Coto de caza – Jorge Grau, 1983

Ayer, 26 de diciembre, fallecía Jorge Grau, director conocido sobre todo por haber realizado “No profanar el sueño de los muertos”, obra cumbre del fantaterror hispánico.

Para honrar su memoria publicamos hoy la crítica de “Coto de caza” (1983), su excelente aportación al género quinqui, que además está ambientada en época navideña.

https://image.tmdb.org/t/p/w500/j1dyZdVx1Ybxy8uhynrNVc54t4Q.jpg

(Imagen: The Movie Database)

Coto de caza

España, 1983

Director: Jorge Grau

Género: Thriller, drama

Guión: Jorge Grau, Antonio de Jaén, Manuel Summers

Intérpretes: Assumpta Serna (Adela), Víctor Valverde (Jorge), Luis Hostalot (Mauri), Sabrina Siani (Lenni)

Música: Carlos Viziello

Argumento

Adela es una abogada que defiende a delincuentes barriobajeros, como carteristas y atracadores. De claras convicciones progres, la joven letrada considera que los maleantes son “personas que han crecido en un ambiente equivocado, que no han tenido una oportunidad en la vida”, y que debe tenerse compasión de ellos. Inmediatamente después de una de sus peroratas en las que, durante un juicio, calificaba a sus defendidos como “víctimas de la sociedad”, éstos le roban el coche a modo de “agradecimiento”. Los delincuentes son el Mauri y sus compinches el Chato y el Travolta, que habían seguido a la abogada con sus motos desde los tribunales hasta el centro comercial donde ella iba a realizar sus compras navideñas.

Así, Adela se ve obligada a regresar a casa en taxi. Su marido es el médico Jorge, y tienen dos hijos pequeños, David y Laurita. Forman una familia de clase acomodada, y además del piso de Madrid tienen un chalet en las afueras. Mauri y su banda no tardan en enterarse de eso, pues en el coche robado encuentran documentos relativos al chalet, incluída la dirección. Los maleantes se proponen ir a la villa para desvalijarla.

Se acerca la Navidad. Adela y su familia tienen previsto pasar las fiestas en el chalet. Jorge es muy aficionado a la caza, y le enseña a manejar la escopeta a su primogénito David. Mientras tanto, Mauri y sus secuaces van planeando el asalto a la villa. Consideran que podrán hacerse allí con un jugoso botín. En el “palo” deberá participar también Juanito, el hermano pequeño de Mauri, para “dar el agua” (vigilar, y avisar en caso de que llegue alguien). Juanito es drogadicto y epiléptico.

Aproximadamente una semana antes de Navidad, Adela y Jorge recogen a la madre de él; que viene del pueblo para pasar las fiestas con ellos. Los tres se dirigen al chalet siendo ya de noche, para tomar unos documentos que Adela necesita para su próximo juicio y que había dejado allí la última vez. Mientras tanto, Mauri y sus cómplices han allanado la propiedad tras envenenar al perro que vigilaba en el jardín. Los delincuentes no contaban con que los dueños de la villa iban a llegar mientras ellos estaban “trabajando”. Pero, gracias al aviso de Juanito, no son ellos los sorprendidos, sino Adela, su marido y su suegra; quienes son recibidos escopetas en ristre.

Mauri sólo pretendía inicialmente robar todo lo que encontrara de valor en la casa, pero cuando comienza a manosear a Adela, Jorge no puede contenerse e interviene; tratando de proteger a su esposa. Se produce así un forcejeo que desencadena una tragedia: Mauri dispara y Jorge recibe una descarga de perdigones en la cabeza, muriendo en el acto. Los criminales se dan a la fuga, pero Juanito (que no se hallaba dentro del chalet pero sí en los alrededores) es arrestado.

Tras el entierro de Jorge, Adela y sus hijos, así como la suegra doña Carmen, intentan que la normalidad regrese a sus vidas. No abandonan la idea de pasar la Nochebuena en el chalet. Mauri, por su parte, se sabe en busca y captura; por lo que modifica drásticamente su aspecto. Además, pretende que su hermano sea liberado y comienza a ejercer presión sobre Adela, realizando llamadas amenazantes a su casa y exhortándola a convencer al juez de que la muerte de su marido fue un “accidente”. El calvario para Adela se torna cada vez más agobiante, y pronto sufrirá en carne propia las atrocidades de las que son capaces esas “víctimas de la sociedad” que ella se empecinaba en defender…

Comentario

Nos encontramos ante un film del subgénero quinqui sumamente atípico e interesante. Éste intenso thriller cuenta con momentos muy impactantes y sobrecogedores, así como con magistrales diálogos que invitan a la reflexión. Resulta atípico el planteamiento, pues la mayoría de las películas sobre delincuencia juvenil de los primeros años ´80 (el llamado cine quinqui) partía de una premisa ideológica bastante similar a la esgrimida por Adela: Los rateros y maleantes no tienen la culpa de sus actos, la culpable es ese abstracto concepto denominado “sociedad”, porque “se les margina y no se les da oportunidades”. Sin embargo en ésta propuesta de Jorge Grau nos encontramos con que los delincuentes son de todo menos unos angelitos; y que se envalentonan ante la permisividad y la pasividad de las leyes. Uno de los jueces con el que habla Adela lo sintetiza muy bien cuando ella trata de convencerle de que absuelva a Juanito: “A lo mejor no ha hecho nada, pero lo hará el día de mañana si hoy somos blandos con él”.

De gran carga dramática resulta la confrontación entre Adela y la madre de Juanito y Mauri; así como la discusión entre la protagonista y su suegra, quien (con razón) la acusa de cobarde, de “no tener sangre en las venas” y de estar poniendo siempre la otra mejilla. El personaje con el que más empaticé fue sin duda el pequeño David, quien con aproximadamente 10 años demuestra ser mucho más maduro que su madre.

También se nos muestran retazos del sórdido mundo carcelario: El desgraciado y enfermo Juanito, el “menos malo de los malos”, es ayudado por el cura del penal, individuo un tanto “ambiguo”; y tras ello le cuelgan injustamente el sambenito de chivato. Su hermano, cruel y desquiciado, no se contenta con haber matado al marido de Adela; sino que piensa hacerle la vida imposible a la abogada, a quien considera responsable de sus desventuras, de la persecución a la que le someten las autoridades. El clímax final es de una brutalidad extrema, y la película está muy bien estructurada, pues el ritmo narrativo progresa despacio, haciendo que la intriga y la tensión crezcan exponencialmente.

A causa de la ambientación navideña y de su cruda temática que incluye “rape&revenge”, ésta “Coto de caza” recuerda poderosamente a la italiana “El último tren de la noche” (Aldo Lado, 1975).

Jorge Grau es más conocido por haber realizado “No profanar el sueño de los muertos” (1974), una de las joyas del fantaterror patrio. No obstante, “Coto de caza” no se queda atrás en calidad e interés – Aunque lamentablemente se trata de una película poco conocida y de muy difícil acceso. La imagen y el sonido en las escasas copias existentes deja mucho que desear.

Entre los actores destaca Assumpta Serna, interpretando a la protagonista Adela. La peculiar banda sonora combina acertadamente música de Wagner con populares villancicos navideños.

FHP, julio 2017

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