La Piovra 10 – Capítulo 2

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(Imagen: index.hu)

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

La Piovra X

Italia, 2001

Director: Luigi Perelli

Guión: Pier Giusepe Murgia, Sergio Silva, Piero Bodrato, Luigi Perelli, Domenico Rafele

Intérpretes: Remo Girone (Tano Cariddi), Patricia Millardet (Silvia Conti), Elena Arvigo (Giulia Mercuri), Rolf Hoppe (Profesor Ramonte), Arturo Paglia (Marco Rittone), Francesco Siciliano (Comisario Leonardi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que pasó en el capítulo anterior

Capítulo 2

En Roma, Silvia visita a su mentor, un juez retirado, de quien espera recibir apoyo. Oficialmente consta que la organización de Ramonte había sido disuelta, pero la misma estructura continúa operativa.

De regreso en Sicilia, Silvia le hace saber a su marido que planea exponerse como cebo, para que los cerebros de la trama cometan algún error y salgan a la luz. Los procedimientos para la adopción de Anna siguen congelados. Vanya continúa a suministrarle arsénico a su “protector”.

Tano le hace llegar a Vanya un sobre con las fotos de la cautiva Giulia (que exhibe un periódico donde se ve la fecha, para probar que está viva). Vanya debe llevar esas fotos a Rittone (y éste, a su vez, al padre de la muchacha).

Silvia va al hospital infantil donde Giulia trabajaba de voluntaria, y allí se entera de que la joven raptada tenía novio, y de que éste es Marco Rittone, el hijo de otro de los asociados a Ramonte. En el mismo hospital, el enfermo Dimitri, hijo de la criada de Tano, continúa empeorando.

Vanya le lleva a Rittone las fotos de Giulia en un sobre. Quien le abre la puerta es Marco. Éste ve al desconocido búlgaro, quien desde el primer momento le parece sospechoso.

El comisario Leonardi, que anteriormente había considerado a Giulia una conspiranoica (tras la muerte del doctor Tripoli), colabora ahora con la juez Conti.

Rittone lleva a Mercuri las fotos de su hija, y continúa insistiendo en que les entregue el disco clave para acceder a los datos de los archivos electrónicos.

Muere el niño leucémico, hijo de la criada de Tano. La desgraciada mujer es consolada por Giulia (a la que debe vigilar en su cautiverio) y también por su jefe, Tano.

Una nueva reunión tiene lugar en la Villa Ramonte. Rittone y los demás han redactado una carta presionando al enfermo Ramonte para que dimita de su cargo y ceda la jefatura de la asociación. Inicialmente, el anciano se opone, pero termina cediendo. Está cada vez más flojo y demacrado.

Cuando Tano, Rittone y los demás se marchan, Ramonte entiende que lo han estado envenando, y que su Vanya ha sido “el ángel de la muerte”. Poco después expira.

En el entierro, mientras Rittone realiza una hipócrita perorata elegíaca, agentes de la policía fotografían a los allí presentes. Entre ellos están Tano y el joven Vanya (que recibe un maletín con el dinero prometido por su trabajo homicida). También Silvia se encuentra presente, para tratar de desconcertar a los miembros de la oscura hermandad.

Marco, preocupado por Giulia, acude a visitar al padre de ésta. Mercuri, tras una cierta hostilidad inicial, se da cuenta de que Marco no es como su progenitor. Pero tampoco se atreve a decir que su hija está secuestrada. Admite tan solo que “está pasando por un momento difícil” y que pronto podrán “volver a abrazarla”.

Silvia, por su parte, continúa su investigación intentando hablar con Vanya en su discoteca. Pero el búlgaro dice que no sabe nada.

Rittone prosigue su atroz extorsión contra Mercuri. Éste creía que tras la muerte de Ramonte, su hija sería puesta en libertad sin demora; pero Rittone sigue insistiendo en que le entregue el disco clave. Mercuri termina por ceder: El disco estaba oculto tras una foto enmarcada de él junto a Giulia. Pese a haber recibido lo que quería, el corrupto abogado dice que la liberación de la joven “no es tan fácil”, con miras a proseguir con el chantaje. Entonces Mercuri sufre un nuevo ataque cardiaco y muere, en brazos del fiel criado egipcio. Éste encuentra las fotos de Giulia, que se hallaban en el bolsillo de una de las chaquetas de su señor. Entiende pues que la joven había sido abducida.

