El beso de la muerte – Henry Hathaway, 1947

El beso de la muerte (V.O. Kiss of death)

EEUU, 1947

Director: Henry Hathaway

Género: Drama, cine negro

Guión: Ben Hecht, Charles Lederer, Eleazar Lipsky

Intérpretes: Victor Mature (Nick Bianco), Richard Widmark (Tommy Udo), Brian Donlevy (fiscal D´Angelo), Coleen Gray (Nettie), Curro García, Manolo Royo

Música: David Buttolph

Argumento

Poco antes de Navidad, el ex-presidiario Nick Bianco atraca una joyería junto a sus cómplices. Tras salir de prisión, Nick intentó comenzar una vida honrada, pero nadie quería contratarlo por haber estado en la cárcel. Así pues, se vió obligado a volver a las andadas para sacar adelante a su familia.

Tras el asalto, Nick es arrestado. Sus compañeros logran escapar. Louis D´Angelo, el fiscal del distrito, trata de converlo de que colabore con la justicia. Si delata a sus cómplices recibirá una condena reducida, y podrá volver a ver en breve a su esposa Mary y sus dos pequeñas hijas. Nick se niega a convertirse en un chivato, y está convencido de que sus amigos cuidarán de su familia mientras él esté entre rejas. Cargando con la responsabilidad total del delito, Nick es condenado a veinte años de prisión. En la cárcel conoce a Tommy Udo, un volátil gángster acusado de asesinato. Por haber mantenido la boca cerrada durante el juicio, Nick se gana el respeto de Tommy.

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El Diablo y yo – Archie Mayo, 1946

El Diablo y yo (V.O. Angel on my shoulder)

EEUU, 1946

Director: Archie Mayo

Género: Comedia, drama, cine negro

Guión: Harry Segall, Roland Kibbee

Intérpretes: Paul Muni (Eddie Kagle/juez Frederik Parker), Anne Baxter (Barbara Foster), Claude Rains (Nick)

Música: Dimitri Tiomkin

Argumento

Eddie Kagle, jefe de una banda de gangsters, sale de la cárcel tras cumplir una larga condena. Su amigo y lugarteniente Smiley le espera a las puertas del presidio. Juntos se alejan de allí en coche. La organización ha crecido y es más poderosa. De improviso, Smiley saca su pistola y descerraja varios tiros a su jefe.

Cuando Eddie despierta, está en el infierno. Tarda en comprender que está muerto, y que ha sido asesinado a traición por su “amigo” Smiley, alguien en quien había depositado toda su confianza. Eddie, hecho una furia, desea vengarse a toda costa. El mismísimo Diablo tiene noticia de su llegada, y decide proponerle un trato. Aprovechando el enorme parecido físico entre Eddie y el juez Frederick Parker, Satán quiere que el alma de Eddie regrese al mundo físico para entrar en el cuerpo del juez y provocar su perdición. A cambio le concederá la oportunidad de vengarse de Smiley.

El fantasma de Eddie, acompañado del Diablo, retorna a la Tierra. Ambos, invisibles para el ojo humano, entran en una sala donde el juez Parker encabeza un proceso. Sin causa aparente, el magistrado se desvanece; y entonces el Diablo hace que el alma de Eddie tome posesión de su cuerpo. Cuando Parker despierte, será Eddie quien viva en su interior – lo que, como cabe esperar, provocará innumerables equívocos.

A todos llama la atención el súbito cambio en la personalidad y el comportamiento del modélico juez. Parker se conduce ahora como un hampón, con vocabulario y modales barriobajeros. Eso preocupa enormemente a su criado Albert, y más todavía a su secretaria y prometida Barbara. De repente, después de volver en sí, Parker habla de ajustarle las cuentas a un tal Smiley, alguien que nadie sabe quién es; y constantemente se comunica con “Nick”, un “amigo imaginario” al que sólo él es capaz de ver (y quien no es otro que el Diablo). El doctor Matt Higgins, amigo de Fred Parker y de Barbara, está especializado en psiquiatría y sugiere que el magistrado padece un trastorno de personalidad. Sin embargo no cree que haya motivo para alarmarse y está convencido de que las aguas volverán a su cauce por sí mismas.

