La conspiración de Zatoichi – Kimiyoshi Yasuda, 1970

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Shin Zatoichi monogatari: Kasama no chimatsuri (a.k.a. “Zatoichi´s conspiracy”)

Japón, 1970

Director: Kimiyoshi Yasuda

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Yoshi Hattori

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Yukiyo Toake (Miyo),

Música: Akira Ifukube

Argumento

Zatoichi regresa a su pueblo, Kasama, tras más de 20 años sin visitarlo. Cuando se aproxima al municipio se encuentra con un grupo de jóvenes ladronzuelos vagabundos (entre ellos una chica). Ichi llega a la posada y todos lo reciben efusivamente. Es tan grande la hospitalidad y el regocijo que el ciego masajista se asombra sobremanera. Sin embargo, no es que le hayan reconocido, ni que se alegren particularmente de verlo: Los lugareños creen que forma parte de la comitiva de un rico potentado que está por visitar Kasama; un magnate oriundo de esa localidad que se llama Shinbei, residente en Edo, y que casualmente también retorna allí el mismo día que Zatoichi.

Los dueños del establecimiento habían preparado un suculento banquete en el salón de fiestas, e Ichi se dispone a tomar parte en él. Pero cuando llegan Shinbei y sus hombres, expulsan de allí al vagabundo masajista. Ichi se entera de quién es ese tan importante huésped: Shinbei (o Shinsuke, como se le llamaba en su juventud, antes de convertirse en millonario) era un amigo de la infancia de Ichi. Ambos se criaron en el mismo pueblo, se conocían desde pequeños y robaban melones juntos.

Como Zatoichi es un anma (masajista), es llamado por los hombres de Shinbei para que le haga un masaje a éste. Aprovechando esa oportunidad, el ciego le dice a su viejo amigo que él es “Ichi, el que se crió con Oshige”. Shinbei se acuerda de él, y ambos rememoran los viejos tiempos. Sin embargo, los dos tienen ahora vidas y circunstancias diametralmente opuestas…

Shinbei tiene muchos negocios que atender, y no tarda en despedir a su “amigo”. Uno de los asuntos que tiene pendientes, además de sus turbios negocios, es conseguir alguna jovencita para desvirgar esa noche. Las prostitutas que sus hombres habían traído son enviadas de vuelta, pues a Shinbei lo que le interesan no son las mujerzuelas de los burdeles… Por ello sus esbirros van a buscar chicas adolescentes hijas de humildes campesinos, y se las traen a la fuerza. Ichi se enterará de ello más tarde, a través de los jóvenes ladrones que se encontró a la entrada de Kasama.

Ichi, decepcionado por la fría acogida en su pueblo, está por marcharse de allí. En uno de los caminos se detiene en busca de una pequeña estatua jizo (un buda de piedra) que él recordaba desde su niñez en ese lugar. Una joven que lo ve palpando el suelo le pregunta al ciego si ha perdido algo, a lo que él responde que está sólo tratando de encontrar esa estatua… Finalmente la halla; estaba semienterrada a causa del paso de los años. Cuando el masajista le dice a la muchacha que él solía jugar allí de pequeño, ella le pregunta si no es él “Ichi, el que se crió con Oshige”. Ante la contestación afirmativa, la chica repone que ella también fue criada por Oshige, que nació poco después de que él se fuera del pueblo y que Oshige (la madre adoptiva de ambos) le había hablado mucho de él… De esa forma, a través del Buda de piedra, Zatoichi conoce a su “hermana” pequeña.

Por ello, ahora decide quedarse un poco más en Kasama. La chica, que se llama Omiyo, le lleva hasta su casa, donde reside junto a su abuelo, el viejo Sakubei. Éste se acuerda de Ichi, por haberlo conocido de niño. La anciana Oshige, que crió a Ichi y a Omiyo, murió hace cinco años. Acompañado por su “hermana”, Ichi visita la tumba de su madre adoptiva, llevándole una botella de sake como ofrenda. Tras ello, ambos acuden a ver la casa de Oshige, donde Ichi creció. La casa se encuentra abandonada desde la muerte de la anciana. Una vez allí  aparece la pandilla de jovenzuelos antes vistos, que viven allí a modo de “okupas”. Ichi decide pasar la noche en aquella casa, y Omiyo regresa a la de su abuelo. Los maleantes que allí habitan comentan entre ellos sobre Shinbei, y así Ichi se entera de los turbios asuntos en los que éste se encuentra implicado…

Shinbei extorsiona a los campesinos, y aliado a un magistrado corrupto de la provincia, les cobra impuestos desorbitantes. Además, Shinbei saquea una cantera de minerales preciosos que pertenece a los trabajadores, arriesgando de ese modo provocar una hambruna entre los habitantes de Kasama (es decir, entre sus propios paisanos). Por si eso fuera poco, también toneladas de arroz están siendo almacenadas ilegalmente por Shinbei y el magistrado, adquiridas de forma casi gratuita a los campesinos para ser luego vendidas a los hambrientos a precios exagerados.

La cantera está cerca de la casa donde Omiyo y su abuelo habitan. Shinbei y el jefe de la yakuza local, que también está involucrado en la conspiración, van allí a tomar el té. La antipatía del abuelo Sakubei hacia el ricachón es manifiesta. Shinbei, por su parte, se fija en Omiyo, y piensa que ésta puede ser una de los jovencitas campesinas vírgenes que a él le gustaría “estrenar”…

Ichi está otra vez por marcharse de Kasama y continuar su camino, pero cuando se dipone a abandonar la casa de su madrastra, sus ropas se quedan enganchadas en la puerta. El ciego piensa: “Ésto debe ser una señal para que no me vaya todavía…”

Comentario

Interesante entrega de Zatoichi realizada por un habitual director de la saga: Kimiyoshi Yasuda. En ésta ocasión nuestro ciego favorito regresa a su pueblo, conociendo por azares del destino a una jovencita que resulta ser algo así como su hermana, y reencontrándose con un viejo amigo de la infancia que se ha convertido en canallesco villano. Los errantes ladronzuelos y “okupas”, especialmente la chica, terminan ayudando al masajista en sus momentos de mayor dificultad (Ichi cae en un pantano con arenas movedizas y está a punto de ser tragado por el barro).

La estructura argumental del film es la habitual en las películas de Zatoichi. Pero los enemigos en ésta ocasión son tres: el magistrado corrupto, el yakuza y el magnate (antiguo amigo suyo) – Ésto tal vez podría entenderse como una velada alusión a la connivencia existente entre política, delincuencia organizada y poder financiero…

“Zatoichi´s conspiracy” es el vigesimoquinto largometraje sobre el justiciero espadachín invidente. Durante mucho tiempo sería también el último, pero la saga recibió su definitivo cierre en 1989 (tras un largo lapso de 17 años), cuando Zatoichi regresó en su última aventura, dirigida por el propio actor Shintaro Katsu.

FHP, septiembre de 2015

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