La Piovra V – Capítulo 1

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La Piovra V- Il cuore del problema

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1990

 Director: Luigi Perelli

Guión: Sandro Petraglia, Stefano Rulli, Francesco Marcucci

Intérpretes: Vittorio Mezzogiorno (Davide Licata), Patricia Millardet (Silvia Conti), Remo Girone (Tano Cariddi), Claudine Auger (Matilde Linori), Vanni Corbellini (Andrea Linori), Ana Torrent (Maria Cariddi), Agnese Nano (Gloria Linori), Marcello Tusco (Il Puparo),  Orso Maria Guerrini (Giuseppe Carta), Riccardo Cucciola (Riccardo Respighi), Bruno Cremer (Antonio Espinosa), Luigi Pistilli (Baron Giovanni Linori), Ray Lovelock (Simon Barth), Martin Balsam (Calogero Barretta),Vanessa Gravina (Lorella de Pisis)

Música: Ennio Morricone

Capítulo 1

Tras el asesinato del comisario Cattani, la intrépida juez Silvia Conti decidió perseguir implacablemente a los responsables del crimen. Tano está en el manicomio, acusado del homicidio de su esposa Esther. Se pasa el día realizando figuritas de papel. Silvia piensa que en realidad no está loco, y que solo se trata de una teatral estrategia para librarse de la cárcel. La juez trata de convencerle de que hable sobre Espinosa para que la condena le sea rebajada, pues corre el riesgo de ser condenado a cadena perpetua.

Entretanto, un individuo llega a Sicilia procedente de Nueva York, es recogido por una joven mestiza, que le lleva a su apartamento. Allí aparece poco después un tal Mimmo, que es asesinado a tiros por el que ha venido de EEUU.

En Nueva York se realiza una subasta de arte ilegal, en la que participa el jefe de la Mafia Calogero Barretta. De repente interviene la policía antinarcóticos, y en una redada varios sospechosos son arrestados, entre ellos don Calogero y varios de sus hombres. Entre éstos se encuentra el pistolero que en Sicilia había matado a Mimmo. Las orden del asesinato la había dado Barretta.

Un televidente observa la noticia de la redada, y entre los policías reconoce a alguien. A la mente de Davide acuden recuerdos de un turbulento pasado. Él tuvo que huir de Sicilia hace muchos años, y considera que con el policía que ahora ve en la pantalla de televisión, un tal Simon, tiene una cuenta pendiente. Davide se dirige a la comisaría, y cuando ve que Simon sale de allí le sigue con su coche hasta el hotel donde éste está alojado. Una vez en su habitación, tras una pequeña pelea se va poco a poco esclareciendo todo: Ambos eran policías en Sicilia, compañeros y amigos. Davide Licata tuvo que huir a EEUU porque le perseguía la Mafia, y además sospecha que alguien dentro de la policía le traicionó. Acusa de ello a Simon, pero éste logra convencerle de que no tuvo nada que ver. Cuando Davide está por marcharse, se encuentra en los pasillos del hotel con Silvia. La reconoce como jueza. Los escoltas de ella cachean a Davide al considerarlo potencial sospechoso.

Silvia está en EEUU para interrogar a Calogero Barretta: Éste era un supuesto miembro de la Cúpula de la Mafia en Sicilia, que huyó el año anterior cuando se dictaron varias órdenes de detención tras las confesiones de Antonio De Pisis “Il Puparo”. Barretta dice que sólo estaba en Nueva York para visitar a su hijo Freddy, a lo que la jueza responde que éste ha sido detenido estando en posesión de 4 kilos de heroína, y que a menos que él se decida a colaborar será condenado a varias décadas de cárcel.

Silvia quiere saber quien ordenó el asesinato de Cattani. Barretta acusa de ello al barón Giovanni Linori, poderoso hombre de negocios relacionado con la Mafia y las altas esferas de la política. “Il Puparo” dijo que no se atrevía a hablar sobre él, porque se había comprometido a contar todo lo que sabía sobre la Mafia, y no sobre ese poder oculto mucho más peligroso que está por encima de ella. Teme por la vida de su hija.

Simon quiere enviar a Sicilia un infiltrado dentro de la familia del barón Linori. Para ello fuerza a Barretta, un socio del barón, a redactar una carta recomendándole a un hombre “de confianza”: Ese infiltrado que Simon propone será Davide. Éste reacciona inicialmente con perplejidad, pues no está dispuesto a aceptar esa misión suicida. Pero Simon le revela que es Linori el máximo responsible del intento de asesinato de su familia, y de que él tuviera que abandonar Sicilia casi veinte años atrás. Además, Davide no tiene ya nada que perder. Tras mucho pensarlo, decide aceptar la peligrosa misión.