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Vampyr – Carl Theodor Dreyer, 1932

Vampyr (a.k.a. Vampyr – der Traum des Allan Grey)

Alemania, 1932

Director: Carl Theodor Dreyer

Género: Terror

Guión: Christen Jul y Carl Theodor Dreyer (basados en libro de Sheridan Le Fanu)

Intérpretes: Julian West (Allan Grey), Maurice Schutz (Amo del castillo), Rena Mandel (Gisèle)

Música: Wolfgang Zeller

Argumento

Allan Grey es un investigador de lo oculto a quien sus estudios de lo paranormal conducen a una posada en una zona campestre. Tras alojarse allí comienza a presenciar algunos acontecimientos inquietantes que le roban el sueño… A la mañana siguiente, un desconocido caballero entra en su habitación diciendo enigmáticamente “Ella no debe morir…” y entregándole a Allan un paquete en cuyo envoltorio está escrito: “No abrir hasta después de mi muerte”.

Allan se dedica a inspeccionar los alrededores, llegando a una vieja mansión llena de libros y adornada con cráneos, mientras escucha una especie de sollozos. Se encuentra allí con un individuo, al que pregunta si hay niños allí. Pero le responde que no, los lastimeros quejidos no proceden de niños… y tampoco de animales.

Cuando Allan se ha marchado, el hombre al que ha visto en aquella casa ayuda a caminar a un decrépito anciano elegantemente vestido: Se trata del Vampiro. Los cráneos que decoran la estancia se van girando hacia él. Su ayudante le muestra un frasco que contiene veneno.

Allan llega hasta otra casa de los alrededores; allí vive (junto a sus dos hijas y algunos criados) el señor que le visitó en la habitación de la posada. Una de las hijas, Léone, está gravemente enferma. Una extraña afección la va debilitando cada día más. A través de la ventana, Allan ve como el dueño de la casa se desploma inconsciente y entra para intentar ayudar. El hombre muere poco después. Ahora Allan puede abrir el paquete que le confiara en la pensión…

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Susana – Luis Buñuel, 1951

Susana

México, 1951

Director: Luis Buñuel

Género: Drama, suspense

Guión: Manuel Reachi, Luis Buñuel

Intérpretes: Rosita Quintana (Susana), Fernando Soler (Don Guadalupe), Víctor Manuel Mendoza (Jesús)

Música: Raúl Lavista

Argumento

En una noche de tormenta, la joven Susana escapa del reformatorio en el que se encontraba recluída desde hacía dos años. Tras ser encerrada en una de las celdas de aislamiento del sótano, la chica consigue retirar las rejas de la ventana y salir al exterior.

Mientras tanto, en una hacienda no lejos de allí, el terrateniente don Guadalupe se dispone a cenar con su esposa doña Carmen, su hijo Alberto y la criada Felisa. La tempestad es cada vez más violenta, los truenos se escuchan a cada momento y los relámpagos caen cerca de la finca. La supersticiosa Felisa está convencida de que todo ello no augura nada bueno, “Se me hace que anda suelto el Diablo…”

En ese momento, una desvalida joven aparece en una de las ventanas. La chica se desmaya y es llevada por los hombres al interior de la casa. Está completamente empapada por la lluvia y su cuerpo presenta algunas heridas. Doña Carmen se dispone a atenderla y cuidarla hasta que se halle repuesta.

A la mañana siguiente, la muchacha narra su historia a su benevolente anfitriona: Susana explica entre sollozos que se escapó de un padrastro que la maltrataba y pretendía abusar de ella, y que no tiene “a nadie en el mundo” ni tampoco a dónde ir. Doña Carmen se apiada de la pobrecita desamparada, y la invita a instalarse con ellos en el rancho: “Te protegeremos como a una hija”.

