Las garras de Lorelei – Amando de Ossorio, 1974

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Las garras de Lorelei

España, 1974

Director: Amando de Ossorio

Género: Fantaterror

Guión: Amando de Ossorio

Intérpretes: Tony Kendall (Sigurd), Helga Liné (Lorelei)

Música: Antón García Abril

Argumento

En un apacible pueblo alemán en las cercanías del Rin, una joven que está a punto de casarse muere en circunstancias atroces tras ser agredida por un extraño animal monstruoso. Los aldeanos se horrorizan al descubrir que la bestia había sacado el corazón de la chica. Se ignora qué clase de criatura pudo haber cometido la salvaje acción. Se descarta una responsabilidad humana, y se achaca la carnicería a un oso de grandes dimensiones o similar. Temiendo que la bestia regrese a cobrarse más víctimas, la directora de un internado para señoritas que se encuentra en las cercanías de la localidad contrata los servicios de un vigilante nocturno. El guardián, con muchos años de experiencia a sus espaldas, es un cazador llamado Sigurd. Hombre gallardo y apuesto, Sigurd pronto atraerá el interés de las chicas del colegio, lo que contraría en grado sumo a la joven pero rígida profesora Elke.

Pese a la atenta vigilancia del cazador, se produce otra tragedia: Una de las alumnas es masacrada pocas noches después. En el entierro de la muchacha, un solitario violinista ciego recuerda a los demás lugareños la leyenda de Lorelei, una ninfa acuática que cuando luce la luna llena se transforma en una repugnante criatura escamosa, con zarpas de afiladas garas, que para sobrevivir necesita alimentarse de los corazones de sus víctimas. Como es de esperar, nadie cree al pobre loco… a excepción de un excéntrico profesor, que está trabajando desde hace años en una fórmula para destruir a la mítica criatura marina.

Sigurd descubre al profesor husmeando en los alrededores de la escuela femenina, y contundentemente le pregunta qué se le ha perdido por allí. El investigador lleva al vigilante a sus laboratorios y, tras contarle al escéptico Sigurd los detalles de la leyenda de la ondina Lorelei, le muestra también el mejunje radioactivo que ha creado. Su objetivo es matar al monstruo clavándole un puñal untado con esa aleación. El cazador, está convencido de que las historias de sirenas asesinas son paparruchas y habladurías de las viejas del lugar.

A Sigurd, que duerme durante el día en el húmedo desván del internado, no le está permitido bañarse en la misma piscina que las alumnas, y para refrescarse debe acudir a un cercano pantano. Allí encontrará a una escurridiza y misteriosa mujer. En la primera ocasión que se ven, ella logra esconderse y huir, pero otro día Sigurd la alcanza y, deseoso de saber más interroga a la atractiva dama. Ésta dice llamarse Lorelei. Sigurd y ella, que se sienten mutuamente atraídos, terminan besándose. La enigmática mujer afirma que nunca la habían besado, y que piensa hacer a Sigurd su „consorte“, antes de desvanecerse exhausta. Poco después aparece un corpulento individuo llamado Alberico, que resulta ser el lacayo de Lorelei, y que toma a su ama en brazos para sumergirse con ella en las profundidades del pantano, ante los estupefactos ojos de Sigurd. Ahora también él comienza a creerse la vieja leyenda.

Elke, la joven profesora del internado femenino, siempre se había mostrado antipática y hostil hacia Sigurd. Pero súbitamente (como esos cambios en las mujeres suelen acontecer), Elke deja caer las máscaras y las inhibiciones reconociendo que también ella (como sus alumnas) se siente atraída por el único hombre que reside en el colegio. Ésto, como es lógico, despertará instantáneamente los furibundos y mortales celos de la siempre acechante Lorelei. Ambas mujeres (o más bien la mujer y la criatura mutante) pugnarán por el corazón de Sigurd, y éste, indeciso, compaginará a la “buena” con la “mala”.

Habiéndose enterado de que el científico está trabajando en lograr su destrucción, Lorelei acude con su lacayo a su laboratorio; y tras quemar las fórmulas y documentos, matan al profesor rociándole un ácido corrosivo que le disuelve el rostro.

Cuando Sigurd descubre éste nuevo asesinato, ya no le cabe la menor duda de que Lorelei es la autora de los crímenes, y se dispone a detenerla, haciendo uso del cuchillo radiactivo que el científico había fabricado. Una noche, Sigurd también salva a Elke de una muerte segura, y en otra ocasión también a dos chicas del internado que se estaban bañando…

El heroico cazador decide sumergirse en el pantano para acabar con la bestia. Llega hasta una gruta subacuática, donde Lorelei y su corte de súbditos (el lacayo de antes y unas lascivas doncellas) le están esperando. La ninfa, que es hija de Wotan y custodia el Oro del Rin, trata de hipnotizar a Sigurd para convencerle de que permanezca junto a ella como su consorte, y se muestra dispuesta a hacerlo inmortal. Pero el héroe, dando muestra de su Voluntad, se resiste a los encantos hipnóticos de la sirena-reptil y trata de clavarle la daga radiactiva.

Lorelei ordena que Sigurd sea atado a unas columnas, y ordena a sus sirvientas que custodien al prisionero. Pero cuando las tres comienzan a pelearse entre ellas, Sigurd aprovecha para escaparse, y retorna a la superficie, donde le esperan unos lugareños en lancha. El cazador deja caer grandes cantidades de dinamita para reventar la gruta con las doncellas de Lorelei y el “nibelungo” Alberico en su interior…

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Comentario

Finalmente, Sigurd logra alcanzar a Lorelei antes de que ésta consiga atacar a Elke, y mata al monstruo con la “espada de poder”. El cuerpo de la mutante se momifica casi al instante, y el espíritu de Lorelei (que no guarda rencor a Sigurd por haberla matado) se aleja a lomos de un caballo fantasma diciendo “¡Te esperaré!”, en una escena cargada de tétrico romanticismo gótico.

Ésta película de Amando de Ossorio, toma como punto de partida una leyenda germana procedente de la Renania, sobre una ninfa acuática de origen divino, que había perdido el favor de los dioses convirtiéndose en una criatura mutante reptiliana; en una bella mujer que en noches de luna de llena se transformaba en sanguinario monstruo. No es difícil encontrar una analogía con los mitos de licántropos y las historias de vampiros. Y del mismo modo que los vampiros necesitan beber sangre fresca para sobrevivir, la Lorelei de la leyenda alemana debía comer corazones humanos. La versión fílmica del mito rodada por Ossorio cuenta con una importante carga simbólica, también en lo que respecta al “triángulo amoroso” entre el héroe protagonista, la ninfa maldita y la humana; ambos elementos femeninos equivaliendo respectivamente a Lilith y a Eva en el judeocristianismo.

El actor italiano conocido como Tony Kendall (nombre artístico de Luciano Stella) interpreta a Sigurd, y en el rol de Lorelei tenemos a la ya por entonces madurita pero aún bien conservada alemana Helga Liné, habitual en el eurohorror y el exploitation setentero.

La obra más conocida de Amando de Ossorio es la Tetralogía del Terror Ciego (o de los Templarios).

FHP, 2015

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