Visitor Q – Takashi Miike, 2001

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Visitor Q

Japón, 2001

Director: Takashi Miike

Guión: Itaru Era

Intérpretes: Kenichi Endo (Kiyoshi, el padre), Shungiko Uchida (Keiko, la madre), Kazushi Watanabe (El Visitante), Jun Muto (Takuya, el hijo), Fujiko (Miki, la hija), Shoko Nakahara (Asako)

Música: Koji Endo

Género: Comedia negra / drama

Argumento

Un hombre de mediana edad, cámara de video en mano, acude a una joven prostituta. Se siente indeciso, cree que no es correcto lo que está a punto de hacer. Ella le dice los precios que cobra por sus servicios y le anima a que empiece. Finalmente las bajas pasiones terminan venciendo y se acuesta con ella. No tarda en eyacular y enseguida se arrepiente… Pues resulta que la chica es su propia hija. El hombre, mientras se viste, le dice que debería dejar esa vida y concentrarse en sus estudios. Ella se burla de él y quiere cobrarle más por ser eyaculador precoz.

En una típica casa japonesa de clase media una señora está haciendo un puzzle. Su hijo adolescente aparece iracundo y comienza a azotarla porque la madre le había colocado el falso cepillo de dientes. El chico, Takuya, acostumbra a golpear a su madre cotidianamente por cualquier minucia. La pobre mujer tiene toda la espada marcada por los azotes. Takuya, por su parte, sufre el acoso de sus compañeros de colegio, quienes no sólo le pegan y humillan en la escuela: Por las tardes además se dedican a lanzar cohetes y fuegos artificiales a su habitación desde la calle.

Kiyoshi, el hombre de la escena inicial, recibe una pedrada en la cabeza que le propina un joven individuo desde detrás, mientras espera en una parade de autobús. Poco después, volviendo por la noche hacia su casa ya con la cabeza vendada, mira paranoicamente a su alrededor porque teme que le vuelvan a asaltar. Y en efecto así sucede: De nuevo el mismo sujeto le arrea con una piedra.

Poco después, el contusionado llega a su casa. Es el padre de Takuya y marido de la infortunada mujer, llamada Keiko. El hombre trae consigo al misterioso joven que le ha golpeado (sin saber que ha sido él), y éste se instala como “Visitante” en casa de los Yamazaki. El padre y el Visitante comen sin inmutarse mientras Takuya vuelve a agredir con saña a su madre. Ésta ahoga sus penas inyectándose heroína.

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El Visitante

Tras la cena, el Visitante se dirige al cuarto de Takuya, porque quiere saber de quién es una habitación de chica que hay en la casa. Es de su hermana mayor, Miki, que ya no vive allí. El Visitante va a ese cuarto y observa con interés una foto de la muchacha.

Por la noche, Kiyoshi se tumba en la cama vestido. Cuando su mujer trata de quitarle los pantalones, el olfato y un sexto sentido le dicen que ha estado con la hija de ambos. Keiko lo intuye, pero no dice nada. Por la noche, el hombre no puede dormir y baja al coche para volver a ver en su cámara un video que había grabado: Es reportero televisivo de profesión. Mientras estaba haciendo un reportaje sobre la “juventud moderna”, unos gamberros le golpearon y le sodomizaron con su micrófono – Todo ello fue grabado.

A la mañana siguiente, Kiyoshi se dirige a su trabajo. Por el camino ve como su hijo Takuya debe soportar los abusos de otros chicos de la escuela, quienes le golpean y se burlan de él. El padre saca su cámara y comienza a grabar. “Perfecto”, dice satisfecho. Poco después se encuentra en un café con una compañera periodista, con la que al parecer también mantenía una relación extramatrimonial.

Para Kiyoshi, su trabajo es lo más importante. Quiere realizar reportajes impactantes; cuanto más sensacionalistas sean, mejor. Ahora pretende aprovecharse de los maltratos que sufre su hijo para hacer un documental sobre el acoso escolar. A su compañera ello no le parece una buena idea, como tampoco el que él mismo decidiera difundir el video donde lo humillaban con el micrófono. En su opinión, así no hacía más que el ridículo. Pero Kiyoshi piensa que todo vale con tal de realizar reportajes impactantes.

