El plenilunio de las vírgenes – Luigi Batzella, 1973

El plenilunio de las vírgenes (V.O. Il plenilunio delle vergini)

Italia, 1973

Director: Luigi Batzella (como “Paul Solvay”)

Guión: Ian Danby, Alan M. Harris, Ralph Zucker

Intérpretes: Mark Damon (Franz Schiller/Karl Schiller), Rosalba Neri (Condesa)

Música: Vasili Kojucharov

Género: Terror

Argumento

La historia está ambientada en el siglo XIX. Franz Schiller es un investigador de lo oculto que descubre la existencia de un anillo con poderes sobrenaturales, capaz de dominar voluntades. Se trata, nada menos, que del anillo de los Nibelungos. Franz se dispone a ir a en busca de la preciada joya al lugar en el que, según sus pesquisas, se encuentra: En el castillo de Drácula, en Transilvania. Karl, su hermano gemelo, trata de disuadirle de esa empresa diciéndole que seguramente esa historia de los Nibelungos no es más que una vieja y absurda leyenda. Sin embargo, Frank se pone en camino de inmediato. El anillo, en el que se encuentra engarzada una piedra similar al rubí pero de origen extraterrestre, quiere encontrarlo para impedir que caiga en manos de algún megalómano que haga mal uso de sus poderes. Frank, que para su protección lleva colgado al cuello un talismán que le protegerá de posibles ataques vampíricos, piensa entregar la sortija al museo de arqueología.

Una vez en tierras transilvanas, Franz se hospeda en una posada. Los huraños lugareños lo observan con suspicacia. Una mueca de espanto se dibuja en sus rostros cuando se enteran de que el forastero tiene la intención de ir al castillo de Drácula. A través de la hija del posadero, Franz se entera de que esa es una época particularmente funesta y sombría para visitar la zona, pues pronto llegará “la noche de la Luna virgen”… Desde hace muchos años pesa en la comarca una maldición por la cual cada cierto tiempo, al llegar dicha noche, cinco vírgenes del pueblo son “elegidas” y deben ir al tétrico castillo en medio de la penumbra para no regresar jamás… Franz no parece preocuparse, pues al no ser una virgen y al tener su amuleto a modo de colgante se siente “doblemente protegido”.

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Réquiem por un Vampiro – Jean Rollin, 1971

Réquiem por un Vampiro (V.O. Vierges et vampires a.k.a. Requiem pour un vampire)

Francia, 1971

Director: Jean Rollin

Género: Terror

Guión: Jean Rollin

Intérpretes: Marie-Pierre Castel (Marie), Mireille D´Argent (Michelle), Phillipe Gasté (Frédéric)

Música: Pierre Raph

Argumento

Un hombre y dos chicas disfrazadas de payaso huyen en un coche a través de la campiña francesa. Son perseguidos de cerca por otro automóvil. Se desencadena un tiroteo, el hombre con el que están las payasas es alcanzado. El trío logra dar esquinazo a sus perseguidores, pero el herido expira instantes después. Sus últimas palabras son: “La torre del agua”…

Las chicas rocían con gasolina el coche en el que huían y le prenden fuego, con el cadáver de su compañero en su interior. Luego se quitan sus disfraces y se dirigen a una torre, donde encuentran una motocicleta. A bordo de ésta prosiguen su fuga. Para conseguir alimentos, una de ellas entretiene al vendedor de una especie de kiosko-móvil mientras la otra roba las provisiones que necesitan. Llegan a un cementerio en medio del campo. Alertadas por unas voces que escuchan, corren a esconderse. Michelle, una de ellas, cae en una fosa sobre un ataúd. Marie, mientras tanto, ha logrado esconderse tras una tumba. Llegan los sepultureros y comienzan a tapar la fosa, con la chica inconsciente dentro. Pero como ya está oscureciendo dejan el trabajo a mitad y se marchan para continuar al día siguiente. Michelle se despierta semienterrada, y sale del agujero con la ayuda de su amiga.

Poco después llegan a un cercano castillo en ruinas. Las chicas lo exploran, y encontrando una cama en el interior de una de las estancias deciden pasar allí la noche. Se desnudan y comienza a acariciarse cuando escuchan ruidos procedentes del subsuelo. Vuelven a vestirse y empuñan sus pistolas. En el sótano encuentran un putrefacto cuerpo ahorcado. Huyen aterrorizadas y descubren una especie de capilla, donde suena una música de órgano. Ven las figuras de varios individuos encapuchados, ataviados con hábitos de fraile. Cuando se acercan más se percatan de que en el interior de los ropajes sólo hay esqueletos. Quien toca el órgano es una mujer de aspecto inquietante con colmillos de vampiro, vestida con un aristocrático atuendo masculino al estilo del siglo XVIII.

