El fantasma de la Ópera – Arthur Lubin, 1943

El fantasma de la Ópera (V.O. Phantom of the Opera)

EEUU, 1943

Director: Arthur Lubin

Género: Drama

Guión: Eric Taylor, Samuel Hoffenstein (Basado en novela de Gaston Leroux)

Intérpretes: Susanna Foster (Christine DuBois), Claude Rains (Erique Claudin), Nelson Eddy (Anatole Garron)

Música: Edward Ward

Argumento

Christine DuBois es una joven y prometedora soprano en la Ópera de Paris. La cantante tiene dos pretendientes: El barítono Anatole Garron y el inspector Raoul Daubert. El director de la ópera llama la atención a la chica porque sus amoríos la distraen de su carrera artística. Christine parece además tener un ferviente admirador en el maduro violinista Erique Claudin. Éste debe comparecer también ante el director, quien ha descubierto que los pequeños fallos que se perciben en las actuaciones de la orquesta se deben a él. Claudin ha trabajado como violinista para la ópera durante veinte años, pero su habilidad deja que desear en la mayoría de las piezas. Sólo es capaz de tocar perfectamente una melodía que parece ser una vieja nana de su región. Como el director no está dispuesto a tolerar imperfecciones en la orquesta se ve obligado a despedirlo.

Claudin regresa a su humilde apartamento, y la casera le amenaza con echarle si no le paga el alquiler. Lleva muchos meses de atraso. Él dice no tener dinero, pero la mujer no se lo cree, después de que haya trabajado durante tantos años para la ópera parisina.

Resulta que todo el dinero de su sueldo Claudin se lo gastaba en pagarle las clases de canto a Christine, sin que ella lo supiera. El violinista ha compuesto un concierto él mismo, e intenta venderlo para poder seguir sustentándose y continuar financiando las clases de Christine. Pero con gran frustración Claudin descubre que el dueño de una compañía de música al que deseaba vender su pieza se la ha robado. Preso de la ira, Claudin estrangula a ese individuo. La amante de éste, en el forcejeo, echa un cubo de ácido a la cara de Claudin, desfigurándolo. El violinista, con el rostro quemado, debe huir de la policía y se oculta en las alcantarillas.

Poco después comienzan a ocurrir sucesos extraños en la Ópera. Desaparecen objetos del vestuario y comida de la cocina. Se extiende el rumor entre empleados y artistas que en el edificio se encuentra un “fantasma”. Tal “fantasma” no es otro que el prófugo Claudin, quien usa una máscara para ocultar su rostro desfigurado. El violinista se esconde en los subsuelos, y tiene como mayor objetivo conseguir que Christine triunfe como cantante. Para ello no dudará en emplear métodos poco ortodoxos…

La soprano Biancarolli se desvanece misteriosamente cuando se disponía a cantar en una función. Christine es llamada para sustituirla, convirtiéndose su inesperada intervención en todo un éxito. El “fantasma” había vertido unos polvos somníferos en la copa de la Biancarolli, para quitarla así de en medio y allanarle el camino a Christine. Cuando la Biancarolli vuelve en sí y descubre que alguien la había drogado, sospecha inmediatamente de Anatole; pues todos en la Ópera saben que él está enamorado de Christine. Él habría tenido un móvil fehaciente para querer deshacerse de la Biancarolli y colocar a Christine en su lugar. El inspector Raoul, pese a tener una animadversión comprensible contra Anatole (ambos pretenden a la misma mujer) no está convencido de su culpabilidad.

El “fantasma” envía anónimos mensajes amenazantes al director, y trata de coaccionar directamente a la Biancarolli para que se retire. Cuando ésta se niega, es asesinada. La policía, dirigida por el inspector Raoul, busca por toda la Ópera al misterioso criminal enmascarado. Mientras tanto, en la vieja casa de Claudin, Raoul ha encontrado algo que conecta al desaparecido violinista con Christine: Un busto de la joven cantante. Ese no es el único nexo entre ambos; Christine canta frecuentemente una canción que recuerda de su infancia y que es la misma nana que Claudin sí sabía tocar a la perfección con su violín…

Cuando la Ópera es reabierta, Raoul prepara a varios de sus agentes para que vigilen el edificio. La policía y los responsables de la Ópera buscan provocar al “fantasma” para que salga de su escondite y se traicione. Cada vez están más seguros de su identidad…

Comentario

Ésta película, basada en la famosa obra de Gaston Leroux, ha sido erróneamente clasificada dentro del género de terror, cuando en realidad es más bien un drama con toques de musical y hasta ciertos momentos de comedia. Pese a que el título hace referencia a un fantasma, no aparece nunca ningún espectro; pues el “fantasma” al que se hace alusión es el propio Claudin. Como el espectador lo sabe desde el primer momento, y también los personajes lo descubren muy pronto, no hay demasiada intriga. Con los films del terror clásico de la Universal como “Frankenstein” (James Whale, 1931) o “El hombre lobo” (George Waggner, 1941), ésta película tiene en común el doble carácter del protagonista: El “monstruo” es víctima y verdugo a la vez.

Aunque en ningún momento se dice de manera explícita parece sugerirse que Claudin es en realidad el padre de Christine. Entre otros muchos detalles hace pensar en ello esa canción infantil que tan importante es para ambos. Descubrimos que Claudin la compuso, y que Christine la conoce desde su infancia. Desde el primer momento, se percibe que la fijación que el desfigurado violinista tiene por la soprano es de un tipo muy diferente al interés que tienen por ella Anatole o Raoul. Los acercamientos de Claudin son claramente paternales. Su mayor anhelo es que la joven progrese en su carrera artística, la cual financia en secreto mientras puede. Más tarde, ya como el “fantasma”, se ve obligado a cometer cualquier locura para lograrlo.

La nota cómica la ponen los dos pretendientes, el inspector y el barítono; cuando llegan a la vez al camerino de Christine, cuando se ponen a hablar con ella al mismo tiempo, para decirle cada uno lo mismo, etc. Parece que los dos tienen mucho en común, y hasta físicamente se parecen.

El “fantasma” Claudin está interpretado por Claude Rains, a quien ya vimos en “El hombre lobo” (George Waggner, 1941) como el padre del licántropo. La película está filmada ya en color, algo todavía inusual en los años cuarenta. El director Arthur Lubin rodaría en Italia junto a Bruno Vailati “El ladrón de Bagdad” (1961); protagonizada por Steve Reeves.

FHP, mayo de 2016

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