Un perro andaluz – Luis Buñuel, 1929

Un perro andaluz (V.O. Un chien andalou)

Francia, 1929

Director: Luis Buñuel

Guión: Luis Buñuel, Salvador Dalí

Intérpretes: Simone Mareuil (Chica), Pierre Batcheff (Hombre)

Música: Arias de Wagner y tango argentino (insertos posteriores de Buñuel)

Género: Surrealista, experimental, muda

Argumento

Un tipo afila una navaja de afeitar en el pomo de una puerta para cortar el globo ocular de una chica. Ocho años después, esa chica ve desde una ventana a un individuo vestido de monja circulando por la calle en bicicleta. Éste se cae. Ella coloca ropa en una cama, con la forma de una persona, como tratando de revivir o invocar a alguien. Aparece un sujeto, que muestra cómo de la palma de una de sus manos salen hormigas.

En la calle una mujer de pelo corto juega con una mano amputada que está en el suelo, llamando la atención de los viandantes. Un gendarme se la entrega en una caja, pero poco después ella es atropellada. Mientras tanto, en la habitación donde se encuentra la pareja protagonista, él comienza a propasarse con ella. Se deleita toqueteándola e imaginándola desnuda. Arrastra consigo un piano en cuyo interior hay dos vacas muertas. El piano también trae atados consigo a dos curas.

A eso de las 3 de la madrugada llega un hombre que sólo se ve de espaldas, y que reprende y castiga al protagonista poniéndolo cara a la pared. Podría pensarse que es su padre, pero poco después vemos que ese hombre es él mismo “hace 16 años”. En las manos del castigado aparecen dos pistolas, y con ellas acribilla a balazos a su doble, a su otro yo – quien se desploma en un bosque, cayendo sobre las espaldas desnudas de una chica.

Una comitiva de gente pasea por el bosque. Entretanto la pareja protagonista se pelea, ella ve una mariposa con un cráneo dibujado en sus alas, y él le muestra cómo ha desaparecido su boca, en lugar de la cual se encuentran los pelos de las axilas de ella…

Comentario

En éste cortometraje histórico tenemos la oportunidad de observar el trabajo en común de dos genios indiscutibles en sus respectivos ámbitos: El cineasta Luis Buñuel y el pintor Salvador Dalí. Ambos eran muy jóvenes todavía, pero el talento del que hacían gala ya apuntaba maneras. A éstos dos artistas unía una pasión por aquellas cosas (muchas veces oscuras, sórdidas, absurdas y grotescas), que anidan en los recovecos más profundos del subconsciente. Por ello no es de extrañar que formaran parte del movimiento surrealista, surgido en Francia en torno a André Breton. Los surrealistas experimentaron en numerosas disciplinas como la pintura, la escritura, la escultura… y a partir de éste film también con el cine.

Las escenas (acompañadas por música de tango y de Wagner) son absurdas, y es más que obvio que su incoherencia es idéntica a la que existe en el lenguaje onírico. El subconsciente, aquello que bajo las capas de racionalidad está más escondido en la mente humana, aflora durante los sueños (o en estados alterados de conciencia). Bien lo sabían los surrealistas, que además de usar sus sueños como inspiración para sus obras, empleaban técnicas de escritura automática para tratar de sacar a la luz y plasmar lo más oculto (sus deseos, miedos, obsesiones).

Más adelante, otros directores como Alejandro Jodorowsky (“El Topo”, “La montaña sagrada”, “Santa Sangre”) o Fernando Arrabal (“Yo iré como un caballo loco”), revivirían la corriente surrealista para la gran pantalla. Los dos formaban parte del “Movimiento Pánico”, que puede considerarse heredero directo del surrealismo de Buñuel, Dalí y compañía. Es curioso mencionar que Jodorowsky nació en 1929, el mismo año que fue estrenada ésta película.

Supuestamente “Un perro andaluz” contó con una financiación bastante humilde (por parte de la madre de Buñuel). Sin embargo, para ser una película experimental da la impresión de que el presupuesto es mucho mayor de lo que oficialmente se dice. También llaman la atención los muchos extras que intervienen en el film. Para haber sido hecho por unos jóvenes todavía relativamente desconocidos, en los comienzos de sus respectivas carreras artísticas, la profesionalidad, complejidad y el despliegue de medios es bastante grande. Además tanto Pierre Batcheff como Simone Mareuil, los protagonistas, ya llevaba muchos años trabajando para el cine, eran actores profesionales.

Mucho se ha escrito y divagado sobre las interpretaciones de la película, sobre su simbolismo y sus posibles mensajes ocultos. Cada espectador debe formarse su propia opinión al respecto, dejando que las imágenes conecten con su propio subconsciente.

FHP, febrero de 2020

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