Poco después, el inspector vuelve a interrogar a Gisela y sus fotógrafos. Tanto la jefa como Carlo están interesados en ocultar algo. Gisela no le confiesa a la policía su relación con Lucia, ni tampoco que había estado con ella poco antes de ser asesinada. Carlo tampoco admite haber sido él quien trajo a la chica a la agencia.

En la foto del cadáver de Lucia impresa en el periódico, puede verse que tiene un pendiente colocado en la mano, probablemente a modo de señal por parte del asesino. Magda está segura de haber visto antes un pendiente como ése… Echando un vistazo a una foto donde todos los empleados de la agencia aparecen juntos, no tarda en averiguar que es el mismo tipo de pendiente que llevaba Evelyn, la joven modelo que se quedó embarazada y “desapareció” – La chica que murió durante el aborto en la escena inicial…

El misterioso asesino ataviado como motorista no se detiene, y continúa matando uno a uno a todo aquel relacionado con la agencia. La atemorizada Magda sabe que tanto ella como sus compañeros son potenciales objetivos del maníaco –Y al mismo tiempo, intuye que el psicópata puede ser cualquiera de ellos…

Comentario

En su ejecución, éste giallo se avecina bastante al terreno del sexploitation; en la línea de Joe D´Amato o Jesús Franco. Como ya puede adivinarse en base al título, abundan los desnudos y las escenas subidas de tono. También hay algún que otro momento hilarante, de comicidad grotesca, como la patética escena en la que el rechoncho y baboso Maurizio, muy necesitado de sexo, consigue llevar a su casa a una de las modelos de la agencia; pero sufre un gatillazo. Cuando la chica se va saca su muñeca hinchable… Y precisamente en ese momento, nota que un intruso se ha colado en la casa: Es el homicida que busca liquidar a todos aquellos relacionados con la agencia…

Cuantos menos van quedando, más desorientada parece estar la policía. Pocos son los que saben que el origen de la espiral de crímenes está muy relacionado con la “desaparición” de aquella modelo llamada Evelyn, víctima del aborto.

Un misterioso motorista asesino embutido en cuero negro y con un casco que le oculta el rostro también es la principal figura antagonista en “La polizia chiede aiuto” (Massimo Dallamano, 1974).

Magda está interpretada por la francesa Edwige Fenech, protagonista de “Il tuo vizio é una stanza chiusa e solo io ne ho la chiave” (Sergio Martino, 1972) y de “Per ché quelle strane gocce di sangue sul corpo di Jennifer?” (Giuliano Carnimeo, 1972). A Lucia la caracteriza Femi Benussi, a quien vimos en “Revelaciones de un maníaco sexual” (Roberto Bianchi Montero, 1972) y que también aparece en “Uccelacci e uccelini” (Pier Paolo Pasolini, 1966).

La película está dirigida por Andrea Bianchi, realizador del contundente polizziesco “Quelli che contano” a.k.a. “Cry of a prostitute” (1974), con Henry Silva y Barbara Bouchet; así como de la muy bizarra e inolvidable “Le notti del terrore” a.k.a. “Burial Ground” (1981). La banda sonora fue compuesta por Berto Pisano, quien también, por cierto, fue el responsable del acompañamiento musical de otras películas de Bianchi como la antes mencionada “Le notti del terrore”.

FHP, noviembre de 2016

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