Bajo la influencia del miedo – Juan Orol, 1956

Bajo la influencia del miedo

México, 1956

Director: Juan Orol

Género: Gangsters, deportes

Guión: Juan Orol

Intérpretes: Rosa Carmina (Marbella), Juan Orol (Tony Carpio)

Música: Manuel Moreno Buendía

Argumento

Tony Carpio se encuentra en prisión purgando una condena de cinco años por un delito que no cometió. Tras ser puesto en libertad comienza a planear su venganza. Fue “enchiquerado” por culpa de su rival Pantoni, un poderoso gángster que se dedica a arreglar las apuestas del boxeo. La mujer de Pantoni es la cabaretera Marbella, también conocida como “Kalia la Egipcia”.

Pantoni es localizado por el recién liberado, quien busca ajustarle las cuentas. Carpio le da la oportunidad de defenderse, pero es más rápido con la pistola. Tras la muerte de Pantoni, Carpio se dispone a hacerse con el control de sus negocios. Pero Marbella no está dispuesta a renunciar a las lucrativas ganancias de su difunto marido…

Resulta que en el pasado, Tony Carpio conoció a Marbella; cuando la chica aún era una humilde vendedora de pan. Pero él no sabe que la atractiva joven es actualmente la viuda de su enemigo.

Carpio organiza algunos atracos e invierte el dinero en el mundo del boxeo. Él y su banda presionan a los púgiles para que se dejen ganar, manipulando así las apuestas del público. El Vaquero, uno de los boxeadores, es muy terco y se niega a caer en el ring como le dice Tony (“Me conviene que pierdas la pelea… y a tí también te conviene”). Por ello, después del combate en el cuadrilátero, recibe una brutal paliza por parte de los matones del gangster.

Agentes de la policía van al hospital para preguntarle quién le atacó, pero el maltrecho boxeador se niega a hablar, pues está “bajo la influencia del miedo”…

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Hombres sin alma – Juan Orol, 1951

Hombres sin alma

México, 1951

Director: Juan Orol

Género: Gangsters, drama

Guión: Juan Orol, basado en historia de José G. Cruz

Intérpretes: Rosa Carmina (Malena), Tito Junco (Gustavo Alonso), José G. Cruz (Andrés Ramos)

Música: Antonio Rosado

Argumento

Malena es una vedette que en poco tiempo ha pasado de bailar en tugurios de mala muerte para actuar en los cabarets de mayor renombre. Su fulgurante ascenso despierta muchas suspicacias. Varios hombres la pretenden. Entre ellos Gustavo Alonso, un gángster que se dedica al mundo de la noche y el negocio del juego. René le reprocha a su hermano Gustavo la clase de vida que ha escogido.

Andrés, el chófer de Malena, está secretamente enamorado de ella, pero no se atreve a declarársele. Muy abatido se lo cuenta a su madre, quien le recomienda olvidar a la mujerzuela.

Tras un escándalo en el cabaret Malena es encarcelada. Gustavo paga la fianza y le propone que se case con él. Pero ella tiene un pasado turbio, y teme ser rechazada si le revela su secreto. Sin embargo, Gustavo ya sabe lo que Malena trataba de ocultarle (que tiene un hijo de otro hombre) y no le importa, desea casarse con ella de todos modos. Malena acepta. Gustavo le comunica la buena nueva a su hermano, y le pide que sea su padrino de bodas. Le promete que una vez casado sentará la cabeza y se apartará del mundo del crimen. Por primera vez, René está orgulloso de él.

Pero Burton, el rival de Gustavo, también desea a Malena para sí, y comienza a tramar un pérfido plan: Ordena a sus esbirros que secuestren a la cabaretera.

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Gángsters contra charros – Juan Orol, 1947

Gángsters contra charros

México, 1947

Director: Juan Orol

Género: Gangsters, drama, musical

Guión: Juan Orol

Intérpretes: Juan Orol (Johnny Carmenta), Rosa Carmina, José Pulido (Pancho Domínguez)

Música: Antonio Rosado

Argumento

Pancho, conocido como el “Charro del Arrabal”, es el líder de una banda de cuatreros. Procedente de algún rancho norteño, llega a la ciudad y se instala en un barrio. Su chica es la bailarina Rosa Carmina, que actúa en un cabaret. El Charro se dedica a extorsionar a los locales nocturnos, cobrando jugosos dineros de “protección” a sus propietarios. Un influyente político de la ciudad, don Tiburcio, trata de obstaculizar sus negocios, pero la banda del Charro logra eliminarlo. Su sustituto, don Filemón, se muestra más solícito a colaborar con Pancho, haciendo la vista gorda a cambio de un porcentaje.

