Sol blanco del desierto – Vladimir Motyl, 1970

Sol blanco del desierto (V.O. Белое солнце пустыни) a.k.a. “The white sun of the desert”

URSS, 1970

Director: Vladimir Motyl

Guión: Valentin Ezhov, Rustam Ibragimbekov

Intérpretes: Anatoliy Kuznetsov (Fyodor Sukhov), Spartak Mishulin (Sayid), Tamara Fedotova (Gyulchitai)

Música: Isaac Schwarts

Género: Drama

Argumento

Fyodor Sukhov (o Sújov) es un soldado del bando rojo durante la guerra civil rusa. Sukhov ha sido destinado a los áridos desiertos del Turkestán, en Asia Central. Al comienzo piensa que su misión allí pronto estará concluída y que podrá regresar a casa junto a su mujer Katerina Matyeevna. Durante varios momentos a lo largo del film recuerda a su esposa en medio de bucólicos paisajes y narra en su mente las cartas que nunca tiene la oportunidad de escribirle.

Caminando por el desierto, Sukhov encuentra una cabeza que sobresale de las tórridas arenas. Se trata de Said, un turkmeno que fue condenado a muerte por un jefe tribal de la zona. Pero Said sigue vivo, Sukhov le da de beber y lo desentierra.

El soldado ruso está convencido de que finalmente puede emprender el camino de regreso rumbo a su hogar. Pero la lucha allí aún no ha terminado. Remanentes del Ejército blanco siguen en la zona, hostigando a un destacamento de tropas bolcheviques. Además los blancos se han aliado a un poderoso caudillo local, llamado Abdullah. Sukhov entra en contacto con una pequeña tropa de rojos, y al ser él quien cuenta con más experiencia militar se convierte en el comandante. A sus órdenes estarán entre otros el joven recluta Petrukha (o Petruja).

Los bolcheviques tienen consigo a las mujeres del harén de Abdullah. Éste, junto a sus hombres y los rusos blancos, pueden atacar en cualquier momento. Sukhov y los suyos se atrincheran en un poblado abandonado con las nueve mujeres turkmenas, todas ellas ataviadas con burkas que impiden que se vean sus rostros. La más joven de las esposas de Abdullah es la adolescente Gulchitay, de la que Petrukha se enamora (aunque ella no le enseña su cara).

Sukhov hace saber a las mujeres que ahora son “libres” y que ya no tienen por qué aceptar el yugo de la poligamia. Las esposas de Abdullah, que no entienden esa mentalidad tan extraña para ellas, consideran a Sukhov como su nuevo señor, y deciden que ahora será él el marido de todas. Sukhov, por su parte, insiste en que no le llamen “señor”, sino “camarada”. A Sukhov las mujeres sí le enseñan gustosas sus rostros. Pero el soldado sólo piensa en su Katerina Matyeevna, a la que imagina esperándole a muchas verstas de allí…

Los moradores del poblado no se atreven a salir de sus casas. Mientras realiza una ronda por los alrededores, Petrukha conoce a un viejo ruso que allí habita: Pavel Vereshagin, antiguo oficial zarista. Ahora, ya entrado en años, Vereshagin está más interesado en beber vodka y cantar viejas canciones folklóricas que en el resultado de la guerra civil. Sukhov también trabará amistad con él, y el ex-militar zarista (que posee una ametralladora) está a punto de partir junto a sus nuevos camaradas, pero su mujer lo retiene en casa.

La dulce adolescente Gulchitay ignora a su joven pretendiente Petrukha y trata de ganarse el interés del veterano Sukhov. Mientras tanto, el peligro asoma por el horizonte: Abdullah y sus guerreros se aproximan al pueblo con la intención de pasar a todos a cuchillo; incluídas sus nueve mujeres, por las que el jefe tribal se siente traicionado.

Said, el turkmeno al que Sukhov salvó de una muerte segura, acudirá en ayuda de los combatientes revolucionarios.

Comentario

Todo un clásico de la cinematografía rusa y soviética, éste film combina armónicamente diversos géneros: Aventuras, drama y ciertos toques de comedia, todo ello en el marco de una acción bélica, que transcurre en los años de la guerra civil rusa entre rojos bolcheviques y blancos zaristas.

El metraje, al estar ambientado en su mayor parte en un poblado del desierto asediado por bandidos (los feroces jinetes de Abdallah) tiene un cierta atmósfera y temática que recuerda estilísticamente al “western”.

La película es muy célebre en su país de origen, tanto es así que varias de sus frases han entrado a formar parte de la cultura popular rusa a lo largo de las últimas décadas.

Si la muda “Tempestad sobre Asia” (Vsevolod Pudovkin, 1928) usa como escenario las confrontaciones que durante la guerra civil y la toma de poder de los bolcheviques se producían en el Extremo Oriente (Mongolia y territorios adyacentes); ésta “Sol Blanco del Desierto” se desarrolla en Asia Central, concretamente en el actual Turkmenistán (y allí fue también rodada).

Como curiosidad, el personaje de Gulchitay está interpretado por dos actrices diferentes (Tatiana Fedótova y Tatiana Denísova); y el actor que da vida a Petrukha tuvo una relación sentimental con una de ellas.

FHP, noviembre de 2015

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