Mishima: Una vida en cuatro capítulos – Paul Schrader, 1985

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Mishima: Una vida en cuatro capítulos (V.O. “Mishima: A life in four chapters”)

EEUU/Japón, 1985

Director: Paul Schrader

Guión: Paul y Leonard Schrader

Intérpretes: Ken Ogata (Yukio Mishima), Masayuki Shionoya (Morita)

Música: Philip Glass

Género: Biográfica

Argumento

Yukio Mishima, conocido escritor japonés, se levanta de la cama la mañana del 25 de noviembre de 1970 en su villa de Tokio. Por un teléfono interno pregunta a la criada si los niños ya están camino del colegio. Toma tranquilamente su té mientras lee el periódico. Todo induce a pensar que se trata de una jornada rutinaria, de un día corriente como otro cualquiera. Pero nada más alejado de la realidad, pues para ese 25 de noviembre Mishima tiene preparado algo grande…

Además de ser un novelista de renombre lidera también un grupúsculo paramilitar de una decena de miembros. Mishima se viste con el uniforme de su organización y mientras espera a que tres de sus acólitos pasen a recogerle en coche, deja sobre la mesa de su despacho un paquete para la editorial. En su interior, los folios mecanografiados de su última novela (“La corrupción de un ángel”), la que cierra la Tetralogía del Mar de la Fertilidad.

Durante la mañana pasan a recogerle los más fieles de sus seguidores, tal y como estaba previsto. Los cuatro jóvenes también van uniformados. Así, el grupo se dirige al cuartel militar de Ichigaya.

Durante el trayecto en coche, Mishima va rememorando su vida desde su infancia…

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Yukio Mishima (1925-1970)

Comentario

El 25 de noviembre de 1970, el prestigioso escritor y nacionalista japonés Yukio Mishima se atrincheró con varios de sus seguidores en un cuartel militar tomando a un general y a varios oficiales como rehenes para a continuación llevar a cabo un espectacular suicidio por el procedimiento tradicional samurai del seppuku (más conocido en occidente como hara-kiri). Antes, asomado al balcón, trató infructuosamente de convencer a los soldados (pronunciando una encendida arenga) de que se rebelasen contra el régimen demo-liberal y plutocrático imperante; contra ese Japón occidentalizado, burgués, economicista y decadente; enemigo y antítesis del ancestral espíritu caballeresco samurai.

Mishima cumplió así finalmente algo con lo que había fantaseado desde su más tierna juventud: Morir por su patria, emulando a los bushi (guerreros) de la época de gloria de Dai Nippon que se sacrificaban por el Emperador; o también a los más recientes kamikaze, que se inmolaban cuando él era un adolescente. Mishima, en la plenitud de su vida, hundió aquel día en sus entrañas un puñal wakizashi, rajándose con él el vientre de lado a lado, tras lo cual uno de sus discípulos le decapitó desde detrás (con su katana del siglo XVII) para poner fin a su agonía.

Si hasta ese momento Mishima había sido famoso sobre todo por sus libros (llegó a ser uno de los finalistas al Premio Nobel de Literatura en 1963), a partir de aquel 25 de noviembre también su visión política (que ensalzaba el Japón tradicional) contribuiría a incrementar su popularidad. Mishima esperaba, al igual que Isao (el protagonista de su novela “Caballos Desbocados”), que su ejemplo sirviera para despertar a la juventud de su letargo, empujándola para que se levantara contra ese Japón moderno, corrupto, materialista y americanizado.

Antes de su sorprendente suicidio ritual (preparado con minuciosidad y con gran antelación), la opinión pública japonesa se mofaba de Mishima y sus “soldaditos de plomo” – el autor había creado un grupo de carácter paramilitar llamado “Tatenokai”, la “Sociedad del Escudo”. Los periodistas japoneses veían al escritor como un simple excéntrico que sólo pretendía llamar la atención con el fin de vender sus libros. Pero tras su seppuku (casi “en vivo y en directo”), los japoneses supieron que Mishima se tomaba en serio sus ideas, y que estaba dispuesto a ir por ellas hasta las últimas consecuencias (Parafraseando a otro sabio: “Si no estás dispuesto a morir por tus ideas; una de dos: O tú no vales nada o ellas no valen nada”).

Lo más parecido a Mishima que hemos tenido en occidente podría ser el italiano Gabriele D´Annunzio: Nacionalista romántico e idealista (no chauvinista) y al mismo tiempo un genio literario.

La película que hoy reseñamos, “Mishima: A life in four chapters” es una producción occidental (No me consta que en Japón se haya realizado hasta el momento un film biográfico sobre Mishima; y ello resulta bastante extraño). Fue dirigida por Paul Schrader (guionista de “Taxi Driver”, 1976, o de “Toro Salvaje”, 1980, ambas de Martin Scorsese) y producida nada menos que por Francis F. Coppola y George Lucas. Pero está rodada en Japón, en lengua japonesa y con actores de ese país.

El film está estructurado de la siguiente manera: Comienza con la escena previamente descrita, se desarrolla durante todo el último día de la vida de Mishima hasta el instante de su seppuku en el cuartel militar; y los momentos importantes de la vida del protagonista se van alternando de forma cronológica con fragmentos de algunos de sus libros a base de flashbacks.

Vemos como el pequeño Mishima era un niño frágil al que su abuela sobreprotegía y encerraba en casa. Tras la muerte de la matriarca, pasó a vivir con sus padres. Era un adolescente solitario, tímido y retraído que se refugiaba en la lectura y en la escritura. No participó en la IIGM por su delicada salud semi-tubercolosa. Se arrepentiría de ello toda la vida (tuvo remordimientos de conciencia, sintiendo haberse “escaqueado”), y ya de adulto se dedicó intensivamente a fortalecer su cuerpo mediante las pesas, el ejercicio y las artes marciales. En la película también se alude a su bisexualidad y a su narcisismo.

Para quien se interese por más datos acerca de la vida de Mishima es muy recomendable la lectura de la psico-biografía “Mishima o el placer de morir”, un librito de unas 200 páginas escrito por el japanófilo psiquiatra español Juan Antonio Vallejo-Nágera, quien también dedicó un capítulo a Mishima en su libro “Locos Egregios”.

Pese a no ser una producción japonesa, “Mishima: A life in four chapters” logra plasmar bastante acertadamente el espíritu de Mishima y de su obra. Uno de los elementos más destacables de la película es la excelente banda sonora de Phillip Glass, provista de un tono que resulta marcial y tenso al mismo tiempo.

Es curioso mencionar que durante los años sesenta Mishima participó como actor en algunas películas (de los géneros chanbara y de yakuza). La más importante de ellas fue “Tenchu”/ “Hitokiri” (1969) del maestro Hideo Gosha, donde compartió cartel con el gran Shintaro Katsu (intérprete de la mítica saga de “Zatoichi” y de la trilogía de “Hanzo”). “Hitokiri” es un jidaigeki basado en hechos reales donde Mishima encarna a uno de los samurais protagonistas. El escritor también tuvo un papel en „Karakkaze Yaro“ (Yasuzo Masumura, 1960), una película de yakuzas – género al que Mishima era muy aficionado.

Además, en 1966, el autor habia dirigido un film él mismo, y como no podia ser de otra manera encarna también al protagonista. Se trata del mediometraje “Yukoku” (“Patriotismo”) donde un oficial del ejército japonés se practica el seppuku junto a su mujer.

Finalmente, el 25 de noviembre de 1970, el escritor llevaba a la práctica el ritual samurai de la muerte que tantas veces había ensayado…

FHP, marzo de 2016

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