¿Quién mató al abuelo? – Carlos Enrique Taboada, 1972

¿Quién mató al abuelo?

México, 1972

Director: Carlos Enrique Taboada

Guión: Carlos Enrique Taboada, Rodolfo de Anda

Intérpretes: Amparo Rivelles (Laura), Enrique Rambal (Mario), Eduardo Alcaraz (Arturo)

Género: Comedia

Argumento

Arturo y Laura son un matrimonio de avanzada edad que vive con sus nietos, dos niños y dos niñas. Los abuelos tomaron la custodia tras el trágico accidente, seis meses antes, que costó la vida a los padres de los pequeños – El hijo del matrimonio y su mujer.

El doctor Mario, además de ser el médico, es también un amigo de la familia que les visita con frecuencia. Arturo es un viejo cascarrabias que nunca quiere dejarse examinar por el “matasanos”. Pero finalmente debe acceder a ello, tras perder contra el médico en una partida de ajedrez. Ambos habían apostado que si perdía, aceptaría someterse a un chequeo. Mario comprueba que el estado de su amigo es alarmante. Tiene graves problemas del corazón y la tensión muy alta. Laura se queda muy preocupada, pero su gruñón marido continúa fumando e ignorando los consejos del galeno.

Los ancianos y sus nietos dependen de una pensión mensual que cobra Arturo. Si a él le sucediera algo, Laura y los niños quedarían desamparados. El dinero de esa pequeña pensión apenas les basta para ir tirando, ya deben un par de meses atrasados del alquiler y también tienen deudas con el tendero. Además, se han estropeado las tuberías en la casa y deben contratar a un fontanero. Éste ha de hacer un agujero en el salón para llegar hasta las cañerías estropeadas. Irritado por lo traviesos que son los niños, se marcha dejando el agujero sin tapar; diciendo que ya regresará al día siguiente para completar su trabajo.

Esa noche, tras un brutal ataque de tos, el viejo Arturo muere. Su desolada esposa, ahora viuda, despierta a los nietos y comienza a angustiarse ante el futuro incierto que les espera. Ella debería buscar trabajo para mantener a la familia, pero a sus sesenta y tantos ya está demasiado mayor para eso… De repente, gracias a los comentarios de los niños, a doña Laura se le ocurre una genial idea: Ocultarán la muerte de Arturo, para así poder seguir cobrando la pensión. Y para ello, “enterrarán” al difunto en el oportuno agujero que el fontanero ha tenido que hacer en el salón.

Sin embargo, mantener ese fúnebre secreto no resultará nada fácil… La chismosa vecina doña Josefa está siempre al acecho. También los compañeros del cuarteto musical en el que Arturo solía tocar el saxofón comienzan a cuestionarse qué habrá sido de él. Y el señor de la oficina que gestiona la pensión que cobra Arturo necesita urgentemente su firma para que pueda seguir abonándole la mensualidad. Laura siempre intenta ganar tiempo, diciéndoles a todos que Arturo está enfermo y que el médico ha prohibido visitas. Pero al doctor Mario a también le oculta lo sucedido, al menos por el momento.

Mientras tanto, en el salón algo comienza a oler mal…

Comentario

Si bien tras leer los primeros párrafos del argumento el lector de ésta reseña (y potencial espectador de la película) pueda creer que estamos ante un melodrama lacrimógeno, lo cierto es que el film que nos ocupa es una simpática y entretenidísima comedia negra repleta de situaciones desternillantes, con estrafalarios enredos mortuorios de por medio.

Doña Laura, con la complicidad de sus nietos, trata de mantener una farsa que poco a poco se va desmoronando; despertando las suspicacias de todos sus conocidos. Al más próximo de éstos, el médico Mario, termina confesándole lo ocurrido con un “Se nos fué”, pero el doctor lo interpreta de otra manera: “¿Qué quieres decir, te abandonó?” Y así, Laura tiene una nueva idea para prolongar el engaño, para poder seguir cobrando la pensión. La farsa alcanza ahora una nueva fase, aún más descabellada si cabe… Mario cree ahora que Arturo abandonó a su esposa y nietos, marchándose con una jovencita corista. El doctor contrata a un detective para que localice al anciano, y mientras tanto comienza un idilio entre Mario y la “abandonada” Laura… La policía, sospecha con razón que algo no cuadra, y el comisario llega a la conclusión de que Mario y Laura mataron a Arturo para poder vivir su “relación ilícita”.

No realizo ningún spoiler al desvelar éstos detalles, pues es precisamente así como empieza la película: Con la policía deteniendo al doctor y a la viuda acusados de asesinato. En comisaría, los investigadores deciden interrogar a los niños (que como reza el tópico, “siempre dicen la verdad”), haciéndoles la pregunta que da título a la película: “¿Quién mató al abuelo?”. Los pequeños, así como los detenidos Laura y Mario, comienzan a relatar todo desde el principio, de forma que vamos viendo a lo largo de flashbacks cómo se desarrolló todo.

Los actores que interpretan a Laura y a Mario eran ambos españoles, que estaban en aquel momento radicados en México. Arturo está interpretado por el chileno Eduardo Alcaraz. Laura es la valenciana Amparo Rivelles, y el madrileño Enrique Rambal (quien da vida al “matasanos”) parece que estaba mal del corazón él mismo: Pues falleció de un infarto… ¡Antes del estreno de ésta película!

El director Carlos Enrique Taboada, maestro del terror gótico mexicano, demuestra con ésta propuesta un gran talento también para el género cómico. Sin duda, “¿Quién mató al abuelo?” se encuentra a la altura de la argentina “Los muchachos de antes no usaban arsénico” (José A. Martínez Suárez, 1976), otro gran clásico de la comedia negra hispanoamericana.

FHP, noviembre de 2016

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