Inicialmente Don Guadalupe tiene sus recelos, pues nada saben acerca de la procedencia de la misteriosa joven. Como llegó durante la noche de tormenta, Felisa sigue empecinada en que la chica les acarreará desgracias. Pero doña Carmen descarta las advertencias de la criada como supercherías, y defiende a Susana, considerándola “una muchacha humilde e inocente que podrá ayudarnos en las tareas del hogar”.

Pronto la bella recién llegada llama la atención de los trabajadores del rancho. Y especialmente el capataz Jesús se fija en ella e intenta “domar a la potrilla”. Sin embargo, Susana se hace la dura con él y lo rechaza, pues apunta más alto: Ella prefiere emplear su coquetería acercándose en actitud provocadora al joven Alberto, el hijo del dueño de la hacienda. Alberto es un aplicado estudiante muy interesado en la entomología.

Al día siguiente, Jesús cabalga por los alrededores del rancho cuando se encuentra con una patrulla de policías que parecen estar buscando a alguien. Los agentes le preguntan si no se ha visto recientemente en las inmediaciones a una chica forastera, rubia y atractiva: Pues la otra noche se ha fugado del reformatorio femenino una joven sumamente peligrosa…

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Sueños que el dinero puede comprar – Hans Richter, 1947

Dreams money can buy

EEUU, 1947

Director: Hans Richter

Guión: Hans Richter, David Vern, Hans Rehfisch, Joseph Freeman, Man Ray

Intérpretes: Joe Bittner (Joe/Narcissus), Libby Holman, Josh White

Música: Louis Applebaum, Paul Bowles, John Cage, David Diamond, Darius Milhaud

Género: Experimental, surrealismo

Argumento

Joe es un aspirante a poeta que carece de recursos económicos. Una vez llegado a su nuevo piso, un pequeño y humilde apartamento cuyo alquiler a duras penas penas puede pagar, comienza a devanarse los sesos para dar con la mejor manera de encontrar una forma de subsistencia.

Decide conjugar su vena artística con ciertas facultades pseudo-chamánicas y convertirse en “vendedor de sueños”. Abre su consulta y comienza a recibir a sus “pacientes”, personas inestables, frágiles y acomplejadas a las que por medio de sugestiones logra enfrentar a sus respectivos mundos interiores. Joe induce a sus clientes profundos trances oníricos para sanarlos, logrando en ellos estados de ánimo que los apaciguan y transforman anímicamente. Por cada sesión cobra unos 50 $, y da inicio así un próspero negocio.

Van pasando por su consulta el estirado dependiente de un banco, su dominante esposa, una joven modelo, un gangster o un anciano ciego con su nieta, entre otros personajes.

La modelo, “chica del corazón prefabricado” se sumerge en un sueño en el que se produce un dramático enfrentamiento de sexos entre robóticos maniquíes. El gangster, “un hombre sin consciente ni subconsciente”, cae en una abstracción de espirales y envolventes formas geométricas; y está a punto de irse sin pagar. Por su parte, el viejo ciego no quiere comprar sueños, sino venderle los suyos a Joe. El abuelo fabrica en su fantasía todo un circo integrado por acróbatas formados a base de alambres.

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White Zombie – Victor Halperin, 1932

White Zombie

EEUU, 1932

Director: Victor Halperin

Guión: Garnett Weston (basado en novela de Wlliam B. Seabrook)

Intérpretes: Bela Lugosi (Legendre), Madge Bellamy (Madeleine), John Harron (Neal)

Música: Abe Meyer

Género: Terror

Argumento

Neal y Madeleine, estadounidenses de visita en Haití, acuden al castillo del señor Beaumont, a quien conocieron durante el trayecto en barco a la isla. La joven pareja está a punto de casarse, y el rico terrateniente Beaumont le había ofrecido a Neal un trabajo en Nueva York.

