Perras – Guillermo Ríos, 2011

Perras

México, 2011

Director: Guillermo Ríos

Guión: Guillermo Ríos

Intérpretes: Claudia Zepeda (María del Mar), Scarlet Dergal (Sofía), Karen de la Hoya (la Tora), Alenka Ríos (Ana Ceci), Steph Boumelcroud (Iris), Andrea Pedrero (Diana), Kariam Castro (Andrea), Denis Montes (Alejandra), Eva Luna Marenco (Frida), Natalia Zurita (Patricia),

Música: Tomás Barreiro, Pablo Chemor, Daniel Hidalgo

Género: Drama, suspense

Argumento

Varias colegialas se encuentran confinadas en un aula del instituto. Un cadáver cubierto de sangre ha sido hallado en los baños del centro, y la directora ordena a sus alumnas permanecer en la clase hasta que la situación haya sido esclarecida. Las chicas están muy preocupadas y, cada una desde su perspectiva, comienzan a reconstruir los hechos. Van saliendo a flote las rivalidades y animadversiones entre ellas. Se preguntan si lo que ha sucedido es un accidente o un crimen.

Sea como fuere, una de ellas debe ser la culpable de lo que ha ocurrido, o al menos tiene una gran responsabilidad… Todas sospechan de todas, se acusan mutuamente. Una trata de tranquilizar a las demás diciendo que no irán a la cárcel porque son menores de edad. A lo que otra responde que podrían enviarlas a un reformatorio, donde las internas “son más peligrosas que las presas grandes”.

Las muchachas son diez: Lourdes, conocida como la Tora. Por ser gorda y coja las otras acostumbran a burlarse cruelmente de ella. Sobre todo Sofía, quien es muy precoz, descarada e insolente. Las mejores amigas de ésta son Iris y Ana Ceci, ambas presumidas y de poco carácter, que aspiran a ser como Sofía. María del Mar, tímida, dulce y frágil, ha sido corrompida por la influencia ninfománica de Sofi. Las demás son la sensual Patricia, la solitaria Andrea, la rebelde Alejandra y la acomplejada Frida. Sólo ésta última parece ser realmente una amiga de la Tora. Además, también está Diana, quien es ciega de nacimiento pero “parece la que mejor ve de todas nosotras”, pues tiene facultades extrasensoriales y de clarividencia, que le permiten percibir más allá de lo material…

 

Todo comenzó unos días antes, cuando la Tora invita a las otras a su fiesta de quinceañera. Las chicas aceptan, aunque la mayoría sólo porque esperan verla haciendo el ridículo cuando llegue el momento del baile.

A Sofía pronto se le ocurre una idea para humillar a “la pinche coja”: Invitar a sus compañeras a un viaje a Acapulco, con todo pagado, el mismo fin de semana que la Tora ha preparado su fiesta de los quince años.

Mientras tanto, algo ha sucedido entre Sofi y María del Mar. Antes siempre estaban juntas, pero de un día para otro Sofía detesta a su antigua amiga, es la única a la que no invita a Acapulco, se niega a hablar con ella salvo para insultarla.

Pronto saldrá a la luz que una de las diez está embarazada…

El sangriento suceso, crimen o accidente, no se develará hasta el final. Pero a través de monólogos y flashbacks vamos conociendo un poco más a cada una de las implicadas…

Comentario

Interesantísima película que conjuga el drama con el suspense, y que sorprendentemente cosechó pésimas críticas en su momento. La acción está ambientada en un instituto de secundaria, y las protagonistas son un grupo de jovencitas – Lo que entronca con el subgénero de colegialas, entrando en la misma categoría que “La residencia” (Narciso Ibáñez Serrador, 1969) o la también mexicana “Hasta el viento tiene miedo” (Carlos Enrique Taboada, 1970).

Aunque en ningún momento hay escenas de sexo gráfico, pues no se muestra nada explícitamente, la película está cargada con un altísimo voltaje erótico (mucho más fuerte que en la mayoría de las producciones softcore. Nunca vemos nada, pero constantemente se hace mención a voluptuosidades varias). Las precoces y procaces adolescentes tienen diálogos muy subidos de tono. Casi todas están con las hormonas desbocadas. Son provocativas, lascivas, obscenas. Son unas “Perras”, como acertadamente las define el título del film. El caso más obvio es el de Sofía (“A todas lo que más les importa es que se las cojan”), pero no sólo ella.

En el cuarto de baño, mientras Sofía está defecando junto a Iris y Ana Ceci, éstas le preguntan a Sofi si alguna vez la “han dado por culo”, a lo que ella responde que “sí, es lo mejor para no quedarse embarazada”. Y cuando sus amigas quieren saber “lo que se siente”, ella contesta que “es… como cagar, pero para adentro”.

Desde luego, éstas chicas de apariencia angelical no tienen pelos en la lengua. También cantan una canción, en la que afirman que “somos muy buenas… mamando vergas”. Patricia les cuenta a sus compañeras que se acostó con un senador millonario “Me lo cogí por todos lados”. Él hizo fotos mientras estaban en la cama, en una de esas fotos ella tenía „aquellito“ en la boca. Cuando las imágenes fueron difundidas, Patricia tuvo que cambiar de instituto, pero „aún así me volvería a dejar”. Por su parte, Alejandra les narra a sus amigas sus experiencias lésbicas.

Las lúbricas conversaciones (durante los días previos al suceso) se van alternando en el hilo conductor del largometraje: El supuesto crimen (¿cometido por una de ellas?), a causa del cual han sido encerradas en el aula hasta que la dirección del centro y las autoridades averigüen lo que ocurrió.

La estructura de la película es a base de constantes saltos temporales, pues mediante flashbacks vamos viendo los acontecimientos previos que condujeron al punto de partida (desde que la Tora invita a las otras a su cumpleaños); y también las chicas se van presentando mediante monólogos con voz en off durante los cuales vemos el transfondo y sus orígenes (también descubriremos el motivo por el cual la Tora se quedó coja), lo que ayuda a una mejor comprensión de la personalidad de cada una.

Lo que todas tienen en común es su extracción social de clase alta. Proceden de “buenas familias” que, paradójicamente, están desestructuradas, agobiadas con toda suerte de problemas. Nadan en la abundancia pero en el fondo son sumamente infelices. Son hijas de médicos, abogados, jueces, policías de alto rango… Son niñas ricas, mimadas y caprichosas (Lo que se denomina “fresas” en México, y “pijas” en España). Tratan de evadirse y de llenar su vacío existencial con superficialidades varias, o practicando/fantaseando con el sexo más desenfrenado.

Pocas de entre las diez constituyen una excepción a ésto, pero entre ellas se encuentra la ciega Diana – quien es capaz de advertir, por el tono de voz, cuando alguien dice la verdad o miente; así como otras cosas mucho más sutiles… Sus facultades serán la clave para ayudarnos a entender lo que ocurrió.

FHP, diciembre de 2017

2 comentarios en “Perras – Guillermo Ríos, 2011

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