El irlandés (“The Irishman”) – Martin Scorsese, 2019

El irlandés (V.O. The Irishman)

EEUU, 2019

Director: Martin Scorsese

Guión: Steven Zaillian (basado en libro de Charles Brandt).

Intérpretes: Robert De Niro (Frank Sheeran), Al Pacino (Jimmy Hoffa), Joe Pesci (Russell Bufalino), Anna Paquin (Peggy Sheeran adulta), Kathrine Narducci (Carrie), Steven Van Zandt (Skinny Razor), Harvey Keitel (Angelo Bruno), Domenick Lombardozzi (Fat Tony Salerno), Aleksa Palladino (Mary Sheeran), Sebastian Maniscalco (Crazy Joe Gallo), Stephen Graham (Tony Pro)

Música: Robbie Robertson

Género: Gangsters

Argumento

Frank “el Irlandés” Sheeran (Robert DeNiro) es un veterano estadounidense de la II Guerra Mundial, que trabaja como camionero para una compañía distribuidora de carnes. En uno de los restaurantes a los que provee de mercancía realiza contactos interesantes, que le encaminarán hacia nuevos y lucrativos horizontes laborales… Pues se trata de un local propiedad de la Mafia.

Frank se hace amigo de Russell Bufalino (Joe Pesci), un importante capo de Pittsburg. También conoce a Angelo Bruno (Harvey Keitel), quien durante muchos años sería el máximo jefe de la famiglia de Philadelphia. Para sus amigos mafiosos, Frank se dedicará de ahora en adelante a “pintar casas”, lo cual en el argot gangsteril equivale a realizar ciertos “trabajos”, muy bien remunerados – aunque, obviamente, al margen de la legalidad.

Entre los encargos asignados al Irlandés también se encuentran asesinatos a sueldo. Pues él es un experto en el manejo de armas, ya que luchó como soldado. Durante la guerra, por cierto, estuvo en Sicilia, donde aprendió rudimentos de italiano – Ello le granjea automáticamente las simpatías de sus nuevos “amici” de la Cosa Nostra.

Por aquellos años (la historia se desenvuelve mayormente en la década de los sesenta), la Mafia extiende sus tentáculos al mundo de los sindicatos, realizando préstamos, organizando redes de “protección”, invirtiendo dinero procedente de los sindicatos en negocios ilícitos como el juego, para los nuevos casinos que comienzan a crecer como hongos en el desierto de Nevada. El más carismático de los líderes sindicalistas es Jimmy Hoffa (Al Pacino). Buffalino envía a Frank a Chicago para que se encargue de supervisar los negocios con éste influyente político. “Me parece estar hablando con el general Patton”, dice con admiración el Irlandés, tras su primera conversación telefónica con Hoffa.

El jefe sindicalista y el ex-camionero transformado en gángster se convierten en amigos inseparables. También sus respectivas familias harán buenas migas. La pequeña Peggy, hija de Frank, se encariñará de inmediato con el famoso político. La niña se sentía intimidada por los otros amigos de su padre (e incluso por su propio padre, tras ver la brutal paliza que éste le propina a un tendero que supuestamente la había maltratado), pero con Jimmy es diferente; pues aunque tenga tratos con el hampa no es un violento criminal. Es un hombre honesto e idealista que quiere lo mejor para los trabajadores y la gente humilde. Al menos así lo ve la inocente Peggy.

La llegada al poder de Kennedy es celebrada por la Mafia, pues el padre de JFK había hecho buenos negocios con las familias del crimen durante la era de la Prohibición. Pero Buffalino y sus compinches pronto quedan decepcionados con el joven presidente. Pues tanto éste como su hermano Bobby declaran la guerra al crimen organizado. En consecuencia, también Hoffa va a tener problemas legales. Hoffa odia a los Kennedy encarnizadamente, aunque al igual que él son de origen irlandés. Por si ello fuera poco, a Jimmy le surge un rival: Anthony “Tony Pro” Provenzano, un protegido de la Mafia que a su vez se hace el poder en un importante sindicato.

