Zatoichi senryo-kubi (“Zatoichi y el baúl del oro”) – Kazuo Ikehiro, 1964

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Zatoichi senryo-kubi (a.k.a. “Zatoichi and the chest of gold”)

Japón, 1964

Director: Kazuo Ikehiro

Género: chanbara, jidaigeki

Guión: Minoru Inuzuka

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Tomisaburo Wakayama (Joshiro)

Música: Ichiro Saito

Argumento

Ichi, el masajista ciego, llega a la ciudad de Itakura para honrar la memoria de un viejo conocido allí sepultado. Un año atrás, Zatoichi se vio obligado a matar en combate a aquel hombre, pues ambos habían tomado partido por dos bandos opuestos durante una contienda. En Itakura, Ichi es reconocido por la hermana del difunto. La joven Chiyo comienza a acecharle, con la esperanza de tener la oportunidad de vengarse.

En las inmediaciones del cementerio que el masajista acaba de visitar, los campesinos locales están celebrando una fiesta. Todos están exultantes de gozo, pues pese a la sequía que azota la zona finalmente han logrado reunir la cantidad de oro que el señor feudal de aquellas tierras exige como tributo. Zatoichi se une a los alegres pueblerinos y participa de su jolgorio, tocando junto a ellos el tradicional tambor.

Al mismo tiempo, unos ronin convertidos en bandidos han preparado un golpe y se disponen a llevarlo a la práctica: Su plan consiste en hacerse con el oro que los campesinos han juntado con enorme esfuerzo para pagar sus impuestos. El líder de la banda es el imponente Joshiro.

Cuando los labriegos portan el cofre destinado a las arcas del daimyo, son asaltados y los bandidos les arrebatan el oro. Tres de ellos ven a Zatoichi en las inmediaciones, y pensando que puede llegar a delatarlos (no se dan cuenta de que es ciego) intentan liquidarlo, pero el masajista con su espectacular dominio de la espada rápidamente los elimina a ellos.

Los campesinos están desesperados al haber perdido el oro con el que debían pagar a su señor. Como Zatoichi se hallaba cerca, y no es oriundo del área, su presencia de inmediato levanta las suspicacias de los vecinos de Itakura. Rápidamente se extiende el rumor de que él es uno de los ladrones. A difundir tal calumnia contribuye la hermana del hombre que Ichi mató en combate el año anterior.

El inflexible daimyo no cree al portavoz de los aldeanos, quien asegura entre lágrimas que los impuestos para él recaudados fueron saqueados por unos bandidos. El terrateniente concede 10 días de plazo para que los campesinos le entreguen el oro, de lo contrario deberán atenerse a las consecuencias…

Mientras tanto, Zatoichi es circundado por los lugareños. Éstos, exaltados y furibundos, le acusan directamente del robo y afirman “tener testigos”. Ichi les asegura que se trata de un error, y promete aclarar lo sucedido. El invidente masajista se entera de que los tres hombres que le atacaron y que él mató en defensa propia pertenecían al grupo del oyabun Chuji, por él conocido. Ese jefe yakuza tiene un refugio en las montañas, y hasta allí acude Ichi para tratar de arrojar luz al asunto. El oyabun era famoso en la región como benefactor de los humildes contra los abusos del severo daimyo, y por ello Ichi no se explica cómo sus hombres han podido cometer tal injusticia. Chuji, por su parte, está muy indignado con el masajista por haber éste acabado con tres de sus mejores espadachines. Cuando Ichi le expone lo sucedido y le pide explicaciones por el robo que tanto ha perjudicado a los campesinos, el oyabun reacciona sumamente extrañado y afirma no tener nada que ver. Así, Zatoichi entiende que los tres bandidos que le atacaron actuaron “por libre”, y que probablemente el cerebro del golpe es un yakuza desleal hacia su oyabun…

Efectivamente, el que ha tramado y ejecutado el robo a espaldas del benefactor popular Chuji es el ronin Joshiro, un individuo sin escrúpulos que destaca en el manejo del látigo. Zatoichi deberá emplearse a fondo para encontrarlo y enfrentarse a él, localizar el paradero del oro, devolvérselo a los legítimos propietarios y limpiar su nombre ante los habitantes de Itakura que injustamente le acusan de la fechoría.

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Comentario

Ésta es la sexta parte de una veintena de películas rodadas a lo largo de los años sesenta sobre las aventuras del ciego espadachín Zatoichi. Siempre movido por profundas convicciones y por su férreo sentido del honor, en ésta ocasión Ichi debe esclarecer el robo cometido a unos humildes campesinos para demostrar que él no tuvo relación alguna con el delito. Dos intrigantes mujeres, la astuta Ogin y la jovencita Chiyo (hermana del guerrero que el año anterior mató Zatoichi) tratarán de obstaculizar que el masajista invidente cumpla su loable propósito.

La ética de Zatoichi concuerda a la perfección con la del Bushido, aunque él está lejos de pertenecer a la casta samurai. Paradójicamente, muchos de los samurai “de nacimiento” y ronins (samurais errantes sin amo) que aparecen en éstas jidaigeki ignoran sistemáticamente los honorables preceptos del código Bushido; y es en cambio un vagabundo masajista ciego (perteneciente a una de las castas más bajas de la sociedad, casi comparable a la de los shudras o “intocables” de la India) quien mejor encarna esos divinos principios. Se nota pues que el Japón feudal de la era Tokugawa estaba ya en plena decadencia y se aproximaba a pasos agigantados a su fin (ésta película, como las demás de la serie de Zatoichi, está ambientada en los años ´40 del siglo XIX). No sólo la penetración occidental contribuyó a la caída del shogunato, sino también la degeneración de las clases altas (daimyos y samurais) y la corrupción de los poderosos (algo que también se aprecia en la trilogía sobre Kamisori Hanzo / “Hanzo the Razor” / Goyokiba previamente aquí reseñada – donde igualmente el magnífico Shintaro Katsu es el protagonista.

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Zatoichi (Katsu) y Joshiro (Wakayama)

En “The chest of gold” tenemos el raro privilegio de ver enfrentados en la misma película a los dos grandes del género chanbara: Por un lado Shintaro Katsu como el heróico Zatoichi y por el otro su hermano Tomisaburo Wakayama (Ogami Itto en Kozure Okami / “Lone Wolf and Cub”) como su antagonista el malvado ronin Joshiro. Del mismo modo que en “Zatoichi´s Pilgrimage” (también dirigida por Kazuo Ikehiro) su oponente Tohachi (Isao Yamagata) tiene como particularidad su pericia con el kyudo (tiro con arco), aquí Joshiro destaca en el uso de otro arma o técnica combativa: La del látigo.

FHP, agosto de 2015

 

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