Bienes y dinero – Cristi Puiu, 2001

Bienes y dinero (V.O. Marfa si banii, a.k.a. “Stuff and dough”)

Rumanía, 2001

Director: Cristi Puiu

Género: Thriller, Road Movie

Guión: Cristi Puiu, Razvan Radulescu

Intérpretes: Alexandru Papadopol (Ovidiu), Dragos Bucur (Vali), Ioana Flora (Betty), Luminita Gheorghiu (Madre de Ovidiu), Razvan Vasilescu (Marcel Ivanov)

Argumento

El joven Ovidiu, cuyos padres regentan una tienda de comestibles en Constanza (junto al Mar Negro), aspira con abrir un día su propio negocio. Para ello necesita dinero; más del que puede ahorrar con su trabajo en el humilde establecimiento familiar… Marcel Ivanov, un vecino de turbio pasado, le ofrece una buena suma a cambio de realizar para él un transporte: Deberá llevar a Bucarest una bolsa con seis paquetes que supuestamente contienen “medicamentos”. Ovidiu se desplaza con frecuencia a la capital para comprar las provisiones que sus padres venden en la tienda, y está por lo tanto acostumbrado a esa ruta y a transportar mercancías. Marcel le explica a Ovidiu el lugar exacto donde deberá entregar los paquetes a un tal Doncea; y le insta a no entretenerse por el camino, a llegar puntualmente a las dos de la tarde y sobre todo a no hablar con nadie del asunto.

Pero Ovidiu, sin tomar demasiado en serio las indicaciones, se lleva consigo a su amigo Vali y a la novia de éste, Betty. Los tres parten rumbo a Bucarest, con la lista de la compra que les ha preparado Caty, la madre de Ovidiu… y con los seis paquetes de “medicamentos” a bordo.

Por el camino entran en conflicto con los ocupantes de un jeep rojo. Éstos les cierran el paso y les atacan sin mediar palabra, tratando de golpearles con bates de béisbol y rompiendo los cristales de una de las ventanas. Ovidiu y sus amigos logran escapar de milagro. Betty está segura de haber visto que uno de los agresores portaba una pistola. Ovidiu dice a sus acompañantes lo del encargo de Marcel, y todos comienzan a sospechar que el asalto está relacionado con los misteriosos paquetes. Deciden continuar el viaje hacia Bucarest, aunque ya llevan un considerable retraso. Pronto notan que el jeep rojo sigue tras ellos, y deberán enfrentarse además a nuevos imprevistos…

Comentario

Durante la época de Ceausescu, con el fin de mantener la cohesión nacional, las producciones cinematográficas que se filmaban en Rumanía solían ser largometrajes épicos de carácter histórico que ensalzaban las gestas del pasado (resistencia de los dacios contra el Imperio Romano, luchas de los valacos contra los turcos…). Se trataba de films rodados con un gran despliegue de medios, un considerable presupuesto, una cuidada puesta en escena, con castillos, batallas, vestuarios de época, miles de extras… – Entre las películas más emblemáticas de la era Ceausescu pueden citarse “Los dacios” (1966), “La última cruzada” (1970) o “Mircea el Viejo” (1989), las tres de Sergiu Nicolaescu. También merece ser destacada “Vlad Tepes” (Doru Nastase, 1979), sobre la vida del auténtico Drácula.

Grande sería el contraste entre esos ambiciosos y complejos films épico-históricos y la “nueva ola” del cine rumano que emergería hacia la segunda mitad de los años ´90. La “Marfa si banii” que hoy nos ocupa entra dentro de esa categoría. Proyectada durante el festival de Cannes en 2001 se trata de la ópera prima de Cristi Puiu, uno de los principales representantes de esa nueva corriente cinematográfica rumana; que se caracteriza por un extremo minimalismo, una trama sencilla y lineal, un presupuesto casi nulo, pocos actores y un realismo que logra traspasar la pantalla involucrando al espectador (quien llega a sentirse casi como un testigo presencial de lo que acontece en la película, como si estuviera acompañando a los personajes).

Estamos ante un road-movie donde el protagonista es un ingenuo joven utilizado como correo de la droga. Él y sus amigos se verán involucrados en más de una dificultad durante el trayecto de Constanza a Bucarest. Toda la película transcurre en un solo día. El film es de combustión lenta, tarda en arrancar, y durante la primera media hora acompañamos al trío dentro de la furgoneta asistiendo a sus banales conversaciones pero con la sensación de que en cualquier momento va a suceder algo. Y, efectivamente, el punto de inflexión se produce cuando los individuos del jeep rojo les atacan sin motivo aparente. De ahí en adelante la sensación de paranoia y agobio embargará a Ovidiu y sus amigos – así como al espectador.

En su estilo, el manejo de la cámara y el minimalismo la propuesta resulta reminiscente de las primeras películas del enfant terrible nipón Takashi Miike – que eran grabadas directamente a video. También, por el argumento y los retazos de humor negro, la historia recuerda al cine de gangsters danés – “Pusher” (1996) de Nicolas Winding-Refn, por citar un ejemplo.

“Mercancia y dinero” carece casi por completo de banda sonora; no hay música a excepción del comienzo y del final, se prescinde totalmente de efectos sonoros durante los momentos de tensión – lo que contribuye a darle a la película un carácter ultrarrealista, como si en lugar de ante una película estuviéramos viendo un video-documental grabado con cámara oculta.

Sin embargo, el realizador y los actores son profesionales (o más bien se profesionalizarían a partir del éxito que obtuvieron con éste atípico film).

FHP, septiembre de 2017

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