Zatoichi – Shintaro Katsu, 1989

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Zatoichi

Japón, 1989

Director: Shintaro Katsu

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Shintaro Katsu, Tatsumi Ichiyama

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Kanako Higuchi (O-Han)

Música: Takayuki Watanabe

Argumento

Un Zatoichi ya entrado en años se encuentra en la cárcel compartiendo celda con varios presos. Durante la hora de las comidas uno de ellos se presenta como Tsuru, y le dice que fue encarcelado por motivos políticos, pues estaba tratando de coordinar una insurrección contra el shogunato. “Tengo aliados y simpatizantes por todo el país” le dice el rebelde al masajista.

Tras unos latigazos, Ichi es soltado y se dirige a casa de un viejo amigo suyo. Se aloja allí durante unos días.

Mientras tanto, los jefes de la Yakuza se reúnen para reestructurar su organigrama. El viejo oyabun es violentamente depuesto (asesinado ante todos) y el trono del jefe de jefes lo ocupa un ambicioso joven carente de escrúpulos llamado Goemon. Al cónclave de altos jerarcas de la Yakuza acude el importante magistrado Hasshu, autoridad local; y también hace acto de presencia una mujer que ronda los treinta años, y que al suceder a su padre es ella misma una jefa de la Yakuza: Se trata de Ohan del clan Bosatsu.

La reunión yakuza está teniendo lugar en un casino propiedad de uno de ellos. Hasta allí llega Ichi para dedicarse a su gran pasión; el juego de dados. Emplea su habitual estrategia de dejar que primero hagan trampas los demás para a continuación hacerse con las apuestas de todos. Cuando Zatoichi quiere abandonar el casino, varios yakuzas armados salen a su encuentro, recriminándole haber hecho trampa… Pero los jefes Goemon y Ohan, que han presenciado todo, intervienen para que sus hombres no se enzarcen en una pelea contra el ciego, dejando que éste se marche en paz (Tal vez por saber que tan afortunado cliente no era otro que el célebre espadachín Zatoichi, capaz de acabar con ellos en cuestión de segundos).

El nuevo máximo oyabun Goemon le dice a la joven Ohan que ella es “la única persona ante la que inclino la cabeza”.

Los yakuza han dado a Ichi una linterna para el camino, ya que anochece y “está oscuro”. El ciego masajista la acepta, aunque precisando que “para mí de todas formas siempre está oscuro”… En realidad la linterna es para que los yakuza lo vean a él, y puedan así atacarlo más fácilmente (una táctica ya vista en otra película, “Zatoichi´s Pilgrimage”). De todas formas, ello de nada sirve y Zatoichi acaba con todos sin la menor dificultad.

Más tarde, en un balneario, Ichi coincide con la jefa yakuza Ohan. El ciego comenta que conoció a la madre de ella. La joven y el invidente masajista, desnudos en el agua, se aproximan cada vez más y terminan teniendo sexo.

Ichi se marcha de la casa del amigo que le hospedaba durante una noche sin despedirse de éste. Pero el amigo se da cuenta de todos modos, aunque finge no enterarse, forzando unos ronquidos para que Ichi piense que duerme.

En un camino, Ichi se encuentra con un ronin artista, que dibuja paisajes. El pobre samurai está hambriento, y el ciego le da algo de comer. De ese modo se hacen amigos, y el ronin dibuja un retrato de Zatoichi.

De nuevo hombres armados tratan de tenderle una emboscada a Zatoichi, y éste los derrota en un abrir y cerrar de ojos… El samurai artista contempla la proeza. Poco después Ichi llega a una posada, donde vuelve a encontrarse con el rebelde Tsuru. Éste también ha sido liberado, y sirve ahora de guía para un grupo de masajistas ciegos (como Ichi) que se dirigen a un templo.

Al mismo tiempo, el samurai pintor, falto de recursos y a la búsqueda de empleo, se presenta ante el jefe yakuza Goemon y pide ser aceptado como yojimbo (guardaespaldas). Cuando Goemon le pregunta por sus referencias, el ronin realiza una demostración con su katana que arranca los aplausos de los presentes. El samurai artista, Suzaemon Kuroma, es contratado de inmediato por el clan más poderoso de la Yakuza.

