Gángsters contra charros – Juan Orol, 1947

Gángsters contra charros

México, 1947

Director: Juan Orol

Género: Gangsters, drama, musical

Guión: Juan Orol

Intérpretes: Juan Orol (Johnny Carmenta), Rosa Carmina, José Pulido (Pancho Domínguez)

Música: Antonio Rosado

Argumento

Pancho, conocido como el “Charro del Arrabal”, es el líder de una banda de cuatreros. Procedente de algún rancho norteño, llega a la ciudad y se instala en un barrio. Su chica es la bailarina Rosa Carmina, que actúa en un cabaret. El Charro se dedica a extorsionar a los locales nocturnos, cobrando jugosos dineros de “protección” a sus propietarios. Un influyente político de la ciudad, don Tiburcio, trata de obstaculizar sus negocios, pero la banda del Charro logra eliminarlo. Su sustituto, don Filemón, se muestra más solícito a colaborar con Pancho, haciendo la vista gorda a cambio de un porcentaje.

El Charro se toma unos tequilas con sus fieles Murciélago y Felipe. Éste último está con los ánimos por los suelos, pues su novia le acaba de abandonar. El Charro no lo toma en serio, pues está seguro de que a él eso nunca le pasará…

El gángster Johnny Carmenta y uno de sus esbirros pasean por la ciudad y ven un cartel en el que se anuncia la actuación de Rosa Carmina. A Johnny la bailarina le resulta familiar: Tuvo una relación con ella en el pasado. Carmenta comienza a contarle a su secuaz cómo la conoció:

Hace muchos años, en otra ciudad, Johnny era un humilde mecánico. Cierto día llegó a su taller un elegante caballero con acento italiano: Rinaldo, un miembro de la Mafia. Éste fue testigo de una pelea que Johnny tuvo con otros mecánicos de la competencia, y al ver cómo se las gastaba se percató de su potencial y le ofreció trabajar para él.

Johnny decidió abandonar su taller de mecánico, así como la cochambrosa pensión en la que malvivía, para aceptar la oferta del mafioso: “Llevo 20 años con un empleo honrado, pero sin provecho alguno”. Rinaldo se convierte en su mentor en el turbulento mundo del hampa, y le explica las distintas formas de hacer dinero. Johnny no quiere dedicarse a pequeños robos o estafas, sino convertirse en pistolero, para “ganar dinero a lo grande”. Pronto, el ambicioso Carmenta se convierte en un exitoso gángster. Al ver una noche bailar a Rosa Carmina, Johnny se enamora de ella.

Pero la chica es exigente, y sólo acepta salir con él si consigue un coche lujoso. Johnny lo roba, hace que su antiguo compañero del taller le cambie el color y se presenta de nuevo ante la cabaretera con el flamante automóvil. Así, Rosa acepta convertirse en su amante.

Johnny sigue contándole a su ayudante que se presentaron dificultades, él fue arrestado, terminó en prisión y se difundió la noticia de que allí fue asesinado. En realidad consiguió escapar al extranjero. Desde entonces nunca volvió a ver a Rosa, y ella lo cree muerto.

Ahora, Johnny Carmenta decide recuperar a la bella bailarina. Ello le llevará inevitablemente hacia un enfrentamiento con el Charro del Arrabal… Además, Johnny y su banda buscarán hacerse con el control de los negocios que controla el Charro. Para ello deberán liquidar a don Filemón, el político que protege a su rival…

Comentario

La película que nos ocupa es probablemente la más conocida de su director Juan Orol, cineasta especializado en el cine negro. Orol importó a México el género fílmico de los gángsters, tan en boga en el vecino del norte a raiz de los desmanes que Al Capone y otros exponentes del crimen organizado cometieron en Chicago y otras ciudades durante los años ´20 y ´30.

Gran admirador de Humphrey Bogart o James Cagney, el realizador de ascendencia gallega no se conformó con importar ese estilo a las pantallas mexicanas, sino que les confirió un sabor más autóctono, incorporando el personaje del Charro del Arrabal – un cuatrero, o bandido típicamente mexicano, que sirve de contraparte y rival a Johnny Carmenta, el gangster italo-gringo encarnado por el propio Orol. Éste director, natural de Pontevedra, llegó a México en la década de los ´30 tras vivir varios años en Cuba y se convirtió en uno de los pioneros del cine sonoro en el país hispano-azteca.

No sería ésta la única película en la que Orol se metería en la piel del carismático hampón Johnny Carmenta. En otras de sus producciones de aquellos años también dió vida al mismo personaje: Tal es el caso de “El reino de los gángsters” (1947); ambos films fueron rodados de forma paralela.

La voluptuosa y sensual Rosa Carmina se interpreta a sí misma, manteniendo incluso su nombre real. Ésta rumbera cubana, que en aquel momento contaba 18 años de edad, se convirtió en musa de Orol para varias de sus películas, y también en su esposa (estuvieron casados entre 1950 y 1955).

La trama de “Gángsters contra charros” gira en torno al insólito enfrentamiento entre una banda de hampones con estética de “Chicago años 20” y un grupo de clásicos y estereotípicos mexicanos pre-revolucionarios, con sus sombreros de ala ancha, su sarape y sus cananas; es decir los charros (equivalente mexicano de la figura useña del cowboy o del argentino gaucho). Los respectivos líderes de ambas facciones, Johnny Carmenta y Pancho Domínguez, se disputan el amor de una peligrosa y curvilínea femme fatale.

A lo largo de la película, de poco más de setenta minutos de duración, se suceden alrededor de siete números musicales: Entre las caribeñas danzas de Rosa Carmina y los corridos mariachis que entona el Charro. A éste lo encarna José Pulido, quien con su condición de cantante de rancheras además de actor se sitúa en la misma línea que Luis Aguilar – al que vimos en “El jinete sin cabeza” (Chano Urueta, 1957) o “Juan sin miedo” (Gilberto Gazcón, 1961).

Uno de los hombres del Charro llama la atención por su marcado acento andaluz. Y en cuanto al acento italiano de Rinaldo, el mentor de Johnny Carmenta, es claramente postizo.

Cuenta el film con una atípica estructura a base de flashbacks (la historia de cómo Johnny Carmenta se convirtió en gangster y su primer encuentro con Rosa Carmina pueden verse de forma encajonada dentro de la trama principal lineal). Orol aprovechó que la película está filmada en blanco y negro para hacer creer al espectador que el coche que roba cambia de color (tiene un diálogo con su antiguo compañero del taller en el que le dice que “el coche parece del mismo color” y el otro responde “No hombre, antes era gris; lo pinté de azul, no es culpa mía si estás daltónico”. El espectador no ve tampoco ninguna diferencia, y es que no la hay…)

“Gángsters contra charros” obtuvo el puesto 68 en la prestigiosa lista de las “100 mejores películas mexicanas”, elaborada por críticos cinematográficos especializados.

FHP, enero de 2018

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5 respuestas a “Gángsters contra charros – Juan Orol, 1947

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