Silvia regresa a Italia e investiga concienzudamente los movimeintos de Espinosa. Tras huir de su castillo en Suiza el día en el que Cattani fue asesinado, estuvo por varias ciudades europeas, y realizó numerosas llamadas telefónicas. Los nombres de las personas a las que llamó son presentados en una lista. En los archivos sobre el barón Linori consta que su familia es “de origen inglés“ y que llegó a Sicilia hace unos 200 años. El nombre original de la familia era Glynors (que sería luego italianizado a Linori). Glynors es uno de los nombres que figura en la lista de las personas a las que Espinosa llamó a Londres, precisamente el mismo día del asesinato de Cattani…

Linori es el jefe del consorcio Sicil Tekno Plus, y esperaba nombrar a su hijo Mimmo director general de la empresa. Pero debido a su desaparición, el puesto será ocupado por un individuo por el que el barón siente cierta antipatía. Éste, por su parte, niega tener nada que ver con la desaparición de Mimmo.

La juez Conti va a interrogar a Linori. Éste se encontraba en Londres cuando mataron a Corrado, y allí recibió la llamada de Espinosa. Silvia no logra averiguar nada sobre el contenido de aquella conversación (sospecha que Linori sirvió de intermediario entre Espinosa y los asesinos materiales); pero se entera de que su hijo Mimmo lleva dos semanas en paradero desconocido.

En el juicio por el homicidio de Esther Rasi, Tano es declarado no responsable de sus actos y en lugar de ser condenado a una pena de cárcel se ordena su traslado a un centro psiquiátrico.

Espinosa regresa a Italia, y Silvia va a buscarlo al aeropuerto y le desafía. Sabe que aún no puede probar nada contra él pero le advierte que no descansará hasta verle en la cárcel.

Davide regresa a Sicilia. Ve a su hijo en la universidad, al que reconoce por la cicatriz que tiene en el cuello (fruto de los balazos que dispararon contra ellos los sicarios que intentaron matarlos veinte años atrás). En la cantina se aproxima a su hijo, y se prudentemente se presenta ante él como “un amigo de tu padre”… El hijo reacciona con cierta hostilidad, pues recrimina a su progenitor haberles abandonado a su madre y a él hace tanto tiempo sin jamás haber dado señales de vida (claro que no conoce las circunstancias de la separación, y también ignora el verdadero motivo de su cicatriz en el cuello, creyendo que se trata de una operación). Davide le deja un fajo de dólares “de parte de tu padre”, y también una caja de cerillas con el nombre y la dirección del hotel donde está alojado.

Davide se presenta ante el barón Linori con la recomendación de Barretta. Éste decide tomarlo a su servicio.

Simon también está en Sicilia. Él y Davide van a investigar la desaparición de Mimmo. Simon tiene una pista importante: Sabe que uno de los detenidos en la redada de la subasta de arte, un matón de Barretta llamado Mesino Salierno, voló a Sicilia el mismo día de la desaparición del hijo del barón, y que regresó a EEUU el mismo día, unas horas después. Los dos agentes acuden a uno de los lugares donde fue visto por última vez, una discoteca donde está empleada como bailarina de strip-tease una joven llamada Elsy, la mestiza que recogió a Mesino en el aeropuerto. Los policías sospechan acertadamente que la chica tiene la clave para esclarecer el caso. Salen los tres juntos para interrogarla, pero son perseguidos por varios individuos armados, que tratan de evitar que ella hable.

Los perseguidores logran capturar a Simon y lo asesinan, pero Davide y Elsy logran ponerse en seguridad: Ella confirma las sospechas que ambos tenían; efectivamente ella fue el cebo para atraer a Mimmo, que fue asesinado por Mesino. Elsy revela que el cadáver del hijo del barón fue hundido en el mar en el interior de su coche.

A casa de los Linari llegan el hijo menor Andrea y la familia de éste. Davide llama al barón y le cuenta lo que ha averiguado sobre Mimmo. Poco después, el cuerpo del difunto es hallado.

Silvia y los policías que investigan el caso han encontrado el nombre de Davide Licata y la dirección de su hotel en la agenda de Simon. Silvia interroga a Davide, considerándole un posible nexo entre ambas muertes, la de Simon y la de Mimmo. Davide se niega a revelar la verdad, y dice simplemente que conocía a Simon de Nueva York porque era un esporádico informador suyo.

Andrea, el hijo menor del barón Linari, reniega de los negocios turbios de su padre, y considera que su hermano fue asesinado a causa de ellos. Pero Linari le dice que la familia tiene “un arma secreta”, que consiste en una persona que él está esperando desde hace tiempo y que pronto trabajará para ellos…

Tano Cariddi es liberado del manicomio.

FHP, 2015

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