Prisionera Escorpión: La guarida de la bestia – Shunya Ito, 1973

Prisionera Escorpión: La guarida de la bestia (V.O. Joshū Sasori – Kemono Beya, a.k.a. “Female Convict Scorpion: Den of the Beast”)

Japón, 1973

Director: Shunya Ito

Género: “pinky violence”, pinku eiga, w.i.p.

Guión: Hiro Matsuda, Tooru Shinohara

Intérpretes: Meiko Kaji (Nami Matsushima alias “Sasori”), Mikio Narita (Detective Kondo), Yayoi Watanabe (Yuki Nakagawa)

Música: Shunsuke Kikuchi

Argumento

Nami Matsushima, alias “Sasori” (Escorpión), está en busca y captura. Centenares de carteles con su fotografía cuelgan en las calles. Viajando en el metro es reconocida por Kondo, un policía. El agente procede a arrestarla, pero Sasori está armada con un gran cuchillo y opone resistencia. Kondo consigue esposarla, pero en la siguiente parada ella sale del vagón de forma que el brazo del detective queda atrapado por la puerta automática. Sasori le cercena el brazo con su cuchillo al perseguidor, y escapa.

Yuki es una joven prostituta que vive con su hermano deficiente. Ambos tienen relaciones incestuosas. Una noche, cuando Yuki ha terminado con un cliente en un cementerio, ve algo entre las tumbas que la sobresalta: Una mujer esposada a un brazo cortado, del que está intentando deshacerse. Se trata de la fugitiva Sasori.

Yuki decide llevar a Sasori a su casa, y ocultarla allí. La prófuga es atacada mientras duerme por el hermano, y cuando Sasori lo amenaza con su cuchillo Yuki interviene diciendo que el pobre muchacho no es responsable de sus actos. Tras un accidente quedó retrasado mental, y es para aplacarlo que ella se le entrega. Yuki resulta estar embarazada, probablemente de su propio hermano. Sasori comienza a trabajar en un taller de costura.

Mientras tanto, una banda de yakuzas controla el negocio de la prostitución en la zona donde se desempeña Yuki. Los gangsters detectan que ella “trabaja sin permiso”, y la abducen para darle un escarmiento. Katsu, la mujer del jefe, le introduce a Yuki un palo de golf por la vagina.

Uno de los yakuzas del grupo, vigilando a Yuki, descubre que además de con su hermano ella convive con una atractiva joven: La buscada Sasori. El yakuza pretende beneficiarse de la fugitiva, y la chantajea diciendo que la denunciará a las autoridades si no se acuesta con él. Sasori pone en marcha un retorcido plan para librarse del yakuza que la hostiga, usando para ello a otra mujer. Cuando, a consecuencia de ello, el yakuza muere; su banda está dispuesta a vengarlo. Pronto descubren que Sasori es la culpable. Y cuando la “Escorpión” es llevada ante el jefe, la mujer de éste la reconoce: Ambas habían estado juntas en la cárcel.

Katsu es consciente de la peligrosidad de Sasori y la hace encerrar en una jaula con cuervos. Entretanto, los yakuza siguen manejando con puño de hierro la prostitución en el barrio, obligando a abortar a todas las chicas que se quedan embarazadas. Una de ellas, que ya está de seis meses, es llevada a la fuerza a una clínica clandestina para que le extirpen el feto. Tras ello, la prostituta es llevada a la jaula donde languidece Sasori, y ésta conoce así su historia poco antes de que la joven muera, víctima del brutal aborto.

Sasori se propone vengar a la desdichada. Consigue escapar de la jaula y comienza a liquidar al médico abortista y a los yakuzas implicados, uno a uno. Katsu, su antigua compañera de cautiverio, está tan aterrorizada por la inevitable venganza de Sasori que se entrega a la policía acusándose de proxenetismo para que la metan en la cárcel y poder sentirse segura.

Al mismo tiempo, el detective Kondo no ha olvidado que perdió su brazo derecho por culpa de Sasori, y su mayor objetivo es capturarla viva o muerta…

Comentario

Tercera parte de la tetralogía de Sasori, la mujer escorpión. No disminuye el interés, y el alto nivel de la saga se mantiene. Sasori es cada vez más astuta, más curtida; más peligrosa y letal (“lo que no le mata, la hace más fuerte”, como diría Nietzsche). Ahora ya es capaz de poner a sus enemigos los unos contra los otros, para lograr así que se destruyan mutuamente. Por un lado ejecuta un plan maquiavélico para eliminar al yakuza que la acosa, y en el clímax, estando de nuevo en la cárcel elabora una genial artimaña para acabar con Kondo y vengarse de Katsu (consiguiendo que ésta se vuelva completamente loca de terror).

La atmósfera es opresiva y asfixiante, en algunas secuencias podría incluso pensarse que estamos en un kwaidan (historia japonesa de fantasmas). Parece que lo subterráneo (y por ende, lo oculto) es un componente simbólico fundamental de la película: Todo comienza en el metro, y en el segmento final el alcantarillado de la ciudad (por el que Sasori se ve obligada a huir de la policía) adquiere un enorme peso para la trama.

Lamentablemente sigue presentándose una relación harto viciada entre los sexos, con una visión bastante misándrica: todos los hombres son unos malvados o unos depravados, o ambas cosas a la vez. Cuando en realidad, siendo objetivos, quien más motivos para vengarse tiene en ésta entrega no es la protagonista Sasori sino el detective Kondo; al que mientras trataba de cumplir con su deber de arrestarla, la fugitiva amputó el brazo (memorable la escena inicial en la que Sasori corre por las calles esposada al colgante brazo cercenado, o la del cementerio; en la que al principio parece que la fugitiva se está dando un festín caníbal con la extremidad humana).

Ésta vez, Sasori ya no actúa motivada por su afán personal de venganza (como en la primera parte contra su ex-novio Tsugimi y en la segunda contra el jefe carcelero Goda). Pero aún así, se convierte en un vehículo de la venganza de ultratumba de la prostituta muerta a consecuencia del forzado aborto: „El fantasma de una mujer muerta ha tomado posesión de mí” le dice al jefe yakuza antes de ultimarlo (Una señal, más allá de la estética que impregna el largometraje, de que aquí se encuentran muy presentes elementos del subgénero kwaidan).

“Prisionera Escorpión: La guarida de la bestia” es un film muy oscuro, por momentos claustrofóbico. Al mismo tiempo, el macabro lirismo de toda la saga sigue siendo muy tangible.

Meiko Kaji interpreta una vez más a la protagonista, y su amiga Yuki está encarnada por Yayoi Watanabe; la misma actriz que en la primera parte da vida a la homónima compañera de encierro con la que Sasori se da a la fuga en la escena de arranque.

Ésta sería la última película de la tetralogía que dirigiría Shunya Ito. La cuarta entrega, también estrenada en 1973, sería filmada por Yasuharu Hasebe.

FHP, agosto de 2017

Parte 1 – Prisionera número 701: Escorpión

Parte 2 – Prisionera Escorpión: Celda 41

 

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