Mientras tanto, Keiko se dedica a prostituirse al igual que su hija – pero no por “devoción” como la chica, sino para poder así costearse la heroína con la que trata de evadirse de su infernal día a día. Uno de sus clientes le pide que le azote con un cinturón. (Takuya es golpeado por sus compañeros de clase, se desahoga pegando a su vez a su madre, y ésta tiene ahora la oportunidad de azotar al cliente…)

Todo parece indicar que los degenerados Yamazaki son una familia disfuncional sin remedio que está condenada a la autodestrucción. Pero de un día para otro, todo comienza a cambiar con la inestimable colaboración del enigmático “Visitante”…

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Comentario

Takashi Miike es un muy prolífico cineasta digno heredero fílmico del género literario japonés „ero-guro-nonsensu“ (erotic-grotesc-nonsense). Varias de sus películas usan como tema principal la Yakuza y tienen una realización más estilizada y profesional, otras (como “Visitor Q”) están hechas de manera rudimentaria y casera, sin casi presupuesto, cámara en mano y directamente a vídeo. Pero lo que casi todas ellas tienen en común son altas dosis de delirantes desfases, un gusto mórbido por la violencia extrema y el sexo bizarro; así como un humor negrísimo.

“Visitor Q” se puede interpretar hasta cierto punto como una satírica crítica muy ácida y en clave macabra a la enferma sociedad japonesa contemporánea. Kiyoshi es el estereotípico japonés moderno obsesionado con su trabajo, que está dispuesto a dejarse humillar y a permitir que su hijo sea golpeado por los matones del colegio con tal de conseguir un “buen reportaje”.  Pese a sus constantes esfuerzos es un fracasado – tanto en lo profesional como en su vida privada. Vive acomplejado a causa de su condición de eyaculador precoz (algo que hasta su propia hija le restriega). La coja Keiko es una mujer deprimida y amargada, a quien su marido ignora y su hijo maltrata; la infeliz sólo encuentra refugio en las drogas. El adolescente Takuya es hostigado día sí y día también por sus compañeros en el colegio, y en lugar de defenderse peleando contra ellos da rienda suelta a su frustración golpeando a su pobre madre. La joven Miki ya no vive en casa y ha decidido dedicarse a la prostitución (no tiene escrúpulos en acostarse con su propio padre). Sin embargo la aparición de un extraño, el Visitante sin Nombre, provoca que las cosas comiencen a cambiar, y que la desestructurada y desventurada familia vuelva a unirse y logre superar (de un modo un tanto “particular”) sus distintos problemas.

Pero para que llegue el ansiado final feliz, los Yamazaki deberán recorrer un camino de extrema sordidez.

El giro de 180° comienza cuando el Visitante se dispone a hacerle a Keiko un masaje, presionando sus pechos y descubriendo que éstos aún poseen leche. Desde ese momento ella se convierte en una mujer nueva, radiante y llena de alegría. Por otro lado, Kiyoshi lleva consigo al Visitante para convencer a su compañera reportera de grabar el documental sobre el acoso escolar. En el curso de una violenta discusión, Kiyoshi intenta además violar a la periodista (mientras el Visitante no deja de grabar), y oprime el cuello de la mujer de modo que accidentalmente termina asfixiándola. Ahora buscará la forma de deshacerse del cadáver, con la colaboración del Visitante y también de su esposa Keiko. Estando solo en el invernadero se dispone a descuartizar a la muerta, pero la visión del cuerpo desnudo de la joven le incita a cometer nuevas perversidades…

Miike parece querer hacer una crítica al sensacionalismo empleando para ello un sensacionalismo aún más perturbador. Excesos y enajenaciones al más genuino estilo nipón – lo que recuerda a films como “Naked Blood” (Hisayasu Sato, 1996).

“Visitor Q”, pequeña joya de la irreverencia y la hipérbole, resulta muy interesante y recomendable – especialmente para quienes creen haberlo visto ya todo.

La discreta banda sonora se caracteriza por unos casi imperceptibles pero inquietantes sonidos atmosféricos, y en algunos tramos suena música instrumental japonesa tradicional.

FHP, enero de 2016

 

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