After hours (“¡Jo, qué noche!”) – Martin Scorsese, 1985

After hours

EEUU, 1985

Director: Martin Scorsese

Género: Comedia

Guión: Joseph Minion

Intérpretes: Griffin Dunne (Paul), Rosanna Arquette (Marcy), Verna Bloom (June), Tommy Chong (Pepe), Linda Fiorentino (Kiki), Teri Garr (Julie), John Heard (Tom), Cheech Marin (Neil), Catherine O´Hara (Gail)

Música: Howard Shore

Argumento

El oficinista Paul, tras su tediosa jornada laboral en una empresa informática, acude a un café donde conoce a la joven Marcy. Tras darle su teléfono, ella se marcha precipitadamente. Una vez en su casa, Paul decide llamarla con la excusa de ver los pisapapeles que ella se dedica a hacer, y Marcy le invita a que vaya a visitarla de inmediato (son más de las once de la noche). La chica vive con una amiga escultora en el Soho, a una distancia considerable de la casa de Paul. Durante el trayecto en taxi, el vehículo circula tan deprisa que Paul pierde los 20 dólares con los que iba a pagar: El billete sale volando por la ventana y Paul se queda tan solo con unos pocos centavos.

Una vez en casa de Marcy Paul conoce también a Kiki, la estrafalaria escultora. Marcy le cuenta a su invitado una serie de cosas que le desconciertan, y aunque parece estar interesada en él se resiste al mismo tiempo a sus avances. Por ello, él decide marcharse. En el metro se percata de que sus centavos no le alcanzan para comprar un ticket. Así pues, debe ingeniárselas para encontrar la manera de regresar a casa. Errando por la lluviosa noche se refugia en un bar. Tras explicarle lo ocurrido al barista Tom, éste se muestra dispuesto a prestarle lo que necesita para el ticket de metro… Pero desafortunadamente es incapaz de abrir la caja registradora, y ha olvidado la llave de la caja en su casa.

Paul se ofrece a ir a casa de Tom a por las llaves de la caja, y deja las suyas en el bar a modo de depósito. Al mismo tiempo, en la zona están teniendo lugar una serie de robos en apartamentos.

A partir de ese momento, Paul se verá envuelto en más de un enredo.

Coincidencialmente resulta que existe un vínculo entre Tom y Marcy. Paul se convierte casi en testigo directo de un suicidio, y además todo el vecindario quiere lincharlo al tomarlo por el ladrón que está desvalijando los pisos.

Regresar a su casa sano y salvo será toda una odisea…

Comentario

Antes de que Martin Scorsese se convirtiera en uno de los máximos cronistas fílmicos sobre la Mafia con joyas como “Goodfellas” (1990) y “Casino” (1995), ya había realizado varias películas de interés. No sólo las famosas “Toro salvaje” (1980) y “Malas calles” (1973), sino también la entretenida y pesadillesca comedia que nos ocupa – una de sus obras menos conocidas.

La propuesta narra las desventuras del joven Paul (Griffith Dunne) a través de la turbia noche neoyorkina de los ochenta. Todo comienza al conocer a la atractiva Marcy (Rosanna Arquette), quien entabla conversación con él un bar tras verle leyendo “Trópico de Cáncer” de Henry Miller.

Su afán de conocer mejor a la chica le lleva hasta el Soho – y una vez allí se desencadenarán una serie de fatídicos acontecimientos, situaciones absurdas y delirantes que irán desesperándole cada vez más.

Las circunstancias van complicándolo todo, cuando la trama en sí resulta ser bastante sencilla: Pues él lo único que él quiere es, como “E.T.”, regresar a su casa. La historia de la película transcurre a lo largo de una noche (y resulta ser de carácter cíclico, pues termina donde empezó).

La película puede interpretarse como un retrato satírico del hombre moderno solitario residente en una gran ciudad, el yuppie urbanita. Trata de salir de su soledad, conocer alguna mujer, pero sus esfuerzos, lejos de verse coronados por el éxito, caen siempre en saco roto. Nuestro protagonista no tiene escapatoria a su existencia gris en la oficina. Cuando intenta romper ese círculo vicioso que le atenaza, algo que cree posible tras conocer a Marcy, pasa “de Guatemala a Guatepeor”.

Todas las mujeres que se cruzan en su camino esa noche contribuyen a hacerle la vida más difícil.

Aunque haya quien sólo la considere una ingeniosa comedia disparatada y mordaz de humor negro, en “After hours” puede observarse un mensaje implícito, que alude a la castración (en la extensión metafórica del término) – El hombre moderno de la gran ciudad, que ha perdido sus raíces, y al que las mujeres pueden dominar a su antojo. Además, recordemos la pintada que hay en el cuarto de baño de la discoteca: Un tiburón mordiendo el pene de un monigote. Clara referencia gráfica a la castración, temática que impregna toda la trama de manera sutil.

Scorsese, como ya nos tiene acostumbrados, demuestra ser un gran melómano. Para la banda sonora incluye partituras de Beethoven y Bach, así como canciones populares de los años cincuenta y sesenta (como “One summer night”). De la banda sonora se encargó Howard Shore, y del montaje Thelma Schoonmaker, colaboradora habitual de Scorsese.

FHP, marzo de 2019

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