Zatoichi el samaritano – Kenji Misumi, 1968

Zatoichi kenka-daiko  (a.k.a. “Samaritan Zatoichi”)

Japón, 1968

Director: Kenji Misumi

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Kiyokata Sarukawa

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Yoshiko Mita (Sode)

Música: Sei Ikeno

Argumento

En ésta ocasión, Ichi debe participar en un encargo que una hermandad de la yakuza le encomienda. Unokichi, uno de los miembros de la organización que supuestamente ha incumplido las normas, debe pagar una multa. Si se resiste, los yakuza con los cuales está asociado Zatoichi tienen orden de matarlo.

Los demás bandidos no toman en serio a Ichi, por ser éste invidente. El ciego, por su parte, se toma la situación con su peculiar humor, diciendo que si no puede participar directamente en la captura del tal Unokichi, al menos les acompañará como “observador”. Cuando llegan a la casa en la que se oculta el moroso, los yakuza le cercan pero se resiste a salir. Entonces Ichi entra en la oscura estancia en la se esconde. „Como soy ciego, en la oscuridad tengo ventaja“. De ese modo, Zatoichi lucha contra Unokichi y lo mata. Momentos después aparece Sode, la hermana del finado. Ésta trae el dinero que la banda reclamaba. Si hubiera llegado un minuto antes, no habría sido necesario matar a Unokichi.

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Zatoichi el fuera de la ley – Satsuo Yamamoto, 1967

Zatoichi royaburi  (a.k.a. “Zatoichi the outlaw”)

Japón, 1967

Director: Satsuo Yamamoto

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Koji Matsumoto

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Rentaro Mikuni (Asagoro), Ko Nishimura (Kyushiro Suga), Yuko Hamada (Shino)

Música: Sei Ikeno

Argumento

Tras participar y vencer (para gran asombro de los presentes) en un concurso de tiro con arco, Zatoichi llega a los alrededores de un pueblo donde inmediatamente se percata de que algo anómalo sucede: En primer lugar, se encuentra con un samurai que no porta espada, y que se defiende desarmado contra un nutrido grupo de atacantes. “Si en éstos tiempos los masajistas ciegos llevan espadas ocultas en sus bastones, por qué no puede haber samurais sin espadas?” inquiere el ronin, que (como se verá después) es el líder de los campesinos de la comarca. Ichi se encuentra a continuación con los alegres labradores, que cantan canciones exaltando la laboriosidad y condenando los vicios del juego y la prostitución.

Una vez en el poblado, el errante ciego hace acto de presencia en una casa de juego propiedad del jefe de la yakuza local. Inicialmente es tratado con hostilidad e incluso repelido a golpes por sus hombres, pero cuando el oyabun Tomizo se entera de que se trata nada menos que del temible espadachín Zatoichi, es recibido con todos los honores. Tomizo piensa que Ichi puede serle de utilidad. El jefe yakuza le solicita la mañana siguiente que lleve una carta al jefe Asagoro, en la vecina Kiyotaki. Una vez el masajista ha entregado la misiva, Asagoro le ruega que espere unas horas más para que prepare la respuesta. La “respuesta” resulta ser una cierta cantidad de dinero… Pues, debido a las malas cosechas del pasado año, los campesinos han decidido prescindir de las casas de juego y de los prostíbulos, haciendo así perder importantes ingresos al jefe Tomizo… Como Asagoro protege a los campesinos, y a su carismático líder el samurai “pacifista” Shusui Ohara, se ve obligado a pagar un tributo a Tomizo a modo de compensación, para evitar así entrar en una guerra.

Cuando Zatoichi se entera de que el buen jefe Asagoro está siendo extorsionado de ese modo, monta en cólera, y se propone ayudarle a proteger a los campesinos.

Mientras Ichi escolta a dos labradores por un camino, el trío es atacado por los yakuzas de Tomizo, que tratan de inmovilizar al ciego espadachín con una red. Pero Ichi se libera, y mata en combate a los agresores. De pronto aparece una joven llamada Oshino, hermana de uno de los muertos y prometida del otro. La pobre muchacha, deshecha en llanto, no presenció que fueron sus seres queridos los que atacaron primero, e iracunda abofetea a Ichi llamándolo asesino, entre otras cosas. “Como eres ciego no puedes ver el color de la sangre, ni puedes ver mi dolor!”

