La Piovra III – Capítulo 7

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La Piovra III

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1987

 Director: Luigi Perelli

Guión: Elio De Concini, Sandro Petraglia, Stefano Rulli

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Giuliana De Sio (Giulia Antinari), Alain Cuny (Nicola Antinari), Francisco Rabal (Abate Lovani), Remo Girone (Tano Cariddi), Pierre Vaneck (Carlo Antinari), Paul Guers (Gianfranco Laudeo), Franco Trevisi (Kemal Yfter), Francois Périer (Abogado Terrasini), Alice de Giuseppe (Greta Antinari) Adalberto Maria Merli (Dino Alessi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 7

Cattani se dirige al puerto en busca de un marinero apodado “Il Tonno” (“El Atún”). Éste es un delincuente que se dedica a llevar polizones en barcos a cambio de dinero. Además, vende armas a pequeña escala. Corrado se hace pasar por un fugitivo que necesita de sus servicios para salir del país. Quiere ir “a un país árabe” y solicita al Tonno que le informe qué barco de los que están en el puerto parte rumbo a allí y cuando. El Tonno no se lo revela, pero le dice que regrese en un par de noches y su plaza estará lista.

Entretanto, el viejo Antinari le explica a Giulia los mecanismos de la organización que ha creado. Le dice a su nieta que pronto todo ese poder será suyo. Pero Giulia estalla, y dice que renuncia a ese poder. Reniega de su abuelo y acude a la academia militar en busca de Corrado.

Los dos juntos se dirigen a una casa de campo. Ella quiere huir, dejarlo todo. Pero Cattani entiende que a éstas alturas ello es imposible. Han sido seguidos por los esbirros de Terrasini. Cuando Giulia se marcha, los asesinos entran en la casa para ejecutar a Cattani. Pero un agente de policía enviado por el juez le salva la vida.

Giulia se siente despechada porque Cattani no ha querido huir con ella. Por eso, no le queda más remedio que volver junto a su abuelo: “He regresado. Al lugar que me corresponde”.

Cattani acude la siguiente noche al puerto, y tras reducir a los secuaces del Tonno averigua que el barco en el que debe ser transportada la mercancía es el “Panamense”, pero que por lo que ellos saben allí solo se embarcarán un coche, un Mercedes, destinado a “algún jeque árabe”.

Corrado se dirige al barco indicado. Allí descubre que la mercancía oculta en el automóvil no se trata de armas convencionales… Sino nada menos que de uranio, y material radioactivo para fabricar armas nucleares.

Terrasini está reunido junto a Tano con Yfter y un individuo llamado Leibnitz para concretar la transacción. Cuando todo ha sido acordado, Terrasini abandona el puerto con Tano… El abogado piensa que ahora formará parte del consejo administrativo de la Banca Antinari y que será el propietario del 11% de las acciones… Tano y el chófer descienden un momento del coche, y en ese instante, Terrasini recibe un tiro en la sien.

Cattani da la alarma, y de repente la policía interviene. Yfter y los demás ponen en marcha el yate, en el cual se encuentra el coche con el material radioactivo. Son perseguidos por lanchas y helicópteros, y cuando se ven acorralados los criminales tiran por la borda el automóvil repleto de uranio. Las autoridades detienen a Yfter y sus cómplices. Poco después Cattani y los policías encuentran el cadáver de Terrasini tirado en el barro, no lejos de la costa.

El viejo Antinari ha convocado una sesión extraordinaria del consejo directivo, en la que anuncia que se retira definitivamente cediendo todas sus competencias a su nieta, que será propietaria del 40% de las acciones, y a Gaetano Cariddi (Tano), quien adquiere el 11%.

Cattani aparece interrumpiendo la sesión, que se da abruptamente por concluída. Todos abandonan la sala, Cattani y el anciano quedan a solas. El comisario quiere arrestar al patriarca. “¿Piensa usted haber vencido?” inquiere Antinari. “No se quien ha vencido. Pero se que usted ha perdido.” El viejo toma una pastilla y poco después fallece. Se trataría probablemente de cianuro.

En el entierro de Nicola Antinari, Cattani reaparece porque quiere hablar con Giulia. Pero ésta no parece querer saber ya nada más de él. Giulia se marcha con Tano. Cattani regresa a la academia militar fuertemente custodiada, donde jueces y policías de alto rango viven protegidos. Allí se celebra una boda, y Cattani pronuncia un emotivo discurso.

(Fin de la La Piovra III – Continuará en La Piovra IV)

FHP, 2015

 

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