Lady Snowblood – Toshiya Fujita, 1973

Lady Snowblood (V.O. Shurayuki-hime)

Japón, 1973

Director: Toshiya Fujita

Género: Jidaigeki, chanbara

Guión: Kazuo Kamimura, Norio Osada, Kazuo Koike

Intérpretes: Meiko Kaji (Yuki Kashima), Toshio Kurosawa (Ryurei Ashio)

Música: Masaaki Hirao

Argumento

Japón, 1873. Pocos años tras el fin del shogunato Tokugawa, las nuevas autoridades aún no han logrado restablecer el orden el país. Siguiendo el modelo occidental, el gobierno Meiji impone el servicio militar obligatorio, lo que en la provincia de Koichi provoca una rebelión de los campesinos. Una banda de criminales compuesta por cuatro individuos sin escrúpulos busca instrumentalizar la revuelta en provecho propio. Ellos instigan a los lugareños contra las autoridades, prometiéndoles que les librarán del servicio militar a cambio de cuota de dinero – lo que en realidad se trata de extorsión.

El grupo de malhechores está compuesto por Gishiro Tsukamoto, Shokei Tokuichi, Banzo Takemura y la mujer Okono Kitahama. Por aquellos días de gran inestabilidad, se dirige a Koichi un nuevo maestro de escuela, con su mujer Sayo y su hijo de unos 10 años. La familia es emboscada por los cuatro bandidos. Considerando al hombre un agente del gobierno a causa de su traje blanco, lo asesinan brutalmente. También matan al niño. Tokuichi se queda para sí a la viuda Sayo. Ésta finge convertirse de buen grado en la amante del criminal, pero llegado el momento oportuno lo apuñala a modo de revancha. Sayo termina en una cárcel de mujeres, y allí comienza a planear una venganza contra los otros tres asesinos – Una venganza que seguramente no podrá cumplir ella misma, pero que sí deberá ser completada por alguien de su propia sangre…

Cual perra en cello, Sayo se entrega a todos los hombres que custodian la cárcel hasta quedar embarazada. Ello responde a una premeditada estrategia de venganza, pues ella desea que el niño que conciba nazca con la misión de acabar con los tres criminales que destruyeron su familia. Nueve meses después, ya en 1874, nace en la celda una niña; que llevará por nombre Yuki. Ella viene al mundo con el estigma del ultraje al que su madre fue sometida, y llega con una clara tarea vital: Es una “niña de la venganza”. Sayo expira poco después de dar a luz. Una de sus compañeras de cautiverio se hace cargo de la pequeña. Cuando es liberada, la ex-presidiaria confía a Yuki al sacerdote Dokai – informándole de la turbulenta historia de su madre.

Dokai entrena a Yuki desde muy pequeña en las artes marciales, adiestrándola en el combate con armas blancas. Cuando en 1894 Yuki cumple 20 años, se siente preparada para iniciar su venganza…

La joven se dirige al encuentro de Matsuemon, el “rey de los mendigos”, líder de un clan de parias que habita en las montañas. Yuki espera, gracias a su ayuda, descubrir el paradero de sus tres enemigos. Pues Matsuemon cuenta con una red de informadores a lo largo y ancho de todo el país. Antes de acudir ante él, Yuki mató a un jefe yakuza que oprimía a los indigentes del clan de Matsuemon – Éste se muestra por lo tanto dispuesto a colaborar con la chica.

El primero en ser localizado es Banzo Takemura. Veinte años después de su crimen, éste un pobre alcohólico que malvive en la precariedad junto a su hija Kobue. La muchacha es quien trae el dinero a casa (que su padre se gasta en sake y casas de juego). Kobue le dice a su padre que gana un sueldo vendiendo figuras de mimbre, pero eso no es cierto: La chica se ve obligada a prostituirse en un local de alterne controlado por la yakuza.

Yuki llega hasta el poblado costero donde vive Takamura, y antes que a éste conoce a su hija Kobue. En la casa de apuestas, Banzo es pillado haciendo trampas. Yuki intercede para salvarlo del castigo al que los yakuza van a someterlo – pero sólo porque quiere ser ella quien tenga el privilegio de matarlo… Banzo es un despojo humano, para el cual el mayor castigo sería en realidad seguir viviendo. No obstante, Yuki lo ultima con su katana a la orilla del mar, y las olas se tragan el cadáver tiñéndose de sangre…

El siguiente en la lista es Gishiro Tsukamoto. Pero grande es la decepción de Yuki al descubrir que hace ya tres años que está muerto. Supuestamente se ahogó en un barco hundido que transportaba opio de contrabando. Tsukamoto se dedicaba al tráfico de drogas junto a mercaderes extranjeros. En el cementerio, con gran frustración, Yuki decapita las flores plantadas sobre la tumba de Tsukamoto, rajando la lápida. Un joven es testigo de ese gesto, y sigue a la muchacha con la intención de cuestionarla. Se trata de Ryurei Asho, un reportero y escritor ansioso de conseguir material para una buena historia. Yuki, sin embargo, se niega a hablar con él.