Poco después de acudir a la ceremonia fúnebre por los dos yakuza que se vió obligado a matar, Ichi tiene una conversación con el líder campesino Ohara Shusui. Éste piensa que es posible vivir sin armas para evitar así muertes y violencia, pero Ichi afirma que en ocasiones portar armas y usarlas puede salvar vidas…

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Zatoichi y el condenado – Kazuo Mori, 1965

Zatoichi sakate giri  (a.k.a. “Zatoichi and the doomed man”)

Japón, 1965

Director: Kazuo Mori

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Shozaburo Asai

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Kanbi Fujiyama (Hyakutaro)

Música: Seitaro Omori

Argumento

Ichi ha sido arrestado por su participación en operaciones clandestinas de juegos de azar. Condenado a recibir un centenar de latigazos, mientras le azotan recuerda lo que la noche anterior le contó su compañero de calabozo: A él le van a soltar después de aplicarle el castigo, pero el desventurado Shimazo ha sido condenado a muerte por un crimen que – tal y como asegura – no cometió. Shimazo ruega a Zatoichi  que una vez le pongan en libertad vaya a la ciudad de Oarai para explicar su situación a dos influyentes amigos suyos: Senpachi y Jubei. Éstos dos habrán de testificar a su favor para aclarar el malentendido judicial que ha llevado a Shimazo al “corredor de la muerte”. También le pide que informe a sus familiares.

Tras recibir los latigazos, Ichi es soltado y prosigue su camino. Está indeciso acerca de ir o no a esa ciudad que Shimazo le indicó para ponerse en contacto con esos dos individuos. Finalmente decide ignorar el ruego de su compañero de celda: “Tengo que pensar también en mis propios intereses” y toma un trayecto diverso.

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Zatoichi y el espadachín manco – Kimiyoshi Yasuda, 1971

Shin Zatoichi: Yabure! Tojin ken!  (a.k.a. “Zatoichi meets the one-armed swordsman”)

Japón, 1971

Director: Kimiyoshi Yasuda

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Takayuki Yamada

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Yu Wang (Espadachín manco)

Música: Isao Tomita

Argumento

Una familia de acróbatas chinos viaja a través del Japón realizando sus espectáculos. Tras uno de sus números se encuentran a un compatriota; un artista marcial llamado Wang Kang. Éste sólo posee un brazo, el izquierdo, pues el otro lo perdió en un combate. El guerrero chino llegó a Japón en busca del templo de Fukuryu-ji.

Pronto Wang se hace amigo de los otros chinos; un matrimonio y su pequeño hijo Shaolong. Éstos conocen la dirección en la que se encuentra el templo y aceptan llevarle hasta allí. Por el camino se encuentran una procesión de samurais que llevan ofrendas para el shogun. “Está prohibido cruzarse con ellos, debemos esperar a que pasen, así es la ley en Japón” dice uno de los chinos. Sin embargo, un golpe de viento lleva la cometa de su hijo hasta la carretera por la cual desfilan los samurais. El niño Shaolong corre tras ella, tropezando e interrumpiendo así la sagrada procesión. Los indignados escoltas de la comitiva se disponen a castigarle por ello, pero rápidamente interviene Wang Kang, iniciando así una lucha entre el espadachín chino de un solo brazo y los samurais japoneses. Éstos últimos asesinan a los desarmados chinos padres de Shaolong, y a otros pasantes (japoneses) testigos de lo sucedido; produciéndose así una auténtica masacre. Al final, Wang y el niño consiguen escapar; aunque por separado.

La noticia de lo que acaba de acontecer se difunde rápidamente en la comarca, pero de manera distorsionada. La versión oficial afirma que un peligroso chino enajenado atacó a la comitiva de los samurais provocando de ese modo la carnicería. Ahora, ese extranjero es buscado por los oficiales de la provincia y también por clanes de la yakuza que cooperan con las autoridades y esperan cobrar la jugosa recompensa que se ofrece por la cabeza del foráneo prófugo.

