Emanuelle e Françoise – Joe D´Amato, 1975

Emanuelle e Françoise (Le sorelline)

Italia, 1975

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, thriller, softcore

Guión: Joe D´Amato, Bruno Mattei

Intérpretes: George Eastman (Carlo), Rosemarie Lindt (Emanuelle), Patrizia Gori (Françoise)

Música: Gianni Marchetti

Argumento

Françoise es una joven que trabaja posando como modelo fotográfica. Un día que la sesión de fotos termina antes de lo previsto, regresa a la casa en donde vive encontrándose con que su novio Carlo está en la cama con otra mujer. Carlo, lejos de sentirse sorprendido o pesaroso, reacciona con frialdad y arrogancia, echando de casa a su novia. Ésta vaga atribulada por las calles, portando una maleta con sus escasas pertenencias. Trata de llamar a una tal Emanuelle, pero siempre salta el contestador automático. Desesperada y sin ganas de seguir viviendo tras un desengaño tan cruel, Françoise camina hasta las vías del ferrocarril y se arroja cuando pasa el tren.

Más tarde, en el tanatorio, el cadáver debe ser reconocido por su hermana mayor. Ésta no es otra que Emanuelle, la mujer con la que Françoise había tratado sin éxito de comunicarse. Los policías allí presentes le dicen a Emanuelle que entre los restos de su hermana encontraron una carta de despedida dirigida a ella.

Tras leerla, tanto Emanuelle como las autoridades comprenden que ese individuo llamado Carlo, al que se menciona en el escrito, es responsable del suicidio. Los agentes han tratado de localizarlo, pero no ha sido posible. Al parecer, Françoise llevaba una doble vida, pues ninguna de las personas interrogadas con las que la difunta tenía contacto habitual sabían nada de ese novio suyo. La misiva deja entrever que Carlo es un jugador empedernido que siempre pierde y que está permanentemente endeudado. Cuando no puede pagar, Carlo ofrece a Françoise para que sus acreedores se diviertan con ella. Sin embargo, la chica no le abandona: Siente un amor ciego hacia él, se trata de una relación enfermiza y adictiva, autodestructiva para ella. Él sólo la utiliza manejándola a su antojo, pero ella no puede estar sin él.

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