Schramm – Jörg Buttgereit, 1993

Schramm

Alemania, 1993

Director: Jörg Buttgereit

Género: Thriller

Guión: Jörg Buttgereit, Franz Rodenkirchen

Intérpretes: Florian Koerner von Gustorf (Lothar Schramm), Monika M. (Marianne)

Música: Max Müller, Gundula Schmitz

Argumento

Lothar Schramm es un hombre solitario que trabaja como taxista. Discreto e introvertido, tímido y cortés hacia fuera, padece en su interior graves perturbaciones mentales. Está platónicamente enamorado de su vecina Marianne, una prostituta. Ella sólo le ve como a un “amigo” al que pedir favores, es decir, como a un “pagafantas”. Lothar se masturba o usa un torso hinchable (no es una muñeca entera) mientras escucha a través de la delgada pared cómo su vecina tiene sexo con sus clientes. El retraído taxista sufre alucinaciones en las que ve una arquetípica vagina dentata – al parecer es impotente psicológico al estar con mujeres y tiene miedo al coito real. Otra de sus pesadillescas visiones consiste en ver su pierna amputada. En un sueño que tuvo, se encontraba en el colegio completamente desnudo y cuando iba a taparse sus partes para evitar que sus compañeros le vieran así, descubrió que no tenía nada entre las piernas, sólo una superficie completamente lisa.

Un día, dos ancianos caballeros muy elegantes proponen a Marianne que vaya a ofrecerles sus servicios a una lujosa villa a las afueras. A cambio prometen una jugosa compensación económica. Ella acepta pero con una cierta inseguridad, pues normalmente sólo „trabaja“ en casa. Marianne pide a Lothar que la acompañe en su taxi hasta la mansión y que la espere fuera hasta que salga.

Lothar la lleva hasta la villa, y unas horas después la chica regresa. Marianne, que se tuvo que colocar un uniforme, cuenta que había cinco señores que la hicieron desempeñar tareas de sirvienta en la casa mientras la observaban con gran atención, pero que ninguno de ellos manifestó deseos de acostarse con ella. Extraños caprichos fetichistas de los ricos, piensa la prostituta, a la que han vuelto a citar allí para dentro de unos días.

Como agradecimiento por haberla acompañado, Marianne invita a Lothar a cenar a un restaurante. Cuando ella paga con un billete de 100 marcos, él tiene una visión que le recuerda cómo Marianne gana su dinero: Protituyéndose. Lothar está secretamente celoso de que ella vaya a la cama con todo el mundo menos con él.

De regreso al edificio donde ambos viven, Lothar invita a su vecina a pasar a su piso para tomar una última copa. Mientras ella se recuesta en el sofá, él prepara dos coñacs. En el de ella mezcla unos potentes polvos somníferos…

Comentario

Éste atípico thriller con elementos de terror psicológico está estructurado de forma inversa: Comienza por el final (Algo parecido al “Irréversible”, 2002, de Gaspar Noé con Monica Bellucci).

La película se abre con una cita del asesino serial norteamericano Carl Panzram (1891-1930): “Today I´m dirty, tomorrow I will be dirt” (“Hoy estoy sucio, mañana seré suciedad”). En las secuencias iniciales, un tabloide publica en primera página un reportaje sobre “La solitaria muerte del asesino del pintalabios”. A continuación, vemos al protagonista Lothar Schramm yaciendo inconsciente (o ya muerto) en el suelo de su casa sobre un charco de pintura blanca. Se cayó de las escaleras mientras pintaba las paredes. Y estaba pintando las paredes para ocultar las salpicaduras de sangre de dos de sus víctimas, unos testigos de Jehová que habían llamado a su puerta y que él cordialmente invitó a pasar. Tras asesinar bestialmente a la pareja (a él degollándolo con un cuchillo de cocina y a ella a martillazos en la cabeza), Lothar los desnudó y colocó los cuerpos en posiciones obscenas para excitarse fotografiándolos con su cámara Polaroid…

Mientras Lothar está sin sentido sobre el charco de pintura tras perder el equilibrio, Marianne llama insistentemente a su puerta, pues él había prometido volver a acompañarla a la villa de los misteriosos caballeros fetichistas. Al no obtener ninguna respuesta, la chica no tiene más remedio que ir allí sola. Mientras tanto, a la enfermiza mente del moribundo Lothar van acudiendo los acontecimientos de su reciente pasado que conforman la trama del film. Toda la película es, pues, un gran flashback.

Jörg Buttgereit (“Nekromantik”, 1987), uno de los exponentes del denominado “ultragore alemán”, explora el alma atormentada, trastornada y perversa de un clásico psicópata: Lothar Schramm es un hombre solitario de mediana edad, a quien sus vecinos y conocidos ven como a una persona simpática e inofensiva; pero que realmente esconde tras su pacífica máscara una oscura personalidad – Capaz, al desencadenarse, de los actos más brutales.

Monika M, la actriz que interpreta a Marianne, ya colaboró con Buttgereit en “Nekromantik 2” (1991). Por cierto, el director se permite un pequeño auto-homenaje en la escena en la que Lothar está esperando a su vecina frente a la villa: El taxista enciende la radio de su vehículo y mientras va buscando la onda que quiere sintonizar se escucha una breve emisión en francés que habla sobre “el Nekromantik de Buttgereit”.

La melancólica y casi tétrica banda sonora del film es muy buena, y fue compuesta por Max Müller y Gundula Schmitz.

FHP, abril de 2016

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