El fantástico mundo de Juan Orol – Sebastián del Amo, 2012

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(Imagen: sinopsisiman)

El fantástico mundo de Juan Orol

México, 2012

Director: Sebastián del Amo

Género: Biográfica, metacine

Guión: Juan Orol

Intérpretes: Roberto Sosa (Juan Orol), Gabriela de la Garza (Mary Esquivel), Ximena González-Rubio (Rosa Carmina), Fernanda Romero (Dinorah Judith)

Música: Francisco Albisua

Argumento

México DF, 1982. A las puertas de un cine, un anciano se lamenta ante el empleado de la taquilla del escaso público que ha acudido a ver la película. El octogenario revela su identidad: Él es nada menos que Juan Orol, el director del film que se está proyectando. Comienza a narrar la historia de su larga vida desde el principio, allá en su Galicia natal…

Siendo un niño, a comienzos del siglo XX, Orol fue enviado a Cuba por su madre. Una vez allí, probó fortuna en las más variopintas ocupaciones: Jugador de béisbol, boxeador, piloto de coches de carreras… Al poco tiempo se daba cuenta de que nada de eso era lo suyo. Pero él siempre aspiró al reconocimiento del público. Era ambicioso, decidido y perseverante. Quería “la aventura, los aplausos, el dinero, las mujeres…”

Se trasladó a México y se dedicó al toreo. Conoció a su primera esposa, Amparo. Sufrió una aparatosa cogida en el ruedo. En sus delirios de semiinconsciencia se le apareció su “alter ego”, un personaje que más adelante debería marcarle el camino a seguir: “Johnny Carmenta”.

Tras recuperarse de sus heridas, Juan le prometió a su esposa abandonar la arriesgada profesión de torero cuando ella le dijo que estaba embarazada. “A nuestro hijo le llamaremos Arnoldo, igual que el toro que estuvo a punto de matarme”.

Amparo le propuso entrar al servicio del general Cruz en la policía secreta. El general empleaba contra el crimen organizado sus mismos expeditivos métodos. Así, Juan entró en contacto con el turbio mundo de los gángsters.

En 1927, el joven Orol manejó por vez primera una cámara cinematográfica: Para filmar, por encargo del general, el fusilamiento de un cristero condenado a muerte. Poco después, tras el asesinato del presidente Obregón, el general Cruz pierde su cargo como jefe de los servicios secretos. Eso empuja a Orol a buscarse una nueva ocupación: Decidió pues zambullirse en el  mundo del cine, que aún estaba en pañales en el México de aquella época…

https://i1.wp.com/www.vortexcultural.com.br/images/2016/01/El-Fantastico-Mundo-de-Juan-Orol.jpg

(Imagen: vortexcultural)

Comentario

Qué duda cabe de que Juan Orol era todo un personaje, y que tenía más que bien merecida una película dedicada a su figura. Éste genio polifacético, autodidacta e incombustible, sentía  una enorme pasión por el cine, fue uno de los pioneros del séptimo arte en México y desarrolló géneros propios, como el de los “gángsters tropicales” y las “películas de rumberas”. Sus propuestas estaban realizadas con una absoluta independencia, ya que la mayoría de las veces él mismo era el productor (además de guionista, director y actor principal). Por ello, al contar con presupuestos irrisorios, la calidad técnica era muchas veces descuidada. Ello provocó las malas críticas de los “expertos” de la época (aunque la afluencia de público a las salas fue bastante grande durante los años ´40 y ´50), y ese es también el motivo de que muchos cinéfilos y cinéfagos actuales lo consideren “el Ed Wood hispano” (aunque él mismo hubiera preferido que lo recordaran como una versión latina de Humphrey Bogart).

Del mismo modo que Tim Burton dedicó en 1994 una película a Ed Wood, en 2012 se rodó éste homenaje biográfico hecho celuloide a la figura de Juan Orol. Se nota que la película está hecha con cariño, y abundan los momentos humorísticos. La historia del protagonista va desfilando en la pantalla de manera cronológica, narrada en forma de un largo flashback (en blanco y negro) por el Orol anciano de 1982.

Hay algunas escenas de archivo de sus películas reales, donde vemos al verdadero Orol y a su bellísima musa Rosa Carmina.

A raíz de la prematura muerte de Amparo, su primera esposa y madre de su (¿único?) hijo, Orol se dedicó a filmar en los años treinta lacrimógenos melodramas materno-filiales, que tuvieron bastante éxito taquillero en su momento. Dicen que Orol se ponía junto a la cola de entrada al cine para repartir pañuelos, diciéndoles a los que estaban por visionar su melodrama: “Si al salir de ver la película me lo devuelven seco, yo les devuelvo el dinero del boleto”. Tan efectivos y emotivos eran, al parecer, esos films que llevaban títulos como “Madre querida” (1935), “El calvario de una esposa” (1936), o “Eterna mártir” (1937). La anécdota de los pañuelos puede verse en el largometraje que hoy reseñamos.

Luego llegarían las adaptaciones orolianas del cine negro useño, donde nuestro amigo encarnaría al prototípico gángster rudo y despiadado, pero que al mismo tiempo esgrimía un férreo código de honor: Generoso con los pobres, caballeroso con las mujeres y que jamás mataba a sus enemigos por la espalda, a traición, sino dándoles la oportunidad de defenderse. Así nació el personaje de Tony Carmenta (en el film biográfico que nos ocupa vemos las “apariciones” de Carmenta a su creador), alter ego de Orol cuando se trataba de encarnar a hampones.

En los años cuarenta se pusieron de moda en México las películas de temática ranchera, con galanes como Pedro Infante y Jorge Negrete. Orol aprovechó para fusionar ese popular género con el cine negro, y así surgió su película más conocida: “Gángsters contra charros”, de 1947. Los charros, o clásicos “cowboys” mexicanos norteños, competían allí con los gángsters de la gran ciudad por el dominio de los bajos fondos. Los líderes de ambos bandos, además, se disputaban el amor de una exuberante cabaretera, interpretada por Rosa Carmina.

Orol no se preocupaba demasiado por el aspecto formal y técnico de sus películas, ni siquiera por un lenguaje cinematográfico y audiovisual “ortodoxo”, pero eso no quiere decir que no se tomara en serio su trabajo. Al contrario:  Tenía incluso pretensiones moralizantes, fue uno de los pioneros del film-denuncia, sus argumentos siempre eran de carácter edificante: Amor a la familia, lucha por la justicia, el malvado siempre recibía su merecido, el idealismo y el sacrificio eran recompensados…  Orol no hacía cine como simple entretenimiento, sino incluía siempre un mensaje. Donde probablemente ello es más perceptible es en la interesante “Antesala de la silla eléctrica” (1968).

En “El fantástico mundo de Juan Orol” aparecen como personajes figuras míticas del cine mexicano de la Edad de Oro. Entre ellos el guionista Quirico Michelena (interpretado por Alfonso Borbolla) y los realizadores Ramón Peón o Emilio “el Indio” Fernández (Alberto Estrella). No faltan las musas de Orol (bailarinas y actrices cubanas que él lanzó al estrellato): María Antonieta Pons (aquí interpretada por Karin Burnett) Rosa Carmina (a la que da vida Ximena Rubio), Mary Esquivel (Gabriela de la Garza) o la última de ellas, Dinorah Judith (Fernanda Romero).

El director Sebastián del Amo dirigió también una película biográfica sobre el célebre cómico Mario Moreno “Cantinflas”, otra inmortal leyenda del cine mexicano.

FHP, enero de 2018

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