Zatoichi y Kuroma coinciden de nuevo en la misma posada, y se alojan en la misma habitación. Ambos, el ciego y el pintor, charlan sobre los colores. Ichi perdió la visión siendo muy niño, y no recuerda cómo es el rojo, por ejemplo. Kuroma trata de describírselo. A la mañana siguiente, el ronin se ha marchado. Ichi se dispone a pagar su habitación, pero Kuroma ya lo ha hecho por él. Al salir de la pensión, otra vez un nutrido grupo de espadachines ataca a Zatoichi y éste los deja a todos rajados y agujereados.

No cabe duda de que tras el ciego se encuentra alguna organización muy poderosa, que busca su muerte a toda costa… La primera misión que recibe Kuroma del oyabun Goemon es matar a Zatoichi, a cambio de una recompensa de 150 ryo.

Mientras Ichi continúa su camino y se aloja en casa de unos niños (cuidados por su adolescente hermana mayor, Ume) los yakuza están tratando de obtener grandes beneficios con el tráfico de armas. Nos encontramos hacia la mitad del siglo XIX, y las armas de fuego están llegando poco a poco a Japón. Los yakuza de Goemon quieren ser los primeros en lucrarse con ese negocio, pero aún les hace falta conseguir cantidades suficientes de balas.

Hay una localidad que comienza a resentirse con el liderazgo del nuevo y joven jefe. El consejo de ancianos del pueblo, cansado de la crueldad y las arbitrariedades de Goemon, barajan la posibilidad de deponerlo…

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Comentario

Tras “Zatoichi in desperation”, Shintaro Katsu volvió a ponerse “detrás y delante” de las cámaras al mismo tiempo para ésta última película de la saga de films sobre las aventuras del espadachín y masajista ciego. Katsu dirige y protagoniza ésta “Zatoichi” de 1989, además de haber escrito el guión y haberla financiado como co-productor. Su hijo Ryutaro Gan da vida al joven y cicatrizado oyabun Goemon.

Aparte de ver a un Ichi muy maduro, de unos sesenta años y en el ocaso de sus días, el argumento no aporta prácticamente nada nuevo a lo ya visto en alguna de las 25 películas anteriores. Se repiten los mismos esquemas, se reciclan viejos detalles e historias, vemos la misma estrategia de Ichi en el juego de dados, y el ciego masajista sigue conservando plenamente sus facultades con la espada. En lo que respecta a eso no han pasado los años para él.

Lo que sí es novedoso es que Ichi tenga sexo con una de las mujeres que se encuentra. En los episodios anteriores siempre había mostrado un casto distanciamiento hacia las féminas de las que se sentía atraído y que se enamoraban de él, marchándose siempre del pueblo antes de “pasar a mayores” (Ésta casta actitud contrasta enormemente con la erotomanía del otro alter-ego fílmico de Shintaro Katsu: Kamisori Hanzo). No deja de ser llamativo que ya entrado en años el retraído Ichi se enrolle con la joven yakuza en una de las primeras escenas de la película. En fin: “a la vejez, viruelas”.

El amigo pintor que conoce en el camino ha recibido el encargo de matarlo… ¿Intentará llevarlo a cabo? En un encuentro posterior con Ichi (cuando el masajista le agradece que pagara su alojamiento en aquella posada) Kuroma le dice, rememorando la conversación que tuvieron sobre los colores: “Encontré un color malvado: El oro”. Tal vez esa sutil alusión servía para poner a Ichi en estado de alerta…

La película dura dos horas, bastante más que el resto de entregas (Sólo “Zatoichi meets Yojimbo” tiene también esa extensión).

Aunque éste último film puede decepcionar a algunos, de una cosa no cabe duda: Zatoichi es Shintaro Katsu y Shintaro Katsu es Zatoichi. Los intentos posteriores de hacer regresar a la gran pantalla al héroe ciego con otros actores podrán ser respetables (como es el caso de la “Zatoichi” de Takeshi Kitano de 2003) pero no alcanzan ni por asomo la calidad de las sesenteras y setenteras Zatoichi de Katsu (dirigidas por Kenji Misumi, Kimiyoshi Yasuda o Kazuo Ikehiro entre otros).

Buena banda sonora con toques ambient de Takayuki Watanabe, exceptuando una canción en inglés, que desentona bastante en ese contexto.

Durante el rodaje de ésta película se produjo un trágico accidente: El actor Ryutaro Gan (hijo de Shintaro Katsu) que interpreta a Goemon, mató a un extra con una katana mientras se filmaba una escena de combates.

FHP, septiembre 2015

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