La tensión se incrementa cada vez más, pues por un lado las autoridades estrechan el cerco a Hoffa por sus conexiones con la Mafia, mientras que entre los miembros de la “honorable sociedad” comienzan a crecer las suspicacias hacia el líder sindicalista… Anthony “Tony el Gordo” Salerno, teme que Hoffa, acorralado por la justicia y enemistado con un sector de la Mafia debido a su conflicto con Tony Pro, termine yéndose de la lengua. Hoffa “sabe demasiado” y se convierte en un peligro.

Frank “el Irlandés” Sheeran deberá ejercer de mediador. Por encargo de Russell intentará convencer a Hoffa de que lo mejor sería retirarse (antes de que lo “retiren” por la fuerza…). Pero el testarudo sindicalista no tiene la menor intención de ello: “Sólo me retiraré cuendo esté en el cementerio”. Así pues, Frank deberá elegir entre su lealtad a la Mafia y su amistad personal con Hoffa…

Comentario

El maestro Scorsese ha regresado con fuerzas multiplicadas, después más de dos décadas alejado del género que sin duda se le da mejor: El de historias de la Mafia basadas en hechos reales.

El cineasta neoyorkino nos brinda un soberbio y épico largometraje, cuyas más de tres horas de duración pasan prácticamente volando. Tras ese paréntesis de 24 años, trabajando en producciones comparativamente mediocres con actorzuelos imberbes e insulsos como Di Caprio o Matt Damon (véase la sobrevaloradísima “The Departed”, incomprensiblemente oscarizada), ha vuelto el auténtico Scorsese, colaborando con los más grandes, con los símbolos indiscutibles de toda una época: Robert DeNiro, Joe Pesci, Al Pacino, Harvey Keitel. ¿Qué más se puede pedir? Sólo se echa de menos a Frank Vincent, habitual secundario en ésta clase de películas, y que sin duda habría participado de no haber fallecido hace un par de años (por ese mismo lúgubre motivo tampoco veremos, en sus habituales cameos, a los padres de Scorsese).

Desde el minuto uno es notorio que estamos ante un “clásico instantáneo” scorsesiano: Ya en la primera escena, donde vemos a un envejecido DeNiro en el geriátrico (un anciano y monologante Frank rememorando su pasado, que se nos presenta a modo de flashbacks), la “marca Scorsese” resulta más que obvia, tanto por el trabajo de cámara como por el acompañamiento musical.

The Irishman” cuenta con el mismo espíritu y con idéntico estilo que “Goodfellas” (1990) y “Casino” (1995). La estructura (flashbacks, voz narrando en off, etc) también es la misma. Y de igual manera que éstas dos joyas mencionadas, a la cabeza del reparto está el poderoso binomio DeNiro-Pesci (hacía mucho tiempo que el pequeño gran Joe no participaba en una película, y es una maravilla verlo regresar).

Del mismo modo que las dos obras maestras de los noventa a las que hemos hecho alusión, “The Irishman” está basada en hechos reales. Tangencialmente se tocan acontecimientos históricos como el desembarco en Bahía Cochinos, un intento de derrocar a Fidel Castro en el que (se sugiere) la Mafia tuvo algo que ver (nuestro protagonista suministrará armas a un agente de la CIA conocido por sus “grandes orejas”); y el asesinato de Kennedy en Dallas (un “misterio” aún sin resolver, en el que también pudo la Mafia tener cierta implicación). La Mafia se la tenía jurada a Fidel Castro, ya que éste había cerrado los casinos de Cuba, mandando a hacer gárgaras los boyantes negocios que el crimen organizado tenía en la isla en tiempos de Batista (como ya vimos en “El Padrino” – F.F.Coppola, 1972). También son recreados en la película los impactantes asesinatos de varios líderes “históricos” de la Mafia, como el de Albert Anastasia, acribillado en la silla de una barbería, el del “Loco Joe” Gallo, cosido a balazos en el restaurante italiano “Umberto´s Clam House” mientras celebraba su cumpleaños, o el intento de asesinato de Frank Costello, quien sobrevivió a un disparo en la cabeza durante un evento público de la organización “filantrópica” italoamericana que presidía a modo de tapadera.

