La Piovra 8 – Capítulo 1

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

La Piovra VIII – Lo Scandalo

Italia, 1997

Director: Giacomo Battiato

Guión: Umberto Contarello, Andrea Porporati, Alessandro Sermoneta, Sergio Silva, Domenico Rafele

Intérpretes: Raoul Bova (capitán Carlo Arcuti), Anja Kling (Barbara Greenberg Altamura), Luca Zingaretti (Pietro Favignana), Tony Sperandeo (Turi Mondello)

Música: Paolo Buonvino

Capítulo 1

Sicilia, años ´50. El anciano barón de Altamura recibe la visita del jefe local de la Mafia, Don Albanese, que es además el alcalde del pueblo de Tre Torri. El viejo aristócrata cuenta con el asesoramiento de su hijo Francesco y la esposa estadounidense de éste, su nuera Barbara. Ambos tienen un hijo de unos 8 o 9 años, llamado Paul. Gianna, la institutriz de Paul, es pretendida por Saro, uno de los hombres de Albanese.

Don Albanese trata de convencer a la familia Altamura de que les concedan unas licencias para un proyecto urbanístico. La Mafia necesita esas autorizaciones para invertir dinero negro y especular. Pero los Altamura, especialmente Francesco, se niega a ceder; pues su intención es crear trabajo productivo en la región, para lo cual cuenta con el apoyo de los campesinos. Con don Albanese se encuentran don Biagio, otro importante jefe de la zona, y Pietro Favignani, mafioso joven pero más feroz y ambicioso, que representa a las “nuevas generaciones” en contraste con la “vieja escuela” de Albanese.

Durante la tensa reunión en la villa, Paul está a punto de caer al vacío mientras juega en las escaleras, pero Pietro lo agarra en el último momento salvándole la vida.

Don Albanese tiene una atractiva hija, Rosaria, de la cual Pietro está perdidamente enamorado. Pietro tiene una idea para lograr que los barones concedan a la Mafia las licencias de la construcción, pero piensa actuar para ello a espaldas del jefe Albanese: Su plan consiste en secuestrar al pequeño Paul para chantajear de ese modo a los Altamura.

Uno de los días sucesivos, Barbara y Paul van junto a Gianna a visitar unas ruinas romanas. Barbara, apasionada de la arqueología, toma apuntes, mientras Paul juega en los alrededores. La niñera Gianna, a la que se había confiado que cuidase de Paul, recibe la inesperada visita de Saro, y pierde de vista al pequeño. Poco después, Gianna comprueba horrorizada que Paul ha desaparecido.

Paul es llevado al establo de una masía, y puesto al cuidado de un viejo campesino y su hijo Tano, que es algo mayor que Paul (Tano Cariddi en su preadolescencia?). Ambos custodian al hijo del barón por encargo de Pietro.

La familia Altamura es informada de que Paul está vivo y en buenas condiciones, pero que sólo será devuelto si los barones obedecen, y si no avisan a los carabinieri. Francesco se pone en contacto con Don Albanese, y le hace saber sin medias tintas de que sospecha de él, pues “en éste pueblo no sucede nada sin su consentimiento”. Pero Albanese insiste en que él no tiene nada que ver con la desaparición del niño, y jura que se encargará de encontrar y castigar a los responsables.

Tano y Paul se van haciendo amigos. Paul comienza además a enseñarle a leer, usando para ello una revista que el nieto del barón portaba consigo cuando lo secuestraron.

Albanese intuye que Pietro está tras el rapto, y le comunica que tiene un día de plazo para “encontrar” al pequeño y restituirlo a sus padres. Pietro finge acatar sus órdenes, pero está tramando una colosal traición. Albanese, por su parte, no trata en recibir la confirmación de que Pietro ha organizado el secuestro. El viejo jefe de la Mafia y sus hombres, pertrechados con escopetas, se dirigen a la masía para castigar a Pietro. Lo que Albanese ignora es que Pietro ha urdido una conspiración contra él, y que aquellos a los que el anciano cree sus fieles guardaespaldas han aceptado ponerse al servicio de Pietro.

Cuando todos se vuelven contra él, Albanese comprende que va a correr el mismo destino que Julio César… pero él no será apuñalado, ni tampoco tiroteado: Pietro le obliga a beber una botella entera de leche de almendras, lo cual para él como diabético es mortal. “Así su vida terminará dulcemente” le dice a su hasta entonces jefe.

Ahora Pietro Favignani es el nuevo jefe de la Mafia en la comarca, y tiene vía libre para forzar a Rosaria a casarse con él y proseguir el chantaje contra la familia Altamura. Incluso durante el entierro de Don Albanese, con el cadáver de éste aún caliente, Pietro intenta abusar de la bella Rosaria.

