La Piovra IV – Capítulo 5

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La Piovra IV

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1989

 Director: Luigi Perelli

Guión: Sandro Petraglia, Stefano Rulli, Francesco Marcucci

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Patricia Millardet (Silvia Conti), Remo Girone (Tano Cariddi), Simona Cavallari (Esther Rasi), Luigi Diberti (Ettore Salimbeni), Bruno Cremer (Antonio Espinosa), Mario Adorf (Salvatore Frolo), Marcello Tusco (Il Puparo),  Adriano Pappalardo (Santuzzu Salieri), Gianpaolo Saccarola (Salvo), Alice de Giuseppe (Greta Antinari), Claude Rich (Filippo Rasi), Franco Trevisi (Kemal Yfter), Vanessa Gravina (Lorella de Pisis)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 5

Mientras Cattani y sus hombres continúan indagando acerca de la niña Lorella, adoptada por Tindari, la Comisión de la Mafia ha aceptado ver a Tano para que éste exponga el asunto de la compra de la isla. Salvo trama deponer a su jefe, “il Puparo”, con ayuda de la Comisión y ocupar su lugar.

Tano comienza a sospechar de que Esther le oculta algo. Cuando se marcha a Sicilia para encontrarse con la Comisión, le encarga a su chófer que mantenga bajo vigilancia a la chica, y que la siga allá donde vaya. Esther, por su parte, continúa fingiendo que le ama (salvando las distancias, desempeña a la perfección el papel de su tocaya bíblica…)

El marido de Silvia se marcha definitivamente hacia Roma, para ejercer sus funciones como senador.

Tano es guiado por Salvo hasta el lugar donde está reunida la cúpula. Las caras de sus integrantes no son visibles. Tano les relata a los jefes sus propósitos, mencionando las astronómicas ganancias que el proyecto de almacenar basura radioactiva puede tener para todos ellos. Tienen tres días de tiempo para darles una respuesta.

Esther acude a encontarse con Corrado en un bar, pero el chófer la sigue, y la ve después junto al comisario. Esther le entrega a Cattani las cifras y códigos que ha copiado de la agenda de Tano. “Es muy astuto, pero tiene un punto débil: Está enamorado de mí” (dice la muchacha en referencia a su marido). Corrado le da a la joven su pistola, para que pueda defenderse en caso de necesidad. Cuando Cattani se ha marchado, el chófer la aborda y la lleva a la casa de él: Pretende abusar de ella a modo de chantaje; si ella no se deja hacer le contará a Tano que la vio junto al comisario.

Esther saca la pistola y se produce un forcejeo, durante el cual el arma se dispara alcanzando un tiro al chófer fatalmente. Esther huye despavorida, dejando la pistola allí. Llama a Corrado y éste acude de inmediato. Cuando el comisario llega, la chica está emborrachándose en un bar… Tratan de ir a recuperar la pistola, pero es demasiado tarde: La policía ya ha descubierto el delito, y encontrado el arma… No tarda en constatarse que se trataba de la pistola del comisario Cattani. Éste debe ocultarse, para poder continuar las investigaciones que por su cuenta va realizando. Al no encontrarle en su domicilio, es oficialmente declarado en busca y captura como sospechoso de homicidio.

Entretanto Esther ha regresado a casa, y poco después Tano vuelve de Sicilia. A éste le parece muy extraño lo sucedido a su chófer, y las suspicacias hacia su bella esposa aumentan.

El procesado concejal Bini, que había sido forzado a firmar una retractación de sus acusaciones contra Salimbeni, visita sorpresivamente al profesor Conti, el marido de Silvia. Bini dice que es conciente de que van a intentar matarlo, y que por ello va a huir del país mientras está en ibertad condicional. Pero antes de marcharse quiere entregarle a él una maleta con todos los documentos, con todas las pruebas, que relacionan a Salimbeni con los negocios ilícitos del casino. Pues Bini reconoce que su denuncia original era verdadera, y que el comisario Cattani ha sido temporalmente expulsado del servicio de manera injusta. Y por qué le lleva los documentos precisamente a él? Se pregunta Conti. Porque él fue el único que no votó contra Cattani.

Mientras tanto, los hombres de Cattani se han enterado del lugar donde éste se oculta y deciden protegerlo y seguir trabajando clandestinamente para él. Cada uno de ellos realizará una función distinta; uno será el encargado de seguir a Salimbeni, otro de proseguir con el asunto de la hija de Frolo, etc.

Conti estudia las pruebas y decide contactar a Salimbeni. Éste se encuentra en Milán, participando en la apertura de una residencia de ancianos. Conti parte hacia allá (antes de lo cual tira al buzón una carta), y le dice al corrupto senador que tiene pruebas de sus delitos, y que si no dimite lo va a denunciar… Ésto pone en guardia a Salimbeni.

La noticia de que Cattani es considerado el principal sospechoso del homicidio del chófer de Tano Cariddi no ha aparecido en los medios. Silvia, preocupada por Corrado, lo busca por todas partes. Cree que estará con Fray Bernardo y los niños, pero no es así. Más tarde lo encuentra tras seguir a los agentes fieles a Cattani. En la casa, ambos se sorprenden al ver que en una de las fotos de vigilancia a Salimbeni aparece el marido de Silvia. Alarmados se dirigen hacia allá. Cuando llegan lo encuentran muerto. Alguien ha abierto la llave del gas, y el honesto senador ha sido envenenado. La propuesta de reabrir la investigación contra Salimbeni que Conti estaba redactando en su máquina de escribir desaparece.

Pero al día siguiente, Silvia recibe una carta: Es la que su marido había expedido antes de partir rumbo a Milán; allí detallaba que tenía pruebas contra Salimbeni y que se disponía a buscar la forma de procesarlo.

Salvo le dice a Tano que la Cúpula ha aceptado su propuesta. Espinosa, desde su palacio, da la orden en Alemania de que los residuos nucleares sean transportados a la isla. Salvo también añade en su encuentro con Tano que su jefe “il Puparo” será destituído por la Comisión, y que él ocupará su lugar.

Tano explica al consejo directivo de la banca Antinari la maniobra bursátil que ha diseñado para adquirir la mayoría de las acciones de los Seguros Internacionales.

Entretanto, Cattani y sus hombres han descubierto que Lorella de Pisis (la niña de la foto, adoptada por Tindari y que en realidad es la hija de Frolo) se encuentra en un internado en Zurich. Allí se dirigen para verla y continuar sus indagaciones. Lorella les asegura que no sabe nada de ese Tindari (quien los policías creían el padre adoptivo de la chica). Cattani y su escolta se llevan a Lorella a Milán, y todos esperan en el monasterio de Fray Bernardo a que aparezca el auténtico padre adoptivo de la muchacha…

Al mismo tiempo, en Sicilia, Salvo ha dado orden a Santuzzo de que mate al Puparo, pero el gigantón lo mata a él. Al parecer, “il Puparo” había sido informado de las traicioneras intenciones de Salvo y dió una contraorden…

FHP, 2015

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