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Zatoichi y los fugitivos – Kimiyoshi Yasuda, 1968

Zatoichi hatashi-jo  (a.k.a. “Zatoichi and the fugitives”)

Japón, 1968

Director: Kimiyoshi Yasuda

Guión: Kinya Naoi, Kan Shimozawa

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Kayo Mikimoto (Shizu)

Música: Hajime Kaburagi

Género: Chambara, Jidaigeki

Argumento

Ichi se refugia de una torrencial lluvia en una casa abandonada, donde se encuentra oculta una mujer. El ciego masajista percibe su presencia, pero ella se mantiene escondida, tratando de evitar ser detectada. Poco después, una vez ha mejorado el tiempo, Ichi se sienta al borde de un camino para comer sus bolas de arroz. Unos individuos que lo seguían de cerca tratan de gastarle una broma pesada, burlándose de su condición de ciego: Echan algo de tierra a su comida. Pero el masajista rápidamente se da cuenta y la escupe a la cara de los gamberros. Éstos intentan empuñar sus espadas, pero son rajados y ensartados por la veloz hoja de Ichi. La mujer que había estado antes resguardada de la lluvia bajo el mismo techo que el ciego contempla estupefacta la escena.

Algo más tarde, Ichi está sentado al pie de un árbol descansando, cuando un solitario espadachín pasa por su lado. Éste observa que en lo alto de una de las ramas hay una serpiente, que está a punto de dejarse caer sobre el invidente. El reptil se precipita sobre Ichi, pero antes de que llegue al suelo, en un abrir y cerrar de ojos, la serpiente ha sido partida por la mitad con un rápido movimiento de la katana del masajista. “Increíble” musita el testigo de la proeza, y prosigue su marcha…

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Shokin Kasegi (Cazarrecompensas) – Shigehiro Ozawa, 1969

Shokin Kasegi (a.k.a. Bounty Killer 1: Killer´s Mission)

Japón, 1969

Director: Shigehiro Ozawa

Género: Chambara, Jidaigeki

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Ichibei), Junko Toda

Argumento

En 1752, el Shogun ha rechazado la compra de un arsenal de armas de fuego sumamente modernas procedentes de Holanda. Eran los años del sakoku, o aislamiento, y en el Japón regido por los Tokugawa se restringían severamente las transacciones comerciales con los extranjeros. El barco holandés, sin embargo, prosigue rumbo a las islas Ryukyu, donde busca proponerle el negocio al clan Satsuma. Al encontrarse los dominios de ese clan muy alejados del gobierno central de Edo, el feudo gozaba de mayor facilidad para eludir el control de los Tokugawa.

Los Satsuma sí muestran gran interés por las potentes armas occidentales. Muchos de sus funcionarios llegan a acariciar la idea de desafiar con ellas al gobierno central y hacerse con el poder. Con esa maniobra parece clara la intención de los holandeses: Instigar una guerra civil en Japón.

El Shogunato, consciente del peligro que entraña para el país una posible insurrección del importante clan Satsuma, contrata los servicios del cazarrecompensas Ichibei Shikoro para que evite que se consume la transacción.

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Zatoichi tekka tabi – Kimiyoshi Yasuda, 1967

Zatoichi tekka tabi (a.k.a. “Zatoichi´s Cane Sword”)

Japón, 1967

Director: Kimiyoshi Yasuda

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Ryozo Kazahara

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Shiho Fujimura (Shizu)

Música: Akira Ifukube

Argumento

Ichi trata de socorrer a un moribundo llamado Shotaro, que a causa de la gravedad de sus heridas muere poco después. Antes de fallecer alcanza a decir que procede de la ciudad de Ashikaga. Algo más tarde, el masajista es recogido en la caravana de una cantante, que le lleva precisamente hasta la vecina Ashikaga, donde en breve está por celebrarse un evento.

El ciego espadachín es informado de que en esa zona actúa la banda del jefe yakuza Iwagoro, quien extorsiona a tenderos y pequeños mercaderes. Una vez en Ashikaga, Zatoichi se dirige a tomar algo para comer en un puesto ambulante. Mientras consume su sopa es atacado por varios individuos, pero se defiende de ellos eliminándolos fácilmente con su espada, siempre oculta en su caña-bastón. Los fideos le cuelgan a Ichi aún de la boca cuando los cadáveres de los agresores se desploman. Otro de los comensales, que estaba abusando del sake, contempla atónito la escena. El masajista paga al encargado del puesto una cantidad a modo de indemnización (pues durante la breve pelea se había dañado el carro de los fideos) y está por retirarse, pero el otro cliente insiste para que le acompañe a su casa. Se trata de un anciano llamado Senzo, y una vez en su domicilio Ichi percibe por su olfato que se trata de un herrero. “Ahora ya sólo me dedico a hacer herraduras y poco más, pero en mi juventud forjaba espadas”.

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