Kaiketsu Kurozukin (El Encapuchado Negro) – Akikazu Ota, 1981

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Kaiketsu Kurozukin (a.k.a. The Black Hood)

Japón, 1981

Director: Akikazu Ota

Género: Chambara, Jidaigeki

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Kurozukin)

Argumento

Marzo de 1868. En Japón se suceden numerosas revueltas y levantamientos. El shogunato Tokugawa, que ha regido el país por más de dos siglos, ha colapsado hace unos meses. Las luchas por el poder entre la fuerte alianza de los clanes Satsuma y Choshu por un lado y los fieles a los Tokugawa (que siguen siendo Fuertes en Edo) amenazan con provocar una guerra civil.

En ese contexto actúa un misterioso justiciero enmascarado, conocido como Kurozukin. Al estilo del Zorro o de los superhéroes de los comics norteamericanos, éste enigmático personaje con identidad secreta trata de mantener el orden en las calles, algo de lo que los agentes estatales parecen no ser ya capaces.

¿Quién se esconderá tras la negra máscara del Kurozukin? Lo cierto es que sus actividades no son bien vistas por ciertos representantes de las altas instancias. Por ello, muchos samurais al servicio de los señores del Shogunato tratan de acabar con el justiciero solitario (que es un avezado artista marcial y espadachín).

Un anciano aristócrata llamado Yamaga se encuentra preso, retenido a modo de rehén en el Castillo de Edo. Por su parte, el príncipe imperial Nakagawa-no-miya, que reside en el palacio de Kyoto, trata de mediar entre las facciones enfrentadas con el fin de evitar un baño de sangre. Para ello decide ponerse en contacto con un destacado funcionario llamado Genchiro Sakakibara.

El samurai Sakakibara, quien como veremos es el alter ego de Kurozukin, reside en una posada que regenta Oyu, secretamente enamorada de él. Sakakibara cuenta con Matsu como su leal lugarteniente.

Por su parte, Yamaga se halla prisionero de un noble leal al shogunato llamado Aoe. Éste lo retiene desde hace seis años para que le entregue un mapa con los pasadizos secretos del Castillo de Edo. Si ese mata llegara a caer en manos de los revoltosos clanes de Satsuma y Choshu, las consecuencias para los Tokugawa serían nefastas.

Aoe descubre a través de sus espías que los hijos de Yamaga se encuentran en Edo y buscan a su padre. La adolescente Mitsuha y el pequeño Tamasaburo son interceptados por los hombres de Aoe, pero Kurozekin interviene para ayudarlos. Mientras el enmascarado lucha contra los samurais, confía al viejo vidente Tenmeido que cuide de los hijos de Yamaga.

Kurozekin es sumamente popular en Edo, porque lucha contra la injusticia y a favor de los más humildes, contra las arbitrariedades y abusos de los poderosos. Para dañar su imagen pública, Aoe concibe un canallesco plan: Que uno de sus esbirros enmascarado como el héroe se haga pasar por él mientras siembra el terror entre la población. Así los ciudadanos de Edo dejarán de mitificar al escurridizo Kurozekin.

La guerra mediático-psicológica da parcialmente sus frutos, aunque muchos (entre ellos la posadera Oyu) no se creen que ese asesino de inocentes sea el auténtico Kurozekin. Cuando Genchiro Sakakibara se entera de que un impostor trata de poner al pueblo contra él, el Kurozekin real entra en acción desenmascarnado (nunca major dicho) a su maligno sosias… Genchiro intuye que ese sucio ardid ha sido maquinado por Aoe, y se dirige a sus aposentos ataviado como Kurozekin… Ambos cruzan las espadas, y Aoe reconoce el peculiar estilo de su contrincante (el “Shinkage-ryu” o “Escuela de la nueva sombra”): “Sólo hay un hombre que pelea así…” (¿habrá descubierto la identidad secreta de Kurozekin?)

La misión diplomática que el príncipe ha confiado a Genchiro consiste en restablecer la cordialidad en las relaciones entre los daimyos Katsu y Saigo. Pero ello resulta inútil. En el conflicto que está gestándose, Genchiro Sakakibara decide ponerse del lado de Saigo, uno de los jefes del clan Satsuma. Piensa que sólo así podrá frenarse una carnicería en Edo.

Mientras tanto, varios hombres armados con revólveres “made in England” se disponen a rescatar a Yamaga de la mazmorra donde languidece. Éstos samurais opuestos a los Tokugawa se hospedan en la pensión de Oyu. Cuando se relajan en su habitación y Oyu les trae el sake, otros guerreros les atacan por sorpresa, disparando sobre los desprevenidos huéspedes una lluvia de plomo. También Oyu es alcanzada por las balas.

Genchiro regresa a la posada y con gran consternación descubre lo sucedido. Oyu, malherida y moribunda, expira en sus brazos. “Odio las guerras” son sus últimas palabras.

En un momento de ausencia del astrólogo Tenmeido, la policía shogunal de Aoe captura a los hijos de Yamaga, y los lleva al castillo de Edo donde se encuentra su padre. Aoe amenaza a Yamaga con torturar a sus hijos ante sus ojos si no revela el lugar donde ocultó el mapa de los pasadizos secretos del castillo. El objetivo de Aoe es destruir el mapa para que no caiga en manos de los clanes Satsuma y Choshu, para a continuación destruir también los túneles.

Cuando Genchiro es informado de que los adolescentes han sido apresados, se dirige al castillo de Edo como Kurozekin, para tratar de rescatarlos. Pero allí sólo encuentra al viejo Yamaga, quien le dice que sus hijos no están allí “sino en la casa de Aoe”, y que él no puede salir de su celda, porque si escapa la joven Mitsuha y el pequeño Tamasaburo serán liquidados en represalia…

Comentario

El personaje de “Kurozekin”, anónimo justiciero ninja enmascarado, es al parecer una figura popular en Japón. Se hicieron varias películas sobre ésta especie de “Zorro” nipón, entre las que destaca una de idéntico título realizada en 1960. “Kuro-zekin” significa literalmente “Máscara Negra”.

En el folklore japonés (y en su reflejo cinematográfico) no es raro encontrar con frecuencia personajes de esas características. Otro caso parecido es el del Nezumi Kozo (Hombre Rata), una versión extremo-oriental de Robin Hood, basada en un la historia de un bandido que realmentente existió a principios del siglo XIX. En la pinku-eiga “El lujurioso shogun y sus 21 concubinas” (Norifumi Suzuki, 1972) aparece un “Nezumi Kozo” femenino (interpretado por la bella Reiko Ike). También en la soberbia serie “Oshi Samurai” nos encontramos al misterioso “Manji”, un bandolero que sólo asalta las casas de los ricos mercaderes extranjeros (y al que da vida Shintaro Katsu).

En ésta versión de Kurozekin de 1981, el “Máscara Negra“/Genchiro Sakakibara está interpretado por el prolífico Tomisaburo Wakayama.

El director de la película es el poco conocido Akikazu Ota, quien dirigió un capítulo de Oshi Samurai (el 24: Kanashii Onna – Las lágrimas de una mujer) y escribió el guión de “Zatoichi and the chest of gold” (Kazuo Ikehiro, 1964).

FHP, septiembre de 2015

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