Las chicas quieren huir, pero son retenidas por tres esbirros de la vampiresa. Ésta trata de morderles los cuellos, pero ellas logran escapar. A través del bosque llegan al cementerio, donde ya es noche cerrada. Hasta allí las siguen la vampiresa y sus acólitos con antorchas, y no tardan en volver a capturarlas.

Son conducidas al interior de una de las criptas, transformada en sala de torturas. Allí otras jóvenes cuelgan encadenadas a las pétreas paredes y son violadas, fustigadas o reciben latigazos por parte de los esbirros de la vampiresa Erica. Pero ésta no es la máxima autoridad en esos dominios: Allí en el mausoleo se encuentra el féretro de un viejo vampiro, único superviviente de una ancestral estirpe. El vampiro sabe que no le queda mucho tiempo, y busca urgentemente la forma de perpetuar su linaje.

Las chicas intentan infructuosamente escapar una vez más, pero siempre es inútil. Cuanto más tratan de alejarse, más rápidamente encuentran otra vez el castillo ante sí: “Todos los caminos conducen al castillo”.

Erica les explica que van a ser “iniciadas” en los misterios de la “bendita maldición” vampírica; ellas, que aún son vírgenes, también habrán de transformarse en chupasangres. La vampiresa succiona la sangre de sus cuellos para “encadenarlas” mediante el contagio. Entonces les ordena que salgan a “cazar”, que busquen nuevas víctimas entre los incautos que se acerquen a las ruinas o al cementerio. Deberán actuar como cebos para hombres atrayéndolos al castillo.

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El amanecer de los vampiros – Jean Rollin, 1971

El amanecer de los vampiros (V.O. Le frisson des vampires)

Francia, 1971

Director: Jean Rollin

Género: Terror erótico-surrealista

Guión: Jean Rollin, Monique Natan

Intérpretes: Sandra Julien (Isle), Jean Marie Durand (Antoine)

Música: Acanthus

Argumento

Isle y Antoine son una pareja de recién casados que se dispone a emprender su luna de miel. Antes de partir a Italia como tenían previsto, deciden pasar de visita por el pueblo de la familia de ella. Allí, en un apartado castillo, residen sus dos primos; los únicos parientes que a Isle le quedan con vida, y a los que ella no ha visto desde que era pequeña.

Pero nada más llegar al poblado se enteran de que los primos han muerto, y de que el fallecimiento de ambos es muy reciente. No obstante, Isle y Antoine resuelven ir al castillo. Una vez allí son acogidos por las criadas de de los difuntos, dos bellas jóvenes (una rubia y una asiática) que les conducen a sus aposentos.

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Desnuda entre tumbas – Jean Rollin, 1970

Desnuda entre tumbas (V.O. La Vampire Nue a.k.a. “The Nude Vampire”)

Francia, 1970

Director: Jean Rollin

Género: Terror surrealista

Guión: Jean Rollin

Intérpretes: Caroline Cartier (vampiresa), Olivier Rollin (Pierre)

Música: Yvon Serault

Argumento

En medio de la noche, el joven Pierre se tropieza por las solitarias calles de una ciudad no identificada con una chica que está siendo perseguida por un grotesco grupo de individuos con cabezas de animales. Pierre trata de ayudarla, pero los hombres-bestia los alcanzan, matan a la chica y se llevan su cadáver. El estupefacto joven trata de averiguar a dónde transportan el cuerpo, y llega hasta una lujosa villa a la cual sólo puede accederse con invitación, pues un guarda custodia la entrada.

Pierre es el hijo del acaudalado industrial Radamante. Éste excéntrico millionario tiene dos morbosamente atractivas criadas, sus “mascotas”: Unas gemelas que en horas de servicio portan unos uniformes un tanto peculiares.

Pierre está dispuesto a desentrañar los misterios que se ocultan tras esos hombres con cabezas de animales, y a averiguar qué sucede en el interior de la vigilada villa. Para ello, otra noche deja inconsciente a uno de los invitados que se dirige al lugar y le sustrae la invitación. Así, ésta vez, el vigilante sí le deja pasar.

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