El Charro se toma unos tequilas con sus fieles Murciélago y Felipe. Éste último está con los ánimos por los suelos, pues su novia le acaba de abandonar. El Charro no lo toma en serio, pues está seguro de que a él eso nunca le pasará…

El gángster Johnny Carmenta y uno de sus esbirros pasean por la ciudad y ven un cartel en el que se anuncia la actuación de Rosa Carmina. A Johnny la bailarina le resulta familiar: Tuvo una relación con ella en el pasado. Carmenta comienza a contarle a su secuaz cómo la conoció:

Hace muchos años, en otra ciudad, Johnny era un humilde mecánico. Cierto día llegó a su taller un elegante caballero con acento italiano: Rinaldo, un miembro de la Mafia. Éste fue testigo de una pelea que Johnny tuvo con otros mecánicos de la competencia, y al ver cómo se las gastaba se percató de su potencial y le ofreció trabajar para él.

Johnny decidió abandonar su taller de mecánico, así como la cochambrosa pensión en la que malvivía, para aceptar la oferta del mafioso: “Llevo 20 años con un empleo honrado, pero sin provecho alguno”. Rinaldo se convierte en su mentor en el turbulento mundo del hampa, y le explica las distintas formas de hacer dinero. Johnny no quiere dedicarse a pequeños robos o estafas, sino convertirse en pistolero, para “ganar dinero a lo grande”. Pronto, el ambicioso Carmenta se convierte en un exitoso gángster. Al ver una noche bailar a Rosa Carmina, Johnny se enamora de ella.

Pero la chica es exigente, y sólo acepta salir con él si consigue un coche lujoso. Johnny lo roba, hace que su antiguo compañero del taller le cambie el color y se presenta de nuevo ante la cabaretera con el flamante automóvil. Así, Rosa acepta convertirse en su amante.

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Introducción a Juan Orol y su cine

Introducción a Juan Orol y su cine

Pese a ser desde hace años un consumado y confeso cinéfago, he de reconocer que hasta hace poco no tenía ni idea de la existencia de Juan Orol, considerado el rey del cine negro mexicano.

Éste gallego aventurero vino al mundo en Lalín, provincia de Pontevedra, un 4 de agosto de 1897 (si bien otras fuentes apuntan que nació en el Ferrol). Siendo aún muy joven se hizo a las Américas, buscando fortuna primero en Cuba. Antes de consagrarse al cine se desempeñó como boxeador, torero, jugador de béisbol, piloto de carreras, reportero, actor de teatro y agente de policía. ¡Casi nada! Más adelante se instala en México, donde según su propio testimonio trabajó como agente secreto. Allá por los años ´30 entra en contacto con la naciente industria cinematográfica de aquel país. Orol era un apasionado de las películas de gangsters de EEUU, gran admirador de Humphrey Bogart, James Cagney, Edward G. Robinson o Paul Muni (protagonista éste ultimo de la “Scarface” original de 1931 dirigida por Howard Hawks – en la que cinco décadas después se inspirarían Brian De Palma, Oliver Stone y Al Pacino para el más conocido remake).

Juan Orol decidió emular a sus ídolos gringos, convirtiéndose en el padre del género gangsteril mexicano. Otra de sus grandes influencias fue el cineasta de origen alemán José Bohr, artífice de “Luponini, el terror de Chicago” o “Marihuana, el monstruo verde”. Orol fue además uno de los pioneros del cine sonoro en México –  junto al mencionado Bohr,  el prolífico maestro del terror Chano Urueta (“El espejo de la bruja”, “El monstruo resucitado”) o Joselito Rodríguez, quien más adelante dirigiría el primer film del Santo (“Cerebro del mal”, 1958).

Los años que Orol pasó en Cuba influyeron decisivamente en sus gustos musicales. El director incorporaba abundantes números de bailes caribeños en sus propuestas. Así nació el llamado “cine de rumberas”, un subgénero que fusiona el musical con el cine negro y en el que la trama suele consistir en las rivalidades que surgen entre dos gangsters por el amor de la voluptuosa bailarina de turno. Orol lanzó al estrellato a varias de éstas vedettes, convirtiéndolas en actrices de sus películas.

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