Aún así, poco tiempo más tarde, se publica en los periódicos una novela por entregas titulada „Shurayuki-hime“ („La dama de la nieve sangrienta“) – que narra la historia de Yuki y su búsqueda de venganza. La joven se extraña de que el periodista haya accedido a toda esa información, y descubre que fue el sacerdote Dokai, su maestro, quien le reveló sus peripecias al reportero. Dokai lo hizo por motivos estratégicos: Para que la pérfida Okono, último objetivo de la venganza, se traicione saliendo de su escondite una vez lea la veraz historia relatada en la novela.

Las crónicas sobre Yuki escritas por Ryurei se convierten en todo un éxito. Un día llega a casa del autor una muchacha llamada Kobue – la hija de Takamura, quien tras leer la narración entiende que fue Yuki quien mató a su padre. Ahora también ella está marcada para la venganza…

La malvada Okono, tal y como Dokai creía, empieza a inquietarse y sale de su madriguera… Pero cuenta con la protección de muchos esbirros que forman parte de la nueva policía. Y Tsukamoto, quien oficialmente se ahogó hace tres años, está en realidad bastante más vivo de lo que todos creen…

Comentario

Lady Snowblood” es la historia de una venganza más allá de la muerte, pero no en el sentido espectral, del “Más Allá”, sino en el sentido genealógico, hereditario: Las vejaciones sufridas por una mujer, Sayo, deben ser a largo plazo vindicadas por su hija, Yuki, concebida exclusivamente para tal fin. El espíritu vengador de la madre sigue viviendo en la hija, que es carne de su carne y sangre de su sangre. Yuki (palabra que significa “nieve” en japonés) es educada y entrenada desde su más tierna infancia para llevar a cabo un objetivo concreto: La eliminación de los tres criminales…

Las sorpresas y los giros de guión que contiene el film lo aproximan al género del thriller. La acción y los momentos en los que la sangre mana a chorros son típicos de los jidaigeki japoneses rodados por aquella época.

La historia de ésta gran película está basada en un manga de Kazuo Koike, el mismo autor que creó “Kozure Okami” (“El lobo solitario y su cachorro”) – Esa saga también daría lugar a una adaptación fílmica, la excelente hexalogía homónima.

La película está estructurada en capítulos conectados entre ellos (cada uno dedicado a la búsqueda y ajusticiamiento de uno de los criminales) y el inicio del largometraje no se sucede en orden estrictamente cronológico, sino que se va alternando a base de flashbacks y saltos temporales (algunos “prenatales” respecto a la protagonista).

Yuki está interpretada por la célebre actriz y cantante Meiko Kaji. La joven vengadora tiene casi siempre en el rostro una expresión sombría y severa, una mirada fría y endurecida, que la hacen parecer bastante más mayor de los 20 años que supuestamente tiene. En realidad, Meiko Kaji tenía ya 26 en éste papel.

Yoshiko Nakada, quien da vida a Kobue, aparece en un capítulo de la serie jidaigeki “Oshi Samurai” (“El samurai mudo”), protagonizada por Tomisaburo Wakayama.

En “Lady Snowblood” se realizan sutiles críticas al funcionamiento de la política en la convulsa era post-Tokugawa. La restauración Meiji no trajo para los japoneses la prosperidad que éstos esperaban, sino más bien la infiltración occidental y el progresivo saqueo de las riquezas del país por parte de una nueva casta burguesa parasitaria y plutocrática. Vemos pues que quienes sí han prosperado son los criminales que destruyeron la familia de Sayo: La arpía Okono sigue ejerciendo sus negocios ilícitos ahora incluso con protección policial, y el “ahogado” Tsukamoto, bajo una nueva identidad, es más rico que nunca dedicándose al tráfico de armas a gran escala para el mismísimo gobierno – Él ya sabe que se aproxima una guerra (La guerra ruso-japonesa de 1904-1905).

A nivel técnico y estético la película es una maravilla. La cinematografía es exquisita, y también destaca la banda sonora.

FHP, abril de 2016

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2 respuestas a “Lady Snowblood – Toshiya Fujita, 1973

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