La Piovra VII – Capítulo 4

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1995

Director: Luigi Perelli

Guión: Umberto Contarello, Pier Giuseppe Murgia, Sandro Petraglia, Andrea Porporati, Alessandro Sermoneta, Sergio Silva, Stefano Rulli, Francesco Marcucci

Intérpretes: Raoul Bova (vice-comisario Gianni Breda), Romina Mondello (Sara Granchio), Remo Girone (Tano Cariddi) Patricia Millardet (Silvia Conti), Florinda Bolkan (Condesa Olga Camastra), Rolf Hoppe (Profesor Ramonte), Paolo Bonacelli (Edoardo Corinto), Anita Zagaria (Giulia Altofonte), Lorenza Indovina (Chiara Bronta), Francesco Benigno (Biagio Granchio), Gedeon Burkhard (Daniele Rannisi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que pasó en el capítulo anterior

Capítulo 4

En una cueva situada bajo la casa donde se ocultaba Aragonese, la policía descubre restos humanos. Tres cráneos de individuos que fueron ejecutados de un tiro en la nuca. Según las primeras pesquisas, llevarían muertos ya unos años, aproximadamente desde 1989.

La condesa Camastra trata de recopilar la lista de los implicados en el blanqueo de capitales. Se trata de los miembros de una misteriosa organización de corte masónico denominada “Salus Nostra Extrema Thule”.

Daniele acude como invitado a un programa de televisión. Una encuesta entre sus conciudadanos le considera un mal hijo, por haber delatado a su padre. Él, sin embargo, está empeñado en que hizo lo correcto y añade que “Qué clase de mundo es éste en el que un hijo que quiere permanecer siendo honesto se ve obligado a denunciar al padre”

Los hombres de Nuzzo encuentran a Biagio y lo llevan a la mansión donde el prófugo se oculta. Nuzzo y sus esbirros le propinan una brutal paliza al joven delincuente. Quieren que les revele el paradero de su hermano. Nuzzo puede por fin vengarse.

Mientras tanto, Sara ha ido a encontrarse con la condesa Camastra. Ésta la contrata para que mate a Nuzzo, y le promete que su banda ocupará el lugar del mafioso, una vez éste haya sido liquidado.

Nuzzo está por eliminar a Biagio, pero Saverio aparece y le dice que lo deje ir “que aún nos sirve”. En realidad lo que así pretenden es seguir a Biagio para que éste les lleve hasta el escondite de su banda.

Los moteros, entre los que se encuentra Sara, preparan una emboscada a Nuzzo en una nave industrial donde se supone que él va a acudir. Pero son los hombres de Nuzzo los que les están esperando. Se produce un tiroteo entre la banda de los moteros y la de Nuzzo. Éste termina llegando al lugar, y Sara (que está herida en el brazo) es apresada. Nuzzo se dispone a vengar a su hijo. Sara es golpeada, humillada y probablemente violada. Biagio trata de intervenir, pero es reducido. La policía se aproxima y Nuzzo y los suyos escapan. Biagio es apuñalado y muere. Sara es arrestada.

Silvia y Breda tratan de conseguir que la chica les ayude, aportando información que sirva para capturar a Nuzzo.

La Camastra regresa a su mansión y comprueba que alguien ha estado registrándola. Saverio sigue presionándola para que ella le entregue la lista. Si no lo hace, el dinero no llegará a Corinto y sus socios en Rusia, y éstos responsabilizarán a la condesa.

Entretanto, los investigadores tratan de averiguar la identidad de los tres muertos. Sara los reconoce: Eran amigos de su padre (y de Nuzzo). También clara los conocía: Eran asimismo amigos de Saverio.

Oleg, el amigo ruso de Saverio que ha acompañado a Chiara en su regreso a Sicilia, hace como que se va, despidiéndose de ella. Pero permanece en la isla, y se encuentra con Saverio. Éste, que comunica a Nuzzo su intención de forzar a los socios de la condesa de que se alien con ellos, filtra en el ordenador de la procuraduría los datos confidenciales que vinculan a la Camastra con las operaciones de lavado de dinero mediante los bancos rusos. Poco después la condesa es arrestada.

