Cuenta saldada – Stelvio Massi, 1976

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Cuenta saldada (V.O. Il conto é chiuso a.k.a. “The Last Round”)

Italia, 1976

Director: Stelvio Massi

Género: Polizziesco

Guión: Piero Regnoli, inspirado en libro de Dashiell Hammett

Intérpretes: Luc Merenda (Rico Manzetti), Carlos Monzón (Marco Russo), Leonora Fani (Nina), Giampiero Albertini (Sapienza)

Música: Luis E. Bacalov

Argumento

El autostopista Marco llega procedente del sur de Italia a una zona industrial en busca de trabajo. En un polígono de fábricas cerca de la carretera presencia cómo varios empleados están siendo arbitrariamente despedidos. Marco decide intervenir a favor de los trabajadores, y ello desencadena una pelea con los guardas de seguridad. Así, el recién llegado se ve obligado a usar los puños contra los matones a sueldo del jefe. Marco demuestra ser un experto en la lucha callejera, pero es derribado cuando una piedra lanzada por uno de sus contrincantes le impacta en la cabeza.

Tras ello, el inconsciente y herido joven es abandonado a su suerte en una zona campestre a las afueras de la ciudad. Allí, al volver en sí, conoce a una chica ciega llamada Nina, y a su padre adoptivo apodado “Sapienza” (“Sabiduría”). Ambos viven en una destartalada caravana en la periferia, y hospedan a Marco hasta que se ha repuesto por completo. Nina es invidente pero tiene facultades extrasensoriales, una capacidad especial para percibir lo que está por suceder. Marco, que llegó en busca de trabajo, intenta informarse sobre el funcionamiento de las cosas en esa ciudad. “¿Quién manda aquí?” le pregunta a Sapienza. Éste le explica que dos poderosas bandas se reparten allí los negocios: El grupo de Manzetti y el de Belmondo.

La nave industrial donde se produjo la reyerta era propiedad de Rico Manzetti, importante contrabandista. Cuando Manzetti se entera de que un desconocido ha dejado fuera de combate a una decena de sus hombres antes de ser tumbado, manifiesta su interés en conocerlo. Rico es un joven solapado y sin escrúpulos, siempre elegante, muy aficionado a las armas de fuego, y que se desplaza a bordo de un Rolls-Royce. Su hermano menor sospecha que el “agente provocador” que se enzarzó en una pelea con los guardianes había sido enviado por algún sindicato, pero Rico intuye que no es así.

Los Manzetti planean asesinar próximamente al incómodo juez Grimaldi, y como éste siempre se mueve acompañado por escoltas necesitan más hombres para cumplir con éxito su objetivo. Rico piensa que Marco podría ser uno de ellos…

Así, cuando Marco regresa a las oficinas de la empresa de Manzetti y permanece en actitud desafiante ante los matones que custodian la entrada, es invitado por Alex (otro de los hermanos de Rico) a una “entrevista de trabajo” en la villa del jefe.

Marco participa en el atentado contra el juez, si bien no tiene que hacer nada durante la operación; su función resulta meramente presencial. Tras la liquidación del magistrado, Rico Manzetti lo contrata oficialmente.

Marco vuelve a visitar a Nina y a Sapienza, y les entrega un fajo de billetes para que ellos se lo guarden. Algún día piensa regresar a su pueblo en el sur y comprar con ese dinero un pedazo de tierra en el cementerio y una buena lápida de mármol para su madre y su hermana muertas recientemente. Marco siempre lleva consigo una cajita de música con una foto de ambas a modo de recuerdo.

Desde siempre han existido rivalidades y desavenencias varias entre los Manzetti y el grupo de Belmondo. Éste último se dedica a los negocios de la prostitución y los locales nocturnos. Ahora, teniendo en cuenta que las autoridades se le echarán encima tras el asesinato del juez, Rico intenta lograr un pacto con su antiguo rival, y con ese fin le convoca a una reunión. Pero por algún motivo, Marco parece estar interesado en sabotear a toda costa esa alianza.

Marco acude a un club de alterne regentado por Belmondo y le dice que la reunión convocada por Manzetti es en realidad una trampa, y que Rico pretende colocar el coche desde el cual se disparó al juez en un almacén de su propiedad para así incriminarle. Por otro lado, Marco trata de persuadir a Manzetti de que Belmondo tiene intenciones aviesas contra él. De esa forma busca sembrar cizaña entre ambas bandas.

Rico Manzetti tiene consigo a dos mujeres a modo de “concubinas”, una cuarentona y una adolescente, que como se descubrirá más adelante son madre e hija. Las dos viven con él porque al parecer no tienen más remedio y subsisten gracias a su dinero. Cuando Rico encierra a la madre en una especie de celda de castigo, Marco la libera a ella y también a su hija. Hace que ambas se marchen lejos y les entrega un fajo de billetes para que se mantengan durante algún tiempo – el mismo dinero que había confiado a Sapienza y que pensaba usar para financiar la tumba de sus familiares difuntas. “¿Por qué haces eso por nosotras?” preguntan las dos conmovidas. “Porque me recordáis a dos personas que amaba…” (obviamente en referencia a su madre y su hermana). Rico no tardará en descubrir la fuga y responsabilizará de ello a Marco…

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Comentario

Interesante polizziesco que combina muy acertadamente el suspense con la acción. No sólo vemos a los personajes repartiendo golpes a diestro y siniestro e intercambiando disparos; también existe una historia de transfondo que se va desvelando poco a poco y que tiene mucho que ver con la cajita de música y con las fallecidas madre y hermana del protagonista.

La estrategia que emplea Marco para enfrentar a las dos bandas rivales en una guerra entre sí responde a un interés que éste tiene en debilitarlas a ambas. Y el espectador perspicaz ya se ha percatado, a esas alturas de la película, de que Marco no llegó al norte “en busca de trabajo”, sino en busca de venganza. Pues su madre y su hermana fueron asesinadas. Y Rico Manzetti, Belmondo, o ambos, tuvieron con ello algo que ver…

Poco se sabe sobre el pasado de Marco, pero revela a su amiga ciega que como soldado recorrió medio mundo (“Siria, Congo, Vietnam”).

La historia del solitario buscavidas que llega a una ciudad regida por dos bandas enfrentadas entre sí es algo ya visto antes en varias películas de éxito: Especialmente en el chanbara “Yojimbo” de Akira Kurosawa (1961) y en el italo-western “Por un puñado de dólares” de Sergio Leone (1964). También la cajita de música es un factor importante (para Lee Van Cleef) en “La muerte tenía un precio“ (Sergio Leone, 1965).

Marco está interpretado por Carlos Monzón, boxeador argentino que participó en nueve películas – siendo ésta la única que rodó en Europa. Luc Merenda (“Kidnap Syndicate”), rostro popular de los polizzieschi setenteros, se mete en la piel del malvado Rico Manzetti.

Digna de ser destacada es la banda sonora de Luis Enríquez Bacalov (también argentino), compositor por cierto de la excelente música de “Milano Calibro 9” (1972) y colaborador habitual de su director Fernando Di Leo. La banda sonora tiene, especialmente en sus momentos iniciales, ciertos toques andinos.

FHP, diciembre 2015

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3 respuestas a “Cuenta saldada – Stelvio Massi, 1976

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