Emma, puertas oscuras – José Ramón Larraz, 1974

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Emma, puertas oscuras

España/UK, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Susanna East (Emma), Perla Cristal (Silvia)

Música: Casto Darío

Argumento

La adolescente Emma, residente en Londres, sufre un grave accidente al ser atropellada por un coche en plena calle. A consecuencia del impacto, padece lesiones cerebrales que amenazan con dejarla ciega. Logra recuperar la visión, pero debe permanecer en una clínica psiquiátrica, pues los daños que han afectado su cerebro le han ocasionado disturbios mentales.

Pero ya desde antes del accidente Emma era una chica problemática. Sin familia propia, fue adoptada por Silvia, una ex-psiquiatra, hacia la que siente profundos lazos afectivos. Silvia recoge a la joven en el hospital para llevársela a su casa, aunque el médico que la atiende es de la opinión de que Emma debería quedarse en la clínica. La muchacha está traumatizada a causa de su paso por el manicomio, y no quiere volver allí nunca más. Sin embargo, el marido de Silvia no tiene intención de hacerse cargo de la difícil adolescente. Steve trata de convencer a su mujer de que “lo mejor para todos” es devolver a Emma al centro, “no complicarse innecesariamente la vida” y librarse de ella.

Cuando Silvia y Steve visitan a sus amigos, no pueden dejar sola a Emma y contratan a una “niñera” para que la vigile. Pero ésta pronto renuncia al trabajo, pues la chica es inaguantable. Emma termina escapándose de casa, pero Silvia sabe enseguida a donde ha ido: Con la mulata Lupe, quien al parecer es su única amiga. La madre adoptiva va a casa de Lupe y Emma efectivamente estaba allí. Silvia le prohibe a la conflictiva joven que vuelva a ver a “esa cualquiera”.

Para solazarse unas semanas, Silvia y Steve proyectan irse de vacaciones, dejando a Emma al cuidado de unos amigos. Pero la noche antes de emprender el viaje, los billetes de avión desaparecen. Silvia comprueba que Emma ha regresado, y cuando Steve entra en la habitación de la chica, es atacado por ésta, quien se ensaña contra su odiado padrastro apuñalándolo hasta la muerte. Silvia es testigo del asesinato. Atónita al inicio, prefiere no denunciar a su hijastra. Ambas se dirigen a una casa campestre con el cadáver de Steve en un baúl. “Tú lo odiabas tanto como yo” sentencia Emma divertida. Una vez allí, se disponen a hacer desaparecer el cuerpo, troceándolo y echando los pedazos al horno. Silvia es incapaz, pero Emma realiza friamente la tarea.

Las dos mujeres, cómplices ahora de un asesinato, deberán borrar todas las pistas para evitar que el crimen salga a la luz; haciendo que la ausencia de Steve conste simplemente como una desaparición… Pero cuando Silvia decide que lo mejor será irse del país, Emma dice que debe informar a su amiga Lupe. La madre adoptiva se opone terminantemente: “Te prohibí que volvieras a ver a esa cualquiera”, añadiendo que Emma debe obedecerla en todo, y que la devolverá a la clínica “si no se porta bien”. Ante esa amenaza, ante la perspectiva de retornar al horrendo centro psiquiátrico, a Emma se le cruzan los cables y degüella a Silvia con una navaja de afeitar mientras se estaba lavando los dientes…

Ahora, Emma queda sola y desamparada. Arrepentida de haber asesinado a su protectora, emprende una huída hacia ninguna parte. Conduce el coche de sus padres adoptivos a través de la campiña inglesa y es seguida de cerca por una pareja de gamberros, un chico y una chica, que se han fijado en ella por su aspecto frágil e inocente. En una gasolinera, los pandilleros abordan a Emma (con la intención de aprovecharse de ella y divertirse a su costa) pidiendo que les lleve en coche hasta el próximo hotel. La joven accede, y los recién llegados se presentan como Woody y Cleo.

Por la noche, llegan hasta un hotel en pleno bosque… Pero el lugar se encuentra abandonado desde hace años. Los tres entran; Emma seria y silenciosa como todo el tiempo, Woody y Cleo haciendo (aún) jocosos comentarios (“hay goteras, me quejaré a la dirección”…) Pero pronto, la atmósfera tétrica del lugar se hará cada vez más opresiva…

Comentario

Ésta película es una de las menos conocidas del director José Ramón Larraz. Tiene grandes paralelismos con “Symptoms” (1974) y fue rodada en Londres y en los alrededores de Barcelona. Igual que en “Symptoms”, el terror psicológico es el contenido dominante, y la protagonista es una joven trastornada, una chica de aspecto cándido y delicado convertida en psicópata.

Por lo general, en las películas de Larraz no veremos demasiados elementos sobrenaturales, pues su terror (si bien sumamente envolvente y atmosférico) es siempre de carácter plausible y realista. Aquí también juegan un importante papel (tras la llegada de los personajes al hotel abandonado) elementos como los crujidos de las maderas, la oscuridad lúgubre, la tensión angustiosa, los chirridos de las puertas que se abren, el monótono tap-tap de las goteras…

“Emma, puertas oscuras” es un film no muy largo (poco más de 70 minutos de duración) pero bastante efectivo. La joven protagonista, la inglesa Susanna East, es una gran desconocida, más allá de algunos papeles secundarios en una decena de producciones británicas sin relevancia.

Silvia está encarnada por la actriz argentina Perla Cristal, que ha trabajado en numerosas películas europeas de serie B, a las órdenes de Jesús Franco o José María Zabalza, entre otros.

FHP, 2015

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