Pero Barbara, que es ciudadana norteamericana, acude al consulado de EEUU en Palermo para solicitar ayuda al cónsul, que es amigo suyo. Éste le promete que se ocupará del asunto.

No tarda en llegar a Tre Torri un joven detective procedente de la peninsula; el teniente Carlo Arcuti. Éste se pone en contacto con Barbara y le dice que ha sabido del secuestro de su hijo a través del consul, y que le ha sido encomendada la investigación del caso. Carlo deberá proceder al rescate de Paul con la mayor discreción, y nadie debe sospechar que la policía ha sido informada del rapto, para no poner en peligro la vida del niño. Por ello, Carlo le pide a Barbara que no le diga ni siquiera a su esposo que él entra en acción. El teniente ruega además a la madre que haga confesar a Gianna, la niñera, pues está convencido de que la chica les oculta algo.

Así, Barbara averigua tras interrogar a Gianna que ésta fue alejada el día de la desaparición del lugar donde estaba Paul por ese tal Saro, uno de los hombres de Pietro. Carlo tiene ya una primera pista. Intenta hospedarse en el pueblo, pero como forastero recibe una acogida hostil por parte de los vecinos, quienes están al servicio del nuevo jefe Pietro Favignani. Carlo se hace pasar por “inspector del trabajo” enviado por el ministerio para realizar censos. Finalmente logra encontrar alojamiento gracias al párroco, que lo hospeda en la sacristía.

La boda entre Pietro y Rosaria tiene lugar, pese a la resistencia de la infeliz hija de Don Albanese. Ésta no tiene más remedio que resignarse.

Pietro está preocupado por la presencia de Carlo en la localidad, y trata de alejarlo “por las buenas”: Tras citarlo le entrega una importante cantidad de dinero que sirva para convencerlo de abandonar el pueblo. Carlo finge aceptar, pero más tarde dona los billetes al cura. “De dónde viene todo éste dinero?” pregunta el sacerdote sorprendido. “El dinero viene casi siempre del Diablo…” A modo de agradecimiento, el cura recomienda a Carlo que vaya a investigar a cierta masía en las montañas (él sabe donde mantienen a Paul, pero no puede revelarlo explícitamente porque se trata de una información que ha llegado a sus oídos bajo secreto de confesión).

Carlo va a investigar a la masía y se encuentra a Tano. Éste no le dice nada sobre Paul, pero al detective le llama la atención una revista juvenil que se encontraba allí. El padre de Tano aparece escopeta en mano instantes después y echa de allí al “inspector del trabajo”.

Más tarde, Carlo habla con Barbara y comenta haber visto allí la revista: Es la misma que tenía consigo su hijo cuando fue raptado. Ahora todos están seguros de que Paul está retenido en la masía.

En una reunión con los representantes de los campesinos, Francesco Altamura reafirma su intención de no ceder a aquellos que pretenden adquirir sus territorios para especular. Ello indigna a don Biagio y otros mafiosos allí presentes.

Pietro es informado por Salvatore de la visita del inspector, y comprende que Carlo sabe donde está el niño. Por ello, ordena a Salvatore que lo mate, y él y sus hombres se disponen a tenderle una trampa al detective en la masía.

Pero Tano interviene para tratar de salvar a su amigo Paul, y le dice a Carlo que su padre está a punto de matarlo por órdenes de Pietro. Carlo consigue salvar al niño, hiriendo a Salvatore en el hombro. Mientras el teniente escapa con Paul, Salvatore le revela a Tano que él no es su auténtico padre… Antes de que de a conocer el nombre de su auténtico progenitor, Pietro le dispara matándole. Es obvio que es él, Pietro, el padre real de Tano. Decepcionado porque el muchacho no siguió sus órdenes, Pietro repudia a Tano y le dice que se marche (seguro que lo habría asesinado de no ser porque era su hijo).

Carlo le devuelve a los Altomura su hijo sano y salvo. La agradecida madre, Barbara, comienza a sentirse atraída por el apuesto comisario.

Se produce una redada en la localidad y los hombres de Pietro son arrestados. Pietro, por su parte, ha huído del pueblo.

Los Altamura toman a Tano bajo su protección, y prometen concederle su deseo de estudiar. Antes de ser acogido por los barones, Tano ha prendido fuego a la masía donde residía hasta el momento; mientras recordaba como su madre pereció en un incendio siendo él aún muy pequeño.

Durante la fiesta que tiene lugar en la mansión de los Altamura para celebrar el rescate de Paul, es cada vez más evidente que existe una atracción mutual entre el comisario Carlo y la esposa de Francesco. Al mismo tiempo, el anciano barón comienza a sentirse mal. Tano es testigo de su decrepitud.

Mientras tanto, el fugitivo Pietro Favignani llega en barco a Nueva York.

(Continuará)

FHP, 2015

Un comentario en “La Piovra 8 – Capítulo 1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s