Resulta interesante mencionar que Scorsese “muestra” el asesinato de Albert Anastasia sin enseñarlo directamente: Cuando se producen los disparos, la cámara enfoca a un ramo de flores, en una floristería que está junto a la barbería donde matan al mafioso. Ese poderoso contraste, la brutalidad de los balazos y la hermosura y colorido de las flores, tal vez es una metáfora, que sutilmente hace referencia a una característica de la Mafia que en “Goodfellas” se resumió en la siguiente frase: “El asesino siempre viene con una sonrisa”.

Todos éstos asuntos (de la historia contemporánea de los EEUU y de la Mafia) son abordados, y forman parte del contexto de la película, pero sin duda el tema central es la relación de “triángulo” que se establece entre el protagonista Frank, la Mafia (encarnada en Russell) y Jimmy Hoffa.

El film está provisto de una gran profundidad psicológica, que en su último tramo adquiere incluso tintes filosóficos: El paso del tiempo, los recuerdos, los achaques de la senectud, la inexorable proximidad de la muerte… Y el amargo drama personal que suponen para Frank las malas relaciones con su verdadera familia (sobre todo con su hija Peggy), ya que aunque siempre la “protegió” (a su manera), puso a la “otra” familia (la de la Mafia) por delante.

Resulta imponente, a la que vez que melancólico, ver a De Niro y Pesci en el patio de la cárcel como desvalidos octogenarios, jugando a la petanca, en silla de ruedas y ya con un pie en la tumba. Scorsese nos ofrece aquí probablemente otra metáfora; se trata de un tipo de cine que ya no volverá (al menos de su mano, y de ésta forma), parece su testamento en el subgénero del cine épico de gángsters, tan único e inconfundible, con su sello personal y con los mejores actores que colaboraron con él durante su dilatada carrera reunidos todos en una sola película (además del gran Al Pacino, quien aunque no trabajó antes con Scorsese es obviamente uno de los mejores actores del género, brillando en la trilogía de “El Padrino”, en el  “Scarface” de Brian De Palma o en el “Donnie Brasco” de Mike Newell).

Junto al tono melancólico y algo amargo de su último tramo, no podían faltar los momentos humorísticos durante todo el metraje. En muchas escenas hay una gran comicidad (por ejemplo en las desavenicencias entre Hoffa y Tony Pro), y también hay buenas dosis de fino humor negro (tanto en los diálogos como en las situaciones) incluso al final, cuando adquiere más peso el tono sombrío y reflexivo.

Hacia el final de sus días, el Irlandés se plantea muchas cosas acerca de la vida y de la muerte. Pero está tan endurecido por sus años al servicio de la Mafia que, aunque lo intenta, es incapaz de sentir remordimientos. Muy bueno su diálogo con el sacerdote. Y el paso implacable del tiempo, con el cambio de épocas, se refleja asimismo a la perfección en la escena del viejo con la enfermera; cuando el Irlandés le muestra fotos de su pasado y se sorprende al notar que ella no reconoce a Jimmy Hoffa, quien “en los ´50 era tan famoso como Elvis y en los ´60 tan famoso como los Beatles”. Pero claro, la enfermera es muy joven, y ni siquiera había nacido – como muchos de los espectadores que hemos visto ésta película.

Como sabrán los seguidores del blog en Alucine Cinéfago no suelo reseñar películas actuales, de las que están en cartelera. Pero con “El Irlandés” había que hacer una excepción. Así que no se pierdan ésta obra maestra, amigos.

FHP, noviembre de 2019

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