La logia masónica de Ramonte ya no existe como tal, pero sus antiguos miembros pasan ahora a formar parte de una nueva organización refundada al frente de la cual está Tano, tras “haber cortado ciertas ramas para que el árbol pudiera florecer”. De ahora en adelante se concentrarán en la delincuencia financiera de cuello blanco, haciendo uso de los dossiers de Ramonte.

Los Rittone llegan al tanatorio donde el criado egipcio, en compañía de Silvia, velaba el cadáver de Mercuri. Silvia dice que está convencida de que Giulia ha sido secuestrada, y comienza a lanzar directas acusaciones contra Rittone. Más adelante, éste confiesa a su hijo que efectivamente su novia ha sido raptada, pero no admite ninguna implicación por su parte. Se limita a decir que él actuó de “intermediario”. Rittone continúa advirtiendo a su hijo que no se le ocurra hablar con la juez Conti.

El abogado está sumamente inquieto tras saber que Silvia está al corriente de tan delicada información. Se cita de urgencia con Tano, y ambos acuerdan que “hay que jugar la última carta”.

Mientras la relación entre Alfredo y Silvia se resiente, Tano recuerda a su bella esposa Esther (La Piovra 4), a la que él mismo dió muerte. Ahora, Tano puede finalmente leer los archivos secretos de Ramonte, gracias al disco clave.

El egipcio, que había hecho las maletas para marcharse, es acribillado a balazos por sicarios. Antes había llevado a la comisaría las fotos de la secuestrada Giulia. Esa misma jornada se produce un atentado contra Silvia, pero la juez resulta prácticamente ilesa, sufriendo tan solo unas contusiones. Unos agentes la escoltaban de manera discreta, siguiendo las instrucciones del comisario Leonardi.

Éste le enseña a Silvia las fotos hechas durante el entierro de Ramonte. La juez reconoce a Tano Cariddi, a quien se consideraba desaparecido desde hace años. Se ve en las imágenes cómo Tano entrega un maletín a Vanya.

Vanya es arrestado e interrogado, pero se resiste a hablar. También Rittone y su hijo son detenidos. Silvia pretende que se delaten mutuamente una vez sean confrontados. Primero el padre aparece ante Vanya, y después Marco. Éste reconoce al búlgaro como aquel que le llevó a su padre aquel misterioso sobre… El sobre donde estaban las fotos de Giulia secuestrada. De esa forma, Silvia y los agentes tienen las pruebas que necesitaban para mantener bajo arresto a Rittone, acusado de complicidad en secuestro. El abogado confiesa a su hijo que quien mantiene prisionera a su novia es Tano Cariddi, “que vive en un castillo abandonado cerca del Etna”.

Rápidamente la juez Silvia Conti, el comisario Leonardi y un vasto dispositivo policial localizan el castillo y preparan una redada.

Tano duda si matar o no a Giulia. Está enfermo de poder, y esa enfermedad ha marcado toda su existencia. Profundamente atormentado, Tano rememora en forma de flashbacks episodios de su infancia (La Piovra 8), y su relación con Esther (La Piovra 4)…

Finalmente, Tano se dirige a la celda donde se encuentra la cautiva Giulia, quien le recibe desafiante. “Has venido a matarme, verdad?”. Tano le dice que ella le recuerda a Esther, quien también era “testaruda y orgullosa”. Furibundo, tano comienza a estrangularla, como a Esther doce años antes “Esther habría podido curarme…!” (haciendo referencia a su “enfermedad de poder”) Pero de repente la suelta y se marcha. Llega su criada, a quien le permite que la libere. “Podéis marcharos” les dice a ambas mujeres, y también a un esbirro que hacía las veces de vigilante y guardaespaldas. Éste le había avisado de que helicópteros y coches de la policía se estaban avecinando.

Giulia sale del castillo y se reencuentra finalmente con Marco. Los agentes registran el castillo pero está vacío. Los helicópteros localizan al automóvil de Tano, que se aproxima cada vez más al Etna. Tano lleva consigo los disquettes, el archivo secreto de Ramonte. Silvia y Leonardi contemplan cómo Tano Cariddi se aproxima cada vez más al cráter del volcán, a los alrededores de la lava. No pueden aterrizar para impedir que cometa una locura. Tano se lanza a la lava, con los disquettes.

El fin de Tano Cariddi sella también el fin de la saga de La Piovra.

Epílogo: Marco y Giulia se casan, Silvia y Alfredo se reconcilian y al parecer logran adoptar a Anna.

FIN DE LA SAGA

FHP, 2015

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