Cabiria – Giovanni Pastrone, 1914

Cabiria

Italia, 1914

Director: Giovanni Pastrone

Guión: Giovanni Pastrone y Gabriele D´Annunzio, basados en novela de Emilio Salgari y en datos históricos de Tito Livio

Intérpretes: Lidia Quaranta (Cabiria adulta), Umberto Mozzato (Fulvio), Bartolomeo Pagano (Maciste), Italia Almirante-Manzini (Sofonisba)

Música: Manlio Mazza, Ildebrando Pizzetti

Género: Cine mudo, histórico, aventuras

Argumento

En los alrededores del Etna tiene su residencia el aristócrata Batto. El volcán siciliano entra en erupción. De poco sirven las plegarias que Batto, su familia y empleados realizan para aplacar la ira de los dioses.

Sin embargo varios sirvientes encuentran un pasadizo subterráneo secreto y logran escapar. Entre ellos se encuentra la niñera Croesa, quien se lleva consigo a la pequeña Cabiria, hija de Batto. Los sirvientes descubren en el subsuelo los tesoros que el aristócrata había acumulado, y aprovechan para saquearlo.

Al día siguiente, Batto y su mujer lloran desconsolados creyendo que su hija ha perecido bajo los escombros. Mas Cabiria se encuentra a salvo, gracias a Croesa. Ambas, junto a los demás criados, llegan a la costa y están a punto de embarcarse en una nave que allí se halla cuando aparecen unos piratas fenicios que las capturan.

Los piratas las llevan a Cartago, y allí las venden en el mercado de esclavos. Croesa y Cabiria son compradas por un maligno sacerdote de Moloch, quien quiere sacrificar a la pequeña.

En Cartago se encuentran en misión secreta el patricio Fulvius Axilla y su ayudante el forzudo Maciste. Ambos realizan en el estado norteafricano tareas de espionaje para Roma.

Croesa trata de impedir que Cabiria sea sacrificada, pero su estrategema no da resultado, y es azotada por sus captores. Tras ello recobra la libertad. La niñera se encuentra por casualidad con Fulvius y Maciste, a los que implora ayuda para evitar que Cabiria sea arrojada a las fauces del dios-demonio…

Sin embargo, Croesa y los dos romanos logran intervenir a tiempo. Salvan a Cabiria y huyen del templo de Moloch (“el voraz creador”, como lo llaman sus adeptos) perseguidos por los furibundos cartagineses. Fulvio, Maciste y la niña se esconden en una posada, dando esquinazo a los fanáticos.

Mientras, el general cartaginés Aníbal cruza las Alpes con sus soldados, montados en elefantes. El peligro se cierne sobre Roma. Un emisario acude a la posada para avisar a Fulvio sobre ello. El patricio decide regresar.

Al mismo tiempo, Sofonisba, la hija de Asdrúbal, ha sido prometida por su padre al rey numidio. Pero la princesa tiene un pretendiente entre los caballeros cartagineses…

Un chivato revela a los sacerdotes de templo de Moloch que los romanos se esconden en una posada. Fulvio se lanza al mar desde un acantilado y se embarca rumbo a Roma. Maciste, que lleva consigo a Cabiria, llega a los jardines de Asdrúbal. Allí se topa con Sofonisma y su prometido. El coloso es atrapado y lo encadenan a una rueda de molino.

Su patrón, mientras, llega a Roma para enfrentarse a Aníbal. Fulvio parte en una flota con destino a Siracusa, ciudad aliada de los cartagineses. Allí está el viejo sabio Arquímedes, quien idea un eficaz arma de guerra contra los barcos: La famosa lupa gigante. Así las naves romanas son pasto de las llamas.

El náfrago Fulvio llega hasta otra costa siciliana. Lleva el anillo que le diera Croessa, y por ello es reconocido por otros sirvientes de Batto. Fulvio recibe la hospitalidad de Batto y su esposa, quienes ya reconstruyeron sus dominios. Los padres de Cabiria se enteran así que la niña sobrevivió. Fulvio se ofrece a regresar a Cartago para encontrarla y devolvérsela a sus progenitores.

Al mismo tiempo, el general romano Escipión Africano también se dispone a repeler el avance de los cartagineses.

Una vez en Cartago, Fulvio localiza y libera a Maciste, quien seguía como esclavo haciendo girar la rueda de un molino. Han pasado diez años desde que se vieran por última vez. Nada sabe el hercúleo romano de lo que ocurrió con la niña Cabiria, quien ahora ya debe ser una mujer.

