La Piovra I – Capítulo 6

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Sante Cirinnà (Angelo Infanti)

La Piovra I

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1984

 Director: Damiano Damiani

Guión: Nicola Badalucco, Lucio Battistrada, Massimo De Rita, Elio De Concini

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Nicole Janet (Else Cattani), Cariddi Nardulli (Paola Cattani), Barbara De Rossi (Raffaella “Titti” Pecci Scialoia), Angelo Infanti (Sante Cirinnà), Geoffrey Coppleston (Banquero Ravanusa), Jacques Dacqmine (Sebastano Cannito), Francois Périer (Abogado Terrasini), Florinda Bolkan (Condesa Olga Camastra)

Música: Riz Ortolani

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 6

Altero ha sido encargado por el fiscal para llevar la investigación contra el comisario Cattani, quien hasta el momento era su inmediato superior. Anna ataca a Cattani porque piensa que ha actuado con negligencia. Nadie sabe el motivo real por el cual el comisario ha actuado de esa manera, ni el calvario por el cual está pasando. El más honesto de todos es precisamente quien acaba bajo sospecha. Le acusan de “traición a la ética profesional”.

Sólo dos personas parecen confiar todavía en Cattani: Su esposa Else y su amante Titti. Ésta última acude a visitar a Corrado a su casa, pero él la rechaza. No quiere exponerla a riesgos innecesarios. Poco después, sin embargo, arrepentido de su brusquedad al echarla, sale a buscarla a la calle.

Los parientes de Titti quieren llevarla a una clínica privada para que se cure de su drogadicción. El párroco no piensa que sea una buena idea, pero la joven marquesa acepta el traslado. Mientras tanto, Cirinà está a punto de obtener la libertad condicional.

Else regresa a Sicilia y una vez en casa, Corrado le cuenta la verdad acerca de Paola. Ese es además el día en el que la hija de ambos se supone iba a ser liberada. Efectivamente, la niña es soltada en un parquet. Allí acuden poco después sus padres, pero Paola reacciona agresivamente ante su progenitor; está en estado de shock. Poco después, cuando la examinan en un hospital, sale a luz que durante su cautiverio fue violada. Su recuperación psicológica será lenta y larga, y para ello es llevada a un centro en Suiza, país del que procede su madre.

También Titti se recupera en una clínica… Allí va a verla Cirinà, que ha conseguido la condicional. Además de sus promesas de amor eterno y propuestas de matrimonio, el delincuente le trae a la convaleciente joven una dosis de heroína. También Anna quería visitar a Titti, pero Cirinà se entera de que la hermana de Franco está allí y la oblige violentamente a marcharse.

Por la noche, Titti se debate con la tentación. Duda entre si pincharse o dejarlo estar. Se sienta en el marco de la ventana abierta y cae al vacío. De esa forma, muere.

Habiendo dejado esposa e hija en Suiza, Cattani regresa a Sicilia y presencia los funerales de Titti. Cirinà, que también acompaña el fúnebre cortejo, ve al retornado ex-jefe de la policía local y da grandes muestras de inquietud.

Cattani va a visitar a Olga Camastra. Ésta asegura no saber que su hija había sido secuestrada. Y reacciona con estupor cuando además se entera de que la violaron. Cattani le pide a la condesa que le diga a sus “socios” el abogado y el banquero que “quiere justicia”; y que quiere que le entreguen al “carcelero” de Paola.

 

El banquero y el abogado ignoraban que la pequeña fue abusada. Consideran que ello es contraproducente para ellos mismos, pues ésto motivará al padre a buscar venganza. “Había que devolver a la niña intacta, sino era mejor no devolverla”. Olga está muy disgustada con sus socios, y éstos le hacen saber a la condesa que lo mejor será que guarde silencio si quiere evitarse problemas.

El profesor Laureo, que dirige esa misteriosa organización política, está compinchado con el abogado y el banquero en las tramas de éstos. A través de Olga, los jefes del crimen organizado local se han enterado donde se oculta Cattani (en una furgoneta-caravana) y mandan a algunos sicarios para asesinarle. Éstos dejan la furgoneta como un colador. Pero estaba vacía.

Cattani vive en casa de Anna, y le dice a ésta sobre sus enemigos que ya no se conforma con detenerlos y encarcerlarlos, sino que “Ahora quiero ver el color de su sangre”. Cattani ha acordado con el abogado una cita para que le traigan al violador de su hija.

Una noche en un descampado acude Cirinà y Cattani le está esperando. El traficante le trae al violador, maniatado en el maletero del coche. Pero está muerto, Cattani lo quería vivo. Resulta ser el asesino de Leo, que fue además a interpelarle en el bar para transmitirle órdenes de la organización. En un momento de descuido, Cirinnà trata de golpear a Cattani y se desarrolla una pelea entre ambos. El policía ata a su contrincante de la misma forma que está atado el difunto en el maletero y los entrega a las autoridades.

Cirinà va a la cárcel, pero sus días están contados. Sabe demasiado, y sus poderosos jefes no ven otra solución que silenciarlo para siempre.

Corrado Cattani ya no es comisario, piensa incluso dimitir de la policía, pero no dejará de investigar por su cuenta y de ser útil a modo de testigo para hundir a los cabecillas de la trama.

FIN DE LA PIOVRA I

(Continuará en LA PIOVRA II)

FHP, 2015

 

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