Saverio viaja a Sofia, Bulgaria, para encontrarse con el profesor Ramonti, un anciano de gran poder que otrora fuera su protector. Éste, al igual que Espinosa, está en posesión de un gran archivo de información confidencial. Ramonti acepta interceder por Saverio ante “sus amigos”. “Afila tus palabras: Si no resultas convincente se desharán de tí”.

Saverio y Ramonti se encuentran con los socios de la “organización”: Entre ellos está Corinto. Todos pertenecen a una siniestra logia masónica (similar a la que dirigía Laudeo en las primeras entregas de La Piovra). Saverio ha interceptado el dinero que la logia trataba de blanquear a través de los bancos rusos, pero está dispuesto a restituirlo… con una condición: Que acepten su plan para reinvertir ese dinero. Saverio propone financiar a todos los políticos y magistrados honestos que quedan en Italia, para que de ese modo éstos (sin darse cuenta) queden en deuda con ellos. Tratarán así de corromperlos mediante el dinero y el poder al mismo tiempo que crean una “disidencia controlada”, apoyando en la política a todas las facciones (lo que les asegurará siempre la victoria). Saverio recibe el medallion de la logia. Él quiere ser el gestor de la hermandad en ese proyecto, y reclama para ello el puesto que por el momento estaba desempeñando Corinto.

Saverio regresa a Sicilia y se encuentra con su esposa en un cementerio. Le dice que aún deberán seguir separados por un tiempo, pues él debe continuar ciertas maniobras para que finalemente puedan volver a vivir en paz. Saverio le entrega a Chiara el medallón de la logia para que se lo muestre al abogado de la condesa en caso de que algo llegara a sucederle.

Silvia es apartada de la investigación judicial contra la condesa, ya que ambas mujeres estuvieron ligadas sentimentalmente al comisario Cattani. Al haber sido compañeras del mismo hombre, los celos y animadversions personales podrían influir en las deciones de la juez. Al mismo tiempo, Silvia y Breda descubren que las armas halladas en la cueva junto a los restos humanos son las mismas que sirvieron para asesinar en 1989 a Cattani.

Aunque Silvia ha sido alejada del proceso, le pide a Daniele que se haga con los archivos de la contabilidad de la empresa de su padre y de Olga. Inicialmente el deprimido joven no parece dispuesto a ello, pero tras pensárselo mejor decide aceptar, y convoca a los directores de las propiedades de su padre para que le entreguen los disquettes con todos los datos financieros de la compañía.

Entre Chiara y Stefano va naciendo una cierta amistad; ella descubre que él ha compuesto una canción que lleva su nombre.

Además de recopilar las informaciones de la contabilidad, Daniele descubre una lista con nombres en clave (los miembros de la logia). Cuando llega Silvia se la enseña. Además la juez descubre en un compartimento secreto del mueble un reloj de pulsera roto y manchado de sangre: Silvia reconoce ese reloj… es el de Corrado Cattani.

De inmediato, Silvia y Breda se dirigen a la cárcel para hablar de inmediato con la Camastra. Ésta termina por confesar: Los asesinos materiales de Cattani fueron Nuzzo, Saverio, Rosario y los tres cuyos esqueletos fueron encontrados en la cueva. De los seis solo Nuzzo, protegido de la condesa, debía quedar con vida. Ella, la Camastra, organizó el atentado; pero fue obligada a ello “por que quería sobrevivir”. Los que le dieron la orden fueron los que la sacaron de la cárcel en 1989.

Entre los agentes presentes que escuchan las declaraciones de la condesa se encuentra un infiltrado. Poco más tarde, desde una cabina telefónica, éste informa a sus superiores de que “la condesa ha comenzado a hablar”.

FHP, 2015

 

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