Y en la corte cartaginesa, Asdrúbal ha prometido a su hija Sofonisba con un caudillo guerrero numidio. El sumo sacerdote Karthalo se encapricha con la esclava favorita de la princesa, supuestamente llamada Elissa…

Sofonisba tiene un sueño en el que ve a una niña escapando de las fauces de Moloch. El dios-demonio está furioso por ello, lo que representa malos augurios para Cartago. Sofonisba hace llamar al sumo sacerdote para que interprete su pesadilla.

Tras una batalla, Fulvio y Maciste son capturados. Gracias a la prodigiosa fuerza del segundo, quien dobla los barrotes, logran escapar del calabozo. Maciste se dispone a ajustarle las cuentas al demoníaco sacerdote de Moloch, y al introducirse en sus aposentos descubre que Karthalo está maltratando a una joven que le resulta bastante familiar…

Comentario

Aunque este colosal largometraje no es de los años ´20 sino incluso anterior, hemos creído oportuno incluirlo en nuestro espacio especial dedicado al cine de hace un siglo, pues se trata de una superproducción que nada tiene que envidiarle a los grandes clásicos mudos que serían filmados en la década siguiente, y que además sentaría las bases para un género cinematográfico que hemos tratado ampliamente y en numerosas ocasiones en este blog: El peplum.

Cabiria”, filmada el mismo año que comenzó la Primera Guerra Mundial, es una historia escrita nada menos que por el gran dramaturgo y novelista Gabriele D´Annunzio. El tema central es el conflicto entre Roma y Cartago – dos cosmovisiones diametralmente opuestas. Se nos presenta aquí un conflicto esencial entre dos mundos; la telurocracia romana de tipo imperial (aunque aún era época de la República), y el mercantilismo talasocrático fenicio (los cartagineses estaban directamente emparentados con los fenicios).

Sobre Maciste, interpretado por Bartolomeo Pagano, se haría en lo sucesivo toda una serie de films. Y décadas más tarde, en los cincuenta, la figura de este héroe reminiscente de Hércules se popularizaría con el género peplum.

Esta fue la primera película en la que participó Bartolomeo Pagano, quien no era un actor profesional sino un estibador portuario de Génova. Su musculoso físico y su buena desenvoltura ante las cámaras le abrieron las puertas a una carrera cinematográfica como protagonista de la franquicia de Maciste a lo largo de los años ´20.

En “Cabiria” trabajó el español Segundo de Chomón, uno de los pioneros del séptimo arte en nuestro país.

En esta épica película se combinan el drama, la aventura y género histórico. Las guerras púnicas, acaecidas alrededor de dos siglos antes de Cristo, sirven de escenario a la trama. Antes de llegar a Italia, atravesando los Alpes con sus elefantes, Aníbal y los cartagineses estuvieron en Hispania, sometiendo a gran parte de los pueblos íberos y fundando ciudades como Cartagena en Murcia. Aníbal, Asdrúbal y la élite cartaginesa formaba parte del clan Barca. Esa palabra, en lenguas semitas, está relacionada con la luz o lo luminoso. En árabe, la palabra „baraka“ hace alusión a una especie de suerte mágica o buena fortuna. Y se cree que etimológicamente el nombre de la ciudad de Barcelona deriva del aristocrático apellido cartaginés de los Barca. En el film también sale el general Escipión Africano, gran estratega de la Roma pre-imperial, quien arrebató Hispania a los cartagineses.

La reina Sofonisba conspira tratando de poner a líderes militares aliados de Roma en contra de ésta, para intentar que Cartago prevalezca. Las guerras púnicas sirven como escenario de la historia de Cabiria, quien en realidad no puede considerarse la protagonista.

Además del terrible Moloch, en el palacio de Cartago aparecen otros dioses del panteón fenicio-cartaginés, entre ellos unos enormes gatos, que recuerdan a la diosa gata egipcia Bastet. De hecho, en los decorados hay un estilo muy parecido entre las divinidades cartaginesas y las egipcias (las cuales estamos más habituados a ver).

También vemos en la película la legendaria artimaña de Arquímedes, quien en Siracusa empleó las gigantescas lupas para atraer los rayos del Sol y quemar así los barcos del enemigo.

El largometraje fue íntegramente filmado en los alrededores de Turín. Martin Scorsese opina que Giovanni Pastrone es el inventor del cine épico con ésta su “Cabiria” (1914), y que no se le ha tenido la consideración que por ello merece.

FHP, marzo de 2020

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