Por el camino, desde el coche de caballos, Neal y Madeleine presencian unos ritos funerarios de los autóctonos. Un poco más adelante, el sobrecogido cochero negro les advierte de la presencia de “zombis” por esos lares; al ver cómo unos extraños individuos caminan hacia ellos. A la cabeza de los muertos vivientes se encuentra un sinistro personaje que se apodera de la bufanda de Madeleine. Tras ese pequeño contratiempo, el coche de caballos continúa su trayecto hasta llegar a la mansión de Beaumont.

Una vez allí, Neal y Madeleine conocen al Dr. Bruner, el misionero que en breve habrá de desposarlos. Ellos están convencidos de que las historias de muertos vivientes de las que hablara el cochero no son más que absurdas supersticiones de los lugareños. Pero Bruner, que ya lleva muchos años vivendo en Haití, cree que una verdad tenebrosa se oculta tras esas leyendas…

Beaumont es notificado por su mayordomo de la llegada de los huéspedes. En realidad, el acaudalado caballero sólo está interesado en Madeleine; ella es el único motivo por el que ha invitado a la pareja. Desde que la vió en el barco se enamoró perdidamente de ella. La oferta de trabajo a Neal era tan solo una excusa para atraer a la pareja a su casa. Beaumont pretende ganarse los favores de la joven y conseguir que se olvide de su prometido.

Para lograrlo, está incluso dispuesto a recurrir a la magia negra: Acude a Murder Legendre, una especie de brujo dueño de un molino. Se trata del mismo personaje que lideraba a los zombis que Neal y Madeleine vieron desde el coche. Legendre era el misterioso individuo que le quitó a la chica su bufanda (sin duda para usar esa prenda en alguna de sus oscuras nigromancias). El brujo le dice a Beaumont que hay una forma de conseguir lo que desea, pero que para ello “hay un alto precio que pagar”…

Ese mismo día ha tenido lugar el enlace matrimonial entre Neal y Madeleine, oficiado por el misionero Dr. Bruner. Por la noche, mientras se celebra la boda en el castillo de Beaumont, Legendre practica un funesto ritual vudú: Ha tomado un grueso cirio, lo raspa hasta darle la forma de una mujer, le envuelve la bufanda de Madeleine a la figura y comienza a quemarla…

Mientras tanto, Madeleine se desvanece en la sala de banquetes del castillo, ante su estupefacto marido y el no menos asombrado Beaumont. Aparententemente está muerta, y en un ataúd es llevada a una cripta al día siguiente.

Pero Legendre, que no olvida lo que le prometió a Beaumont, tiene facultades para “resucitarla” – Aunque sea en forma de zombi…

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Los 47 Ronin – Kenji Mizoguchi, 1941

Los 47 Ronin (V.O. Genroku Chushingura)

Japón, 1941-1942

Género: Chanbara/Histórico

Director: Kenji Mizoguchi

Guión: Kenichiro Hara

Intérpretes: Tokusaburo Arashi (Okuno Shogen), Yoshizaburo Arashi (Takuminokami Asano)

Música: Shiro Fukai

Argumento

Japón, era Tokugawa, principios del siglo XVIII. En los corredores del palacio del shogun, se produce un altercado en el que es herido el alto funcionario Kira por parte de un daimyo, el señor feudal Asano. Éste, cansado de los ultrajes del primero, decidió atentar contra Kira, pero falló en su propósito homicida. Una vez detenido, dice que no tiene nada contra el shogun, y que se arrepiente… de no haber matado a Kira. Por orden expresa del shogun, Asano es condenado a hacerse el seppuku; y los 47 samurais que estaban a su servicio, encabezados por el chambelán Oishi, pasan a ser ronin, samurais sin señor. El clan Asano es disuelto. Los samurais “desempleados”, movidos por una lealtad hacia su señor que va más allá de la muerte, deciden vengarse de Kira, y después de muchos preparativos le cortan la cabeza, tras lo cual se entregan a las autoridades. Éstas les conceden el honor de morir por seppuku en lugar de ser ejecutados como vulgares criminales. Finalmente, uno tras otro comete el hara-kiri, hasta llegar el turno del